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Medicamentos con nuevos principios activos comercializados en España

MEDICAMENTOS CON NUEVOS PRINCIPIOS ACTIVOS COMERCIALIZADOS EN ESPAÑA

A. Clínica: Mejora la eficacia clínica con relación al tratamiento estándar.

B. Molecular: Incorpora variaciones significativas en la estructura molecular y/o en el mecanismo de acción.

C. Seguridad: Mejora el perfil toxicológico con relación a la terapia estándar.

D. Farmacocinética: Mejora las características farmacocinéticas, con incidencia potencial o demostrada en las condiciones de uso y en la respuesta del paciente.

E. Técnico-Económica: Mejora algún aspecto farmacoeconómico y/o farmacotécnico.

F. Valoración Global

VALORACIÓN DE LA INNOVACIÓN TERAPÉUTICA EN PANORAMA ACTUAL DEL MEDICAMENTO

Es importante indicar que se valora el grado de innovación; es decir, lo que aporta de nuevo o de mejora sobre lo disponible), no el grado de utilidad terapéutica. Todos los medicamentos no innovadores tienen utilidad terapéutica, en tanto que su autorización por las autoridades sanitarias implica han demostrado rigurosamente su eficacia, su seguridad, su calidad y las condiciones de uso (incluyendo la información contenida en la ficha técnica, o sumario de características del medicamento, y el prospecto). Por tanto, la valoración que se hace se refiere a la incorporación, en el grado que se determine, de algún elemento innovador con respecto a otros medicamentos autorizados previamente para iguales o similares indicaciones terapéuticas o, en su caso, cubriendo la ausencia de éstas.

Asimismo, debe considerarse que ésta es una evolución que se practica coincidiendo con la comercialización inicial del medicamento. Se trata, por consiguiente, de una valoración provisional de la innovación realizada en función de la evidencia clínica públicamente disponible hasta ese momento, lo que no prejuzga, en ningún caso, el potencial desarrollo de nuevas indicaciones clínicas ni la posible aparición de aspectos desfavorables (efectos adv ersos graves previamente desconocidos, interacciones, etc.).

Se consideran cuatro posibles niveles, adjudicados en función en de la naturaleza de la(s) innovación(es) presentes en el nuevo medicamento, siempre en relación al arsenal terapéutico disponible clínicamente en España en el momento de la comercialización:

SIN INNOVACIÓN. No implica aparentemente ninguna mejora farmacológica ni clínica en el tratamiento de las indicaciones autorizadas (♣)

INNOVACIÓN MODERADA. Aporta algunas mejoras, pero no implica cambios sustanciales en la terapéutica estándar (♣♣)

INNOVACIÓN IMPORTANTE. Aportación sustancial a la terapéutica estándar (♣♣♣).

INNOVACIÓN EXCEPCIONAL. Cubre la ausencia de una alternativa terapéutica farmacológica (laguna terapéutica) para indicaciones terapéuticas clínicamente muy relevantes (♣♣♣♣).

Se distinguen dos niveles de evidencia científica para los aspectos innovadores de los nuevos medicamentos:

Evidencia clínica: mediante estudios controlados específicamente diseñados y desarrollados para demostrar lo que pretende ser un avance o mejora sobre la terapia estándar.

Potencialidad: existencia de aspectos en el medicamento que racionalmente podrían mejorar la terapéutica actual, pero que no han sido adecuadamente demostradas mediante ensayos clínicos, bien por motivos éticos o bien por imposibilidad de realización en el momento de la comercialización del nuevo medicamento: perfil de interacciones, mecanismos nuevos que permiten nuevas vías terapéuticas, nuevos perfiles bioquímicos frente a mecanismos de resistencia microbiana, posibilidad de combinar con otros medicamentos para la misma indicación terapéutica, efectos sobre el cumplimiento terapéutico (por mejoras en la vía, número de administraciones diarias, etc.), mejora de la eficiencia, etc.

El rigor de los datos contrastados mediante ensayos clínicos controlados (evidencia clínica) es determinante en la valoración de la innovación, mientras que las potencialidades solo pueden ser valoradas accesoriamente, como aspectos complementarios de esta valoración. En ningún caso, un medicamento es valorado con un nivel de innovación importante en función de sus ventajas potenciales, si no aporta otras ventajas demostradas clínicamente. Se analizan cinco aspectos de la innovación: clínica, molecular, toxicológica, físico-química y económico-tecnológica. Como ya se ha indicado, la fundamental y determinante es la novedad clínica.

