
El Consejo General de Colegios Farmacéuticos rechaza con contundencia los anteriores informes y el nuevo intento de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) de impulsar una liberalización de la farmacia ajena a la realidad sanitaria y social de España.
Y, ante el nuevo informe publicado por el citado organismo en el día de hoy, se ve en la obligación de recordar que el medicamento no puede abordarse desde una visión exclusivamente mercantil ni someterse a una liberalización sin límites que ignora la realidad sanitaria, social y territorial de nuestro país.
La farmacia comunitaria, tal y como contempla la ley, es un establecimiento sanitario y el medicamento un bien esencial para la salud de los pacientes. La red de farmacias es parte del Sistema Nacional de Salud y constituye un recurso sanitario esencial integrado en la atención a los ciudadanos.
La planificación farmacéutica no constituye una barrera arbitraria a la competencia, sino una garantía de equidad territorial y cohesión sanitaria. Su finalidad es asegurar que cualquier ciudadano, viva donde viva, tenga acceso al medicamento y a la atención farmacéutica en condiciones de igualdad.
Gracias a este modelo, España dispone hoy de una de las redes de farmacias más accesibles y capilares, con el mayor número de farmacias por habitante de toda Europa:
- más de 22.231 farmacias comunitarias
- una farmacia por cada 2.187 habitantes
- el 99% de los españoles dispone de una farmacia en su localidad
Además, la farmacia constituye, en muchos casos, el único recurso y profesional sanitario accesible para la población. Y fundamental para la atención en situaciones de emergencia tal y como se ha demostrado recientemente en la pandemia de COVID, el volcán de La Palma, la DANA de Valencia o el apagón eléctrico.
Sin embargo, el informe de la CNMC recupera medidas ya planteadas y descartadas hace años encaminadas a desarticular el modelo español de farmacia y la salvaguarda que éste constituye para la protección de la salud y el acceso a los medicamentos en condiciones de equidad. Estas medidas liberalizadoras fueron rechazas de plano en 2015 por el Ministerio de Sanidad y todas las autonomías, que reafirmaron su firme compromiso con el modelo español de farmacia, rechazando las recomendaciones de la CNMC que ponían en riesgo la salud de los ciudadanos.
Resulta especialmente preocupante que la CNMC continúe desde hace décadas insistiendo en una agenda de liberalización que cuestiona elementos esenciales del modelo farmacéutico español.
Consecuencias de la liberalización propuesta por la CNMC
La experiencia internacional demuestra que cuando los intereses económicos sustituyen a la planificación sanitaria, las consecuencias son claras:
- concentración de farmacias en zonas concretas
- cierres en áreas rurales
- abandono de las zonas vulnerables
- pérdida de accesibilidad
- y aumento de desigualdades sanitarias
Es completamente irreal plantear que una liberalización del modelo pudiera incrementar el número de farmacias que en España que es ya el más amplio de la Unión Europea. Mientras la CNMC insiste en avanzar hacia modelos más liberalizados, numerosos países europeos afrontan graves problemas de sostenibilidad y acceso real a los medicamentos con cierre de farmacias y modelos dominados por grandes cadenas verticales que han creado con frecuencia auténticos desiertos farmacéuticos que afectan especialmente a la población vulnerable como mayores que no pueden desplazarse, a las zonas rurales y las de menor renta.
El Consejo General considera que España no debe importar modelos que están provocando pérdida de cobertura sanitaria y debilitamiento de las redes farmacéuticas comunitarias.
La farmacia comunitaria española ha demostrado precisamente lo contrario: cercanía, accesibilidad, cohesión territorial, independencia profesional y protección efectiva de los pacientes. Un importante valor sanitario y social.
No es casualidad, por tanto, que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea haya avalado expresamente este modelo por razones de salud pública, seguridad del paciente y garantía de abastecimiento.
Reducir la farmacia a una mera actividad económica como propone el informe de la CNMC supone ignorar deliberadamente su dimensión sanitaria y social y pone en riesgo un modelo que ha permitido garantizar en España uno de los mayores niveles de accesibilidad y equidad farmacéutica de Europa.
Mientras la CNMC insta a una liberalización que no goza de apoyo social ni político, los ciudadanos reconocen ampliamente el valor de este modelo. Según el CIS, las farmacias son con un 8,2 sobre 10 el servicio esencial mejor valorado y el más accesible para los españoles.
El Consejo General de Colegios Farmacéuticos considera prioritario reforzar y proteger un modelo que funciona, que garantiza igualdad efectiva en el acceso al medicamento y que sitúa la salud pública, la protección de los pacientes y la cohesión territorial por encima de intereses puramente mercantiles.