El Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Colegios Farmacéuticos han presentado hoy el informe Cesación tabáquica: un reto sanitario y social, un estudio elaborado conjuntamente para analizar la situación actual del tabaquismo en España y evaluar el impacto de las políticas públicas, los tratamientos farmacológicos y la intervención de los profesionales sanitarios en el abandono del consumo de tabaco.

El informe concluye que la cesación tabáquica debe seguir siendo una prioridad sanitaria. Aunque el consumo de tabaco se encuentra en mínimos históricos, con un 25,8 % de fumadores diarios, el tabaquismo continúa siendo una de las principales causas evitables de enfermedad, discapacidad y muerte y provoca más de 50 000 muertes al año en España.

La publicación del estudio coincide con la edición del número 200 de los Puntos Farmacológicos, la serie de documentos de actualización científico-profesional elaborados por el Consejo General de Farmacéuticos para acercar a los profesionales el conocimiento más reciente sobre los principales retos sanitarios y los avances terapéuticos.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha destacado durante la presentación del estudio el enorme desafío que representa todavía el tabaquismo. “Pero también sabemos lo que funciona para combatirlo. Funciona la regulación. Funciona la prevención. Funciona la financiación de tratamientos. Funciona el acompañamiento profesional. Y funciona la colaboración entre instituciones y profesionales sanitarios”, ha dicho.

En este sentido, la ministra ha destacado que “este informe muestra que la intervención farmacéutica mejora significativamente las probabilidades de éxito para dejar de fumar y pone de manifiesto el enorme potencial que tiene la farmacia comunitaria como aliada de la salud pública”.

El presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Jesús Aguilar, ha señalado que “hoy disponemos de más conocimiento, más evidencia y más herramientas que nunca para ayudar a las personas que quieren dejar de fumar. El reto ya no consiste en descubrir qué funciona, sino en conseguir que esas soluciones lleguen a todas las personas que las necesitan y en acompañarlas durante su proceso para dejar de fumar".

Apoyo profesional para dejar de fumar

El estudio pone de manifiesto una realidad especialmente relevante para la salud pública: detrás de cada fumador existe, en muchos casos, una voluntad real de abandonar el tabaco.

Según los datos analizados, el 67,7 % de los fumadores se ha planteado dejar de fumar y el 44,1 % realizó al menos un intento de abandono durante el último año. Estas cifras reflejan una elevada concienciación sobre los riesgos asociados al tabaquismo y una creciente demanda de apoyo profesional para abandonar el consumo.

A pesar de los avances registrados en las últimas décadas, el tabaquismo sigue teniendo una elevada prevalencia. El 36,8 % de la población de entre 15 y 64 años declara haber fumado durante el último año y el 25,8 % lo hace diariamente.

El informe alerta, además, de las desigualdades sociales asociadas al tabaquismo, con una mayor prevalencia entre los grupos de menor nivel socioeconómico, y advierte de la irrupción de nuevas formas de consumo de nicotina, especialmente entre los más jóvenes. En España, uno de cada cinco adultos y cerca de la mitad de los adolescentes ha probado los cigarrillos electrónicos.

La financiación pública transforma la intención en acción

Una de las principales conclusiones del informe es que la financiación pública de los tratamientos farmacológicos constituye una herramienta fundamental para favorecer el abandono del tabaco.

La incorporación a la financiación pública de medicamentos como bupropión y vareniclina en 2020 y de citisiniclina en 2023 ha permitido ampliar el acceso a terapias eficaces para la cesación tabáquica dentro del Sistema Nacional de Salud.

Como resultado, entre 472 000 y 494 000 personas intentaron dejar de fumar durante 2025 utilizando tratamientos farmacológicos financiados. La citisiniclina concentra la mayor parte de estos tratamientos, con cerca de 450 000 personas tratadas.

El análisis demuestra que cuando disminuye drásticamente la disponibilidad de estos medicamentos (como ha ocurrido en ocasiones puntuales en años pasados por rupturas de stock) también se reducen los intentos de abandono. Las alternativas no financiadas, como parches, chicles o sprays con nicotina, aumentan ligeramente su utilización, pero no llegan a compensar la caída de los tratamientos financiados.

Según concluye el estudio, la financiación pública, por tanto, no solo mejora el acceso a los medicamentos, sino que aumenta el número de personas que deciden intentar dejar de fumar, convirtiendo una intención en una acción con un importante impacto potencial sobre la salud de la población.

La farmacia comunitaria, un aliado estratégico

El informe destaca igualmente la importancia del acompañamiento profesional durante el proceso de abandono del tabaco.

La evidencia científica revisada en el estudio muestra que la intervención del farmacéutico comunitario puede duplicar la probabilidad de éxito al dejar de fumar e incluso triplicarla cuando se combina con tratamiento farmacológico.

“La intervención del farmacéutico es fundamental para mejorar la detección de pacientes de riesgo, aumentar la motivación, reforzar la adherencia a los tratamientos y acompañar a las personas durante un proceso que sabemos que no siempre es fácil”, ha señalado Aguilar en la presentación.

Además, el informe destaca que las intervenciones desarrolladas desde las farmacias comunitarias son coste-efectivas y contribuyen a optimizar los resultados en salud.

Convenio de formación

Este informe se ha elaborado en el marco del convenio firmado el pasado mes de febrero entre el Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Colegios Farmacéuticos para impulsar actuaciones conjuntas de prevención y control del tabaquismo.

España cuenta con más de 22 000 farmacias comunitarias distribuidas por todo el territorio nacional, una red sanitaria única por su proximidad, accesibilidad y capacidad para llegar a prácticamente toda la población. Esta capilaridad ha situado a las farmacias como aliado estratégico para la prevención, la educación sanitaria, la detección de pacientes de riesgo y el seguimiento de los tratamientos para dejar de fumar.

El convenio suscrito refuerza por ello el papel de las farmacias comunitarias en la prevención y el abordaje del tabaquismo, e incluye medidas como la incorporación de los farmacéuticos al programa formativo del Ministerio de Sanidad «Abordaje del tabaquismo desde Atención Primaria», además del desarrollo de campañas de educación sanitaria y estudios para evaluar el impacto de las intervenciones realizadas desde las farmacias.