Videoconsejo sobre los componentes de las vacunas, con el objetivo de luchar contra los bulos y combatir la desinformación existente. Una iniciativa de @Farmaceuticos_ y @medicinatelevision_tv con la colaboración de @GSK
Las vacunas son medicamentos que permiten generar una respuesta inmunitaria frente al agente causal de una enfermedad infecciosa (virus o bacterias), de modo que, ante un contacto posterior, el sistema inmunitario reacciona rápida y eficazmente para prevenir la enfermedad.
Actualmente existe una gran variedad de tipos de vacunas, con diferente composición.
En líneas generales, se puede decir que una vacuna siempre contiene un antígeno del microorganismo o, en el caso de las vacunas de ARN mensajero, las instrucciones para que nuestras células produzcan ese antígeno.
El antígeno es el principio activo de la vacuna, es decir, el componente que es reconocido por el sistema inmunitario y que desencadena la respuesta.
Este antígeno se puede presentar de distintas formas en función del método de fabricación:
El componente mayoritario de las vacunas, especialmente las administradas por vía intramuscular, es el agua estéril de alta calidad.
Para garantizar la calidad y evitar contaminación, las vacunas pueden contener conservantes.
El más utilizado es el 2-fenoxietanol, considerado seguro y de baja toxicidad.
En la fabricación también se emplean estabilizantes, que evitan la degradación del principio activo.
Entre los más comunes:
Las vacunas pueden incluir sustancias tensioactivas, que ayudan a mantener una mezcla homogénea de todos los componentes.
En algunas vacunas se utilizan coadyuvantes, que mejoran la respuesta inmunitaria.
Los más utilizados son sales de aluminio, como:
Su seguridad está ampliamente contrastada.
Recuerda, pregunta siempre a tu farmacéutico de confianza.
Te ayudaremos y resolveremos cualquier duda que tengas acerca de las vacunas y su composición.
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