MEDICAMENTOS CON NUEVOS PRINCIPIOS ACTIVOS COMERCIALIZADOS EN ESPAÑA

DURANTE LOS ÚLTIMOS DOCE MESES, POR GRUPOS TERAPÉUTICOS

GRUPO TERAPËUTICO Principio activo Medicamento Laboratorio PAM
A. Tracto alimentario y metabolismo Dapagliflozina Forxiga Bristol Myers Squibb 369
Lixisenatida Lyxumia Sanofi Aventis 367
C. Aparato cardiovascular Clevidipino Cleviprex Ferrer 370
D. Terapia dermatológica Ingenol, mebutato Picato Leo 366
G. Terapia genitourinaria Ulipristal Esmya Gedeon Richter 368
J. Antiinfecciosos, uso sistémico Elvitegravid/ Cobicistat/

Emtricitabina/ Tenofovir

Stribild Gilead 370
Rilpivirina Edurant Janssen Cilag 361
L. Antineoplásicos y

terapia inmunomoduladora

Ácido 5-aminolevulínico Ameluz Allergan 367
Aflibercept Zaltrap Sanofi Aventis 366
Belatacept Nulojix Bristol Myers Squibb 366
Crizotinib Xalkori Pfizer 370
Eribulina Halaven Eisai 367
M. Sistema músculo-esquelético Condrocitos autólogos ChondroCelect Tigenix 363
N. Sistema nervioso Desvenlafaxina Pristiq Pfizer 367
Fampridina Fampyra Biogen 367
Melatonina Circadin Juste 362
Perampanel Fycompa Eisai 370
Tafamidis Vyndaqel Pfizer 370
R. Aparato respiratorio Glicopirronio, bromuro Seebri Breezhaler Novartis 363
V. Varios Cromo [51Cr], edetato Cromo (51Cr) EDTA GE Healthcare GE Healthcare 365
Erbio [169Er], citrato Citrato de Erbio [169Er] coloidal CIS Bio CIS Bio 365

Nuevos medicamentos huérfanos

Los medicamentos huérfanos son aquéllos que sirven para diagnosticar, prevenir o tratar enfermedades raras de carácter muy grave o con riesgo para la vida. En la Unión Europea, la calificación de enfermedad rara se aplica a todas aquellas que no afectan a más de 5 de cada 10.000 personas.

NUEVAS DESIGNACIONES Y AUTORIZACIONES DE MEDICAMENTOS HUÉRFANOS (EMEA)

Medicamento Indicación Laboratorio Decisión Fecha*Designación (D)/ Autorización (A)
Amatuximab Tratamiento del mesotelioma maligno Eisai Europe Limited D: 16/01/2014
Inecalcitol Tratamiento de la leucemia linfocítica crónica Hybrigenics SA D: 16/01/2014
Nitrito sódico Tratamiento de la hemorragia subaracnoidea aneurísmica Hope Pharmaceuticals, Ltd D: 16/01/2014
Lonafarnib Tratamiento de la infección por el virus de la hepatitis delta Eiger Biopharmaceuticals Europe Limited D: 16/01/2014
(6aS)-1,10-dimetoxi-6-metil-5,6,6a,7-tetrahidro-4H-dibenzoquinolina-2,9-diol Tratamiento de la miotonía distrófica Valentia BioPharma S.L D: 16/01/2014
Ácido Obeticólico Tratamiento de la colangitis esclerosante primaria Intercept Italia S.R.L. D: 16/01/2014
Medicamento Indicación Laboratorio Decisión Fecha*Designación (D)/ Autorización (A)
(2R,3R,4S,5R)-2-(6-amino-9H-purin-9-il)-5-((((1r,3S)-3-(2-(5-(tert-butil)-1H-benzo[d]imidazol-2-il)etil)ciclobutil) (isopropil) amino) metil) tetrahidrofuran-3,4-diol Tratamiento de la leucemia mieloide aguda Voisin Consulting S.A.R.L. D: 16/01/2014
(2R,3R,4S,5R)-2-(6-amino-9H-purin-9-il)-5-((((1r,3S)-3-(2-(5-(tert-butil)-1H-benzo[d]imidazol-2-il)etil)ciclobutil) (isopropil) amino) metil) tetrahidrofuran-3,4-diol Tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda Voisin Consulting S.A.R.L. D: 16/01/2014
Alantoina Tratamiento de la epidermolisis vesicular ORS Oxford Ltd D: 16/01/2014
Ácido N-(3-(5-fluoro-2-(4-(2-metoxietoxi) fenilamino) pirimidin-4-ilamino) fenil)acrilamida benzenesulfónico Tratamiento de la leucemia linfocítica crónica Celgene Europe Limited D: 16/01/2014

