La práctica regular de actividad física y deporte aporta importantes beneficios para la salud y constituye una de las principales recomendaciones para la prevención de numerosas enfermedades.Leer más

En términos generales, la práctica deportiva es compatible con el uso de medicamentos. No obstante, determinados medicamentos pueden influir sobre el rendimiento físico, la capacidad de reacción, la hidratación o la recuperación. Por ello, es importante que el uso de cualquier medicamento esté prescrito o indicado por un profesional sanitario cualificado, con el objetivo de que se adapte a las características de cada persona, al tipo de actividad física que realiza y a su estado de salud.

En el ámbito del deporte profesional existen normas específicas destinadas a proteger la salud de los deportistas y garantizar que la competición se lleva a cabo en condiciones equitativas. Algunas sustancias y métodos están prohibidos porque pueden mejorar artificialmente el rendimiento o suponer un riesgo para la salud, de modo que determinados medicamentos de uso habitual pueden requerir precauciones especiales o una autorización especial de uso cuando el deportista participa en competiciones sujetas a la normativa antidopaje.

El farmacéutico, junto con el resto de profesionales sanitarios, desempeña un papel esencial para promover el uso seguro y responsable de los medicamentos en las personas que practican deporte, orientando al deportista sobre las precauciones que debe tener en cuenta, especialmente en el ámbito del deporte federado y de competición.