
El verano es una época propicia para las otitis, sobre todo en los niños, puesto que pasan mucho tiempo en el agua, disfrutando de la playa o la piscina.
Conocida como otitis del nadador o del bañista, esta inflamación, que afecta al conducto auditivo externo, es consecuencia del agua que queda retenida en el oído después de nadar o tras una exposición prolongada al agua, lo que favorece un ambiente húmedo propicio para el crecimiento de patógenos.
Como recuerda María Isabel de Andrés, vocal nacional de Óptica oftálmica y Acústica audiométrica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos,“ la mayoría de las otitis externas son de origen bacteriano y son más frecuentes en niños, pues, tienen la trompa de Eustaquio más corta y las bacterias colonizan más rápido”.
Según la vocal, en la farmacia comunitaria es frecuente atender consultas relacionadas con las otitis en esta época del año. “Como profesionales sanitarios y expertos en el medicamento, podemos aconsejar a los pacientes medidas para prevenir las otitis, derivar al médico en caso de que sea necesario y explicar cómo tomar adecuadamente los fármacos prescritos, una vez se ha diagnosticado la infección. Y algo que también es muy importante: qué es lo que no hay que hacer”.
Hablar de prevención implica adoptar una serie de medidas muy sencillas, entre ellas:
- Evitar los baños prolongados en playas y piscinas, así como en aguas estancadas o no tratadas.
- Secar bien los oídos después del baño.
- Utilizar tapones —mejor si son de silicona— o gorros para sumergirse en el agua si se va a estar mucho tiempo. Para las personas con otitis externas recurrentes, existe la posibilidad de hacerse tapones a medida, consiguiendo, así, una mayor estanqueidad en el oído.
Otitis de repetición
De Andrés destaca que en la farmacia se pueden recomendar gotas óticas que ayudan a secar el oído y que están indicadas especialmente en personas con otitis de repetición o en deportistas que practican un deporte acuático. “Estos productos se utilizan antes y después del baño y ayudan a mantener el conducto auditivo seco, ya que favorecen el drenaje”, explica.
Desde la farmacia también se advierte de que introducir bastoncillos de algodón u otros objetos en los oídos también puede dañar la piel que recubre el conducto auditivo y favorecer la aparición de infecciones, por lo que se desaconseja hacerlo.
En cuanto al tratamiento, la otitis externa es una enfermedad que presenta una baja incidencia de complicaciones y el uso de antiinflamatorios, analgésicos y antipiréticos, en caso de fiebre, permite aliviar los síntomas propios de la afección.
Respecto a los antibióticos, De Andrés insiste en que solo el médico puede prescribirlos una vez diagnosticada la presencia de infección.
Y añade que, si el dolor se vuelve intenso e irradia a otras zonas, si se produce hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello o si hay fiebre por encima de 38º se debe consultar con el médico.