NUEVAS DESIGNACIONES Y AUTORIZACIONES DE MEDICAMENTOS HUÉRFANOS (FDA)

Medicamento Indicación Laboratorio Decisión Fecha*Designación (D)/ Autorización (A)
Vatiquinona Tratamiento de la ataxia de Friedreich Edison Pharmaceuticals, Inc. D: 31/01/2014
rsATP7AcDNA Tratamiento de la enfermedad de Menkes Stephen G. Kaler, MD D: 10/01/2014
Plásmido recombinante de ADN Tratamiento de los grados IIb, IIc, III y IV de melanoma. Scancell Ltd. D: 31/01/2014
Amphotericin B Tratamiento de la leismaniosis visceral Eiger Biopharmaceuticals Europe Limited D: 16/01/2014
Eculizumab Prevención del retraso de la funcionalidad tras el transplante renal Alexion Pharmaceuticals, Inc. D: 10/01/2014
Brentuximab Tratamiento de los pacientes con linfoma difuso de células B Seattle Genetics, Inc. D: 31/01/2014
Flubendazol Tratamiento de la filariasis linfática causada por nematodos de la familia Filariodidea, en niños y adultos Janssen Research

 

and Development, LLC

D: 23/01/2014
Anticuerpo monoclonalHu3F8 Tratamiento del osteosarcoma Sloan-Kettering Cancer Center D: 10/01/2014
Células osteoblásticas alogénicas humanas derivadas de médula ósea Tratamiento de la osteonecrosis Bone Therapeutics SA D: 10/01/2014
Pquinimod Tratamiento de la esclerosis sistémica Active Biotech AB D: 17/01/2014
Cobimetinib Tratamiento de los grados IIb, IIc, III, y IVde melanoma con mutación BRAFV600E Genentech, Inc. D: 31/01/2014
NorLeu3-Angiotensin(1-7) [NorLeu3-A(1-7)] Tratamiento del daño dérmico debido a radiación nuclear US Biotest, Inc. D: 31/01/2014

* La designación de un medicamento como huérfano no garantiza su uso en la condición designada y no implica necesaria-mente que el producto satisfaga los criterios de eficacia, seguridad y calidad necesarios para la concesión de la autorización de comercialización. Como para cualquier medicamento, estos criterios sólo pueden ser evaluados una vez que la solicitud de autorización de comercialización haya sido presentada.

PUBLICACIONES Y PÁGINAS WEB DE INTERÉS

A) Instituciones y redes españolas

INSTITUTO DE SALUD CARLOS III (MINISTERIO DE CIENCIA E INNOVACIÓN):

– INSTITUTO DE ENFERMEDADES RARAS:

http://www.isciii.es/htdocs/centros/enfermedadesraras/enfermedadesraras_presentacion.jsp

– CIBERER (CENTRO DE INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA EN RED DE ENFERMEDADES RARAS):

http://www.isciii.es/htdocs/centros/enfermedadesraras/enfermedadesraras_presentacion.jsp

– INSTITUTO DE MAYORES Y SERVICIOS SOCIALES (IMSERSO, MINISTERIO DE SANIDAD, POLÍTICA SOCIAL E IGUALDAD):

http://www.imserso.es/imserso_01/index.htm

FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ENFERMEDADES RARAS (FEDER)

http://www.enfermedades-raras.org

– ASOCIACIONES DE PACIENTES EN ESPAÑA:

http://www.feder.org.es/asociaciones_listado.php

B) Instituciones y redes europeas

AGENCIA EUROPEA DE MEDICAMENTOS. APARTADO DE MEDICAMENTOS HUÉRFANOS (INGLÉS):

http://www.ema.europa.eu/ema/index.jsp?curl=pages/special_topics/general/general_content_000034.jsp&murl=menus/special_topics/special_topics.jsp&mid=WC0b01ac058002d4eb&jsenabled=true

