
Videoconsejo sanitario sobre Medicamentos, mascotas y farmacia. Videoconsejo sobre los medicamentos que son peligrosos para tu gato, impartido por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, producido por Medicina TV y con la colaboración de BIDAFARMA.
Los gatos presentan características que los hacen especialmente sensibles desde el punto de vista farmacológico.
La forma en la que los medicamentos se absorben, se procesan, se eliminan y actúan en su organismo es distinta a la de otras especies y a la de los seres humanos.
Además, su metabolismo es diferente, lo que obliga a extremar las precauciones y conocer los fármacos que peor toleran para evitar toxicidades.
La primera recomendación es no utilizar medicamentos en tu gato sin la recomendación del veterinario.
Aunque existan medicamentos veterinarios sin receta, deben utilizarse siempre bajo control sanitario, por lo que es fundamental consultar al veterinario o farmacéutico.
En general, los medicamentos de uso humano y los complementos alimenticios que pueden obtenerse sin receta no están indicados para uso animal, y su ingesta accidental o sin supervisión puede resultar perjudicial.
Tampoco se debe administrar la misma dosis ni pauta en gatos que en perros.
Algunos medicamentos utilizados en perros son muy tóxicos en gatos, como la permetrina, presente en pipetas antiparasitarias para perros.
Esta sustancia puede resultar letal para los gatos, por lo que es fundamental separar a perros y gatos durante y después de la aplicación de pipetas
Los gatos eliminan muchos medicamentos a nivel hepático de forma más lenta, lo que aumenta el riesgo de acumulación y toxicidad.
Por este motivo, hay que tener especial precaución con fármacos como el paracetamol, que puede provocar metahemoglobinemia o anemia, siendo la dosis tóxica mucho menor que en otras especies.
Otros medicamentos que requieren especial precaución son:
La morfina, a diferencia de lo que ocurre en humanos y perros, puede producir estimulación del sistema nervioso central, con síntomas como excitación, vómitos o dilatación de pupilas, por lo que la dosis debe ser mucho menor.
En el caso del ácido acetilsalicílico, el tiempo de eliminación en gatos es mucho más prolongado, por lo que las dosis deben espaciarse más, generalmente cada 48 horas.
Debido a su tendencia natural a lamerse, es fundamental tener precaución con las sustancias aplicadas sobre la piel, asegurando que su ingesta accidental sea inocua.
Recuerda, consulta siempre a tu farmacéutico de confianza, experto en el medicamento. Te informaremos sobre la seguridad de los medicamentos veterinarios y resolveremos cualquier duda que tengas.
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