COMISIÓN EUROPEA: WEB OFICIAL DE LA COMISIÓN EUROPEA SOBRE ENFERMEDADES RARAS

Y MEDICAMENTOS HUÉRFANOS (ESPAÑOL).

http://ec.europa.eu/health/rare_diseases/policy/index_es.htm

ORPHANET: PORTAL DE INFORMACIÓN OFICIAL DE LA UNIÓN EUROPEA SOBRE ENFERMEDADES RARAS

Y MEDICAMENTOS HUÉRFANOS (ESPAÑOL).

http://www.orpha.net/consor/cgi-bin/index.php?lng=ES

EURORDIS: FEDERACIÓN EUROPEA DE ASOCIACIONES DE PACIENTES CON ENFERMEDADES RARAS (ESPAÑOL).

http://www.eurordis.org/es

C) Otras instituciones y redes internacionales

FOOD & DRUG ADMINISTRATION (FDA, ESTADOS UNIDOS). APARTADO DE MEDICAMENTOS HUÉRFANOS (INGLÉS):

http://www.fda.gov/ForIndustry/DevelopingProductsforRareDiseasesConditions/default.htm

PHARMACEUTICALS & MEDICAL DEVICES AGENCY. AGENCIA DE MEDICAMENTOS Y DISPOSITIVOS MÉDICOS, DE JAPÓN (INGLÉS):

http://www.pmda.go.jp/english/index.html

Eficiencia de cisteamina en el tratamiento de la cistinosis infantil

La cistinosis es un trastorno metabólico autosómico caracterizado por la acumulación del aminoáciso cistina en el interior de los liposomas de distintos órganos y tejidos. Este hecho conduce a una afectación seria de los riñones, observándose una disfunción tubular renal generalizada, ya desde el primer año de vida, que conduce a insuficiencia renal crónica avanzada antes de los 10 años de edad. Su prevalencia se ha estimado en 1 por 200.000 habitantes, lo que equivale a pensar en que en toda España habría poco más de 200 pacientes.

La cisteamina ha sido el medicamento de elección, desde que se publicó un estudio mostrando la eficacia del fármaco. Sin embargo, su historia no ha estado exenta de problemas de índole económica, en razón de su elevado coste. No obstante, la eficiencia de un medicamento ha de contemplarse a la luz de la utilización de todos los recursos sanitarios, y no sólo desde la perspectiva de su coste de adquisición. En este caso, cisteamina, además de mejorar la calidad de vida del paciente, puede ahorrar costes al reducir el riesgo de necesidad de hemodiálisis y/o de trasplante renal. Antes de su aparición, el único tratamiento disponible era el quirúrgico. Se administra a dosis de 50 mg/kg/día en menores de 12 años y de 2 g/día para los mayores; su precio es de 248,96 € el envase de 100 cápsulas de 150 mg. Por ello, cuando estuvo disponible se pensó que sería necesaria la realización de un análisis coste efectividad que los autores1 desarrollaron.

El análisis se efectuó diseñando un árbol de decisión, que fue analizado desde la perspectiva de la sociedad y con un seguimiento de toda la vida del paciente. Por dicho motivo, la variable de eficacia fue la supervivencia de los pacientes (años de vida) y la correspondiente al coste, el coste total de los recursos utilizados durante dicho tiempo (unidades monetarias, $).

En el caso base se asumió que la administración del fármaco retrasaba en 5 años el inicio de la insuficiencia renal, en base a los datos observados en los pacientes tratados con y sin el medicamento. En el modelo se evaluaron dos alternativas, en función de la administración o no de cisteamina, hasta el inicio del fracaso renal. Tras este evento, el paciente precisaría de diálisis seguido de trasplante renal; posteriormente, el injerto podía ser rechazado, precisando nuevamente de diálisis y de un segundo trasplante; en caso de nuevo fracaso, se asumía que el paciente permanecía con diálisis de mantenimiento hasta la muerte.

La estimación del tiempo hasta el fracaso renal se efectuó mediante el método de tabla de vida, elaborada a partir de los datos de un estudio europeo. En ella se mostró que la supervivencia a 15 años para el evento renal citado era del 50%. Los datos estimados de supervivencia tras el trasplante renal se ajustaron en función de que el donante fuera vivo o muerto (con menor supervivencia en este caso). Finalmente, la supervivencia tras la diálisis de mantenimiento se estimó a partir de los datos del registro renal.

Por su parte, los costes incorporados al modelo, fueron los de tipo sanitario directo (medicamento, pruebas de laboratorio, consultas médicas, diálisis, trasplante, etc.). Dado que el horizonte temporal superaba el año, los costes se descontaron al 5%, siguiendo la norma de aquél tiempo.

Los resultados mostraron que el coste de la alternativa con administración de cisteamina desde 5 años antes de la aparición de la insuficiencia renal, fue inferior al estimado sin la administración del fármaco (Tabla 1). Un análisis de sensibilidad evaluó la asunción del retraso en 5 años de la insuficiencia renal, observando que cuanto menor fuera el retraso secundario al tratamiento, mayor sería el coste total del paciente: 241.000 $ si lo retrasa 4 años y 263.000 $, si sólo lo retrasa 1 año. En el caso de la supervivencia, el resultado es el asumido previamente de 5 años. Un análisis que se realizó, a partir de estos datos, fue la estimación del máximo coste que tendría el medicamento para neutralizar el ahorro de costes, el cual fue de 3.000$ anuales, lo cual supone un 188% del coste del fármaco. De ello se deriva que la administración de cisteamina constituye una alternativa dominante, al presentar una mayor supervivencia global en el paciente y un ahorro de costes para el sistema de salud.

Tabla 1
Alternativa Coste ($) Diferencia de coste ($) Diferencia de resultado
Administración previa de cisteamina 234.000 -4.000 +5 años
No administración 238.000    

Los autores concluyen que el uso del medicamento huérfano cisteamina mejora los resultados de salud del paciente y reduce los costes globales, lo que supone una utilización racional, además de eficiente, de los recursos.

El estudio analizado es una clara muestra de cómo plantear inicialmente el análisis de la aparición de un nuevo medicamento huérfano. En este caso, el coste farmacológico anual asociado al medicamento analizado, rondaba los 1.600 euros, lo cual era una cantidad muy importante para el año del análisis (1997). Sin embargo, un análisis económico que contemple todos los recursos necesarios para el manejo del paciente, y no estrictamente el coste de adquisición del fármaco, puede demostrar, como ocurre en este caso, un ahorro de costes al retrasar la necesidad de instaurar otros costosos tratamientos (diálisis) durante un tiempo significativo. Pero, no olvidemos que en muchas más ocasiones, el tratamiento no ahorrará costes y su ratio de eficiencia excederá los límites que todos manejamos de forma habitual, sin que ello deba implicar la no financiación del medicamento.

1 Soohoo N, Schneider J, Kaplan R. A cost-effectiveness analysis of the orphan drug cysteamine in the treatment of infantile cystinosis. Med Dec Making. 1997; 17: 193-8.

Eficiencia de imiglucerasa en la enfermedad de Gaucher

La enfermedad de Gaucher es un trastorno hereditario causado por una actividad deficiente del enzima glucocerebrosidasa, que se halla principalmente en los liposomas. Como consecuencia de ello, se produce una acumulación de glucocerebrósido en los liposomas de los macrófagos, especialmente en el sistema retículoendotelial. Este almacenaje anormal se traduce en problemas viscerales (hepatomegalia, esplenomegalia, anemia, trombocitopenia, infecciones, etc.), en los huesos (dolor, necrosis avascular) u otros, tales como enfermedad pulmonar, retraso en crecimiento, etc. La prognosis de la patología es muy variable, siendo desde asintomática hasta muy grave con muerte temprana, en función de las mutaciones que hayan ocurrido. Se distinguen 3 fenotipos, siendo mayoritario el tipo 1, con el 95% de los casos, presentando una forma crónica y sin afectación neurológica. La prevalencia de la enfermedad se sitúa sobre 1 caso por cada 100.000 habitantes, ofreciendo un estimado de casos inferior a 500 personas en España.

Imiglucerasa es un enzima recombinante modificado de la beta glucocerebrosidasa, que cataliza la hidrolisis del glucocerebrósido a glucosa y ceramida, como parte de la vía normal de degradación de los lípidos de membrana. Dicho medicamento ha mostrado una eficacia adecuada como tratamiento de remplazo enzimático en la enfermedad sintomática de tipo I y para tratar los síntomas viscerales del tipo III.

La eficiencia del tratamiento se llevó a cabo mediante un modelo de Markov diseñado por los autores del estudio2, en el que se evaluaron dos alternativas derivadas de la administración o no del tratamiento de remplazamiento enzimático mediante imiglucerasa En el modelo entra una cohorte de pacientes, diagnosticados con el tipo I de la enfermedad, y distribuidos entre los 4 genotipos principales, que evolucionan acorde con unas probabilidades de transición derivadas de un modelo de regresión. Este último se modeló a partir de los datos de edad, incidencia de esplenomegalia y tipo de genotipo de los pacientes analizados.

Tabla 2
  Tratados con Imiglucerasa No tratados con© Imiglucerasa
Coste (£) 2.312.342 53.692
AVAC 24,432 18,659
RCUI (£/AVAC) 391.275  

Los pacientes podían transitar a través de los estados de salud del modelo en ciclos anuales. Así, una vez que el paciente entraba al modelo sin administración del fármaco, podía progresar en su enfermedad, pudiendo llegar o no a ser necesaria una esplenectomía; en último término, los pacientes fallecían finalmente. En el caso de tratamiento farmacológico, el paciente iniciaba su evolución siendo asintomático, como consecuencia del fármaco, pudiendo evolucionar posteriormente a sintomático y progresando después, en función del genotipo existente. En cada estado de salud se asignaba un determinado valor de calidad de vida, en forma de un valor de utilidad.

Los beneficios se expresaron en términos de años de vida ajustados a calidad (AVAC) mientras que los costes lo hicieron en unidades monetarias (£ de 2003/04). Dado el horizonte temporal de toda la vida de los pacientes, se descontaron los costes y los beneficios al 3,5% anualmente, según las recomendaciones de ese momento.

Los costes incluyeron los correspondientes a la monitorización del paciente, así como los asociados con las transfusiones requeridas mensualmente, los derivados de la esplenectomía, así como la de los tratamientos farmacológicos necesarios para los problemas óseos y los del de remplazamiento enzimático.

Los resultados mostraron un elevado coste global anual por paciente, derivado del también elevado coste de adquisición del medicamento utilizado. Ello se tradujo en un estimador de la eficiencia, el ratio coste utilidad incremental (RCUI), que superaba los umbrales habitualmente manejados en los análisis de medicamentos no huérfanos (Tabla 2). Un aspecto interesante fue el análisis de subgrupos en función del genotipo del paciente, mostrando variaciones significativas (entre 380.185 y 475.566 £/AVAC).

Los análisis de sensibilidad estudiaron la posibilidad de que el tratamiento no restaurara totalmente la salud, llegando a dejerle asintomático, o se progresaba con mayor celeridad sin el tratamiento o que sólo se tratara a los pacientes más graves. Los resultados estimados indicaron que, en el primer caso, el estimador de eficiencia empeoraba fuertemente (1,4 mill £/AVAC), mientras que en los otros dos se observaba una eficiencia superior (296.000 y 275.000 £/AVAC respectivamente).

Los autores concluyen que, si bien el tratamiento de remplazo enzimático en la enfermedad de Gaucher supera hasta diez veces el umbral habitual de la eficiencia, el sistema de salud (británico en este caso) haría frente a dicho gasto, a pesar de la elevada cantidad que representa.

En este ejemplo, el tratamiento con un medicamento huérfano, no sólo no se asocia con un ahorro de costes, sino que presenta un coste bastante elevado. Sin embargo, no olvidemos, que su beneficio clínico es muy elevado también, llegando a dejar a los pacientes asintomáticos; la calidad de vida de éstos, además de su supervivencia, mejora sustancialmente (mostrando en el análisis un incremento medio que se sitúa sobre los 6 AVAC). Los argumentos de equidad, para el caso de los medicamentos huérfanos, conducen a pensar en la idoneidad de la provisión del fármaco de forma independiente de su estimador de eficiencia. De otra forma, estos pacientes se situarían en una situación de gran indefensión respecto al resto de la sociedad, reduciéndoles su tiempo de vida, así como su calidad de vida. Lo cual, obviamente, no es justo.

2 Connock M, Burls A, Frew E, Fry-Smith A, Juarez A, McCabe C et al. The clinical effectiveness and cost-effectiveness of enzyme replacement therapy for Gaucher’s disease: a systematic review. Health Technol Assessm. 2006; 10 :24.

Elvitegravir/ Cobicistat/ Emtricitabina/ Tenofovir (Stribild®), en infección por VIH

STRIBILD® (Gilead)

INFECCIÓN POR VIH

El VIH es un retrovirus, esto es, un virus ARN, que depende de un enzima, la transcriptasa inversa, para dar lugar a una cadena de ADN que, por la acción de otro enzima, una integrasa, se inserta en el genoma del hospedador. Forma parte de los lentivirus, una subfamilia cuyo nombre alude a la forma insidiosa (lenta e inicialmente desapercibida) en que se desarrolla su infección.

En 1983 se identificó el primer tipo de VIH (VIH-1), el más distribuido a nivel mundial, y en 1986 un segundo (VIH-2), de distribución más restringida. Se han descrito numerosos subtipos, algunos de los cuales han evolucionado mayoritariamente de forma pandémica, pero también se han identificado cepas recombinantes intersubtipo. Esta gran variabilidad que presenta es uno de los inconvenientes para conseguir un tratamiento eficaz. Tanto el VIH-1 como el VIH-2 son capaces de provocar el sida, si bien el VIH-2 se asocia más frecuentemente que el VIH-1 con el desarrollo de las formas neurológicas del síndrome.

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El VIH-1 puede presentar cepas más o menos patógenas, con distinto tropismo celular; las cepas del grupo O son naturalmente resistentes a inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de los nucleósidos; en los distintos subgrupos del grupo M, algunas cepas del subtipo G son menos sensibles in vitro a inhibidores de la proteasa; y algunas mutaciones que condicionan la resistencia a inhibidores de la transcriptasa inversa no nucleósidos son más frecuentes, por ejemplo, en el subgrupo C que en el B. El VIH-2 no es sensible a los inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de los nucleósidos y, para algunos subtipos, la determinación de carga viral (criterio fundamental en el manejo actual de la infección por el VIH) puede dar resultados falsamente negativos.

Los VIH son virus de geometría esférica, con un diámetro medio aproximado de 100 nm. La capa más externa o cubierta está formada por una membrana lipídica derivada de la célula hospedadora, con un alto contenido en lipoproteínas. En dicha membrana se insertan antígenos de histocompatibilidad (HLA) del hospedador, que le permitirán una primera unión a la célula hospedadora y multitud de complejos heterodiméricos de glucoproteínas, compuestos por trímeros de la glicoproteína de superficie gp120 y de la glicoproteína transmembrana gp41. Por debajo de la membrana lipídica se encuentra la matriz proteica, formada por la proteína p17, que recubre a la cápsula o cápside propiamente dicha, constituida por la proteína p24. Dentro de la cápside se encuentran el material genético –que se presentará como dos hebras idénticas de ARN monocatenario–, la nucleoproteína y algunas enzimas (entre otras, la transcriptasa inversa). La transcriptasa inversa va a facilitar la formación, a partir del ARN, de una doble cadena de ADN, que se insertará en el material genético de la célula hospedadora.

En el genoma del VIH se incluyen varios genes: los gag, que codifican proteínas estructurales del núcleo y de la matriz, y los genes env, que codifican las glicoproteínas de la cubierta viral que intervienen en el reconocimiento de los receptores presentes en la superficie de las células “diana”. También contiene genes pol, que codifican enzimas esenciales para el proceso de replicación viral y, entre ellas, la transcriptasa inversa, que permite la conversión del ARN viral en ADN, la integrasa, que facilita la incorporación del ADN viral al ADN de los cromosomas de las células huésped (provirus), y la proteasa, que facilita la escisión de las grandes proteínas precursoras inactivas gag y pol en sus formas activas.

Además de los genes mencionados, el ARN del VIH contiene otros genes, como tat, rev, vif, vpu, nef y vpx, que codifican proteínas reguladoras. En concreto, el gen tat codifica una proteína (Tat) que es expresada de forma precoz tras la infección y regula la expresión de otros genes del VIH. Por su parte, la proteína Rev facilita el paso del ARN mensajero desde el núcleo al citoplasma; la proteína Vpr parece estar implicada en la detención del ciclo celular y también capacita al ADN transcrito a partir del ARN viral a acceder al núcleo de células que no se encuentren en fase de división. La proteína Vpu es requerida para una liberación correcta de las partículas virales, en tanto que la Vif parece estar implicada en la infectividad del VIH. La proteína Nef tiene, entre otras, la misión de provocar una regulación a la baja de la expresión de los receptores CD4 en la superficie de las células huésped, facilitando así la gemación del virus en las fases finales del ciclo replicador. El virus se apodera de la maquinaria celular y silencia la replicación de numerosos genes celulares en favor de la replicación de los propios.

El VIH es un microorganismo extraordinariamente sensible al medio, no puede sobrevivir fuera del torrente sanguíneo o del tejido linfático y es fácilmente destruido por cualquier detergente o desinfectante al uso. Por este motivo, la transmisión del VIH entre personas ha de producirse a través de algún fluido biológico en el que pueda sobrevivir el VIH, fundamentalmente la sangre y algunas secreciones (vaginal, espermática, etc.), que entre en íntimo contacto con estructuras potencialmente receptoras, como los vasos sanguíneos, o pequeñas erosiones en la piel o las mucosas. Las principales vías de transmisión del VIH son la sexual, la parenteral y la vertical (madre-hijo), siendo la vía sexual la que origina más del 80% de los contagios a nivel mundial.

El VIH presenta tropismo por los macrófagos y los linfocitos T CD4. Las células infectadas por el VIH pueden transferir el virus a las células del sistema inmune local, presentes en el epitelio vaginal o en la mucosa anorrectal. En el caso de las relaciones heterosexuales –actualmente, la forma de transmisión más común–, el primer tejido en ser infectado es la mucosa cervical, donde pueden infectarse las células dendríticas y los linfocitos T CD4+. La proporción de linfocitos T CD4+ infectados en sangre periférica es mínima (1-10%), pero su capacidad de producir viriones es muy alta y, a partir de estos, la infección puede difundirse hacia los nódulos linfáticos regionales y, posteriormente, ser distribuida por todo el organismo a través del torrente circulatorio.

Ya en los nódulos linfáticos se produce una intensa replicación del VIH que en unos casos provoca la lisis de las células infectadas, pero en otros queda como una infección latente en los macrófagos y los linfocitos T en reposo. Justamente, son estos últimos los que actúan como “reservorios naturales” del VIH y dificultan notablemente la respuesta inmunológica del organismo y, en la misma medida, la adopción de medidas terapéuticas eficaces desde el mismo inicio de la infección. Sólo una pequeña proporción de los linfocitos infectados (1%) replica activamente el VIH en determinado momento, permaneciendo latente en la inmensa mayoría de ellos. Aún no se conoce bien de qué forma estas células con infección latente pasan a la replicación activa, pero los factores implicados en este proceso podrían constituir nuevas dianas terapéuticas, ya que el virus latente carece de efectos patológicos.

Apenas 10-12 días después del contagio ya se puede detectar el ARN viral en la sangre, lo que implica que el paciente está en condiciones de contagiar a otra persona. Tras la primera replicación viral después de la infección, la carga viral puede llegar a alcanzar valores de hasta 100 millones de copias por mL de sangre. Esta elevada viremia provoca una rápida respuesta del sistema inmunológico. La respuesta inmune frente al VIH-1 se produce en la vertiente humoral (con una intensa producción de anticuerpos contra las proteínas reguladoras y estructurales, así como producción de complemento e interferones) y en la celular (activación de poblaciones linfocitarias T colaboradoras, citotóxicas y de estirpe NK o natural killer). Se produce una intensa expansión clonal de linfocitos CD8+ con actividad citotóxica, dirigida frente a diversas proteínas del VIH-1, y que originan una cierta supresión de la replicación del VIH y una drástica disminución de la viremia –en varios órdenes de magnitud – pudiendo incluso hacerse indetectable en la sangre (generalmente, menos de 50 copias de ARN por mL).

Entre 3 y 5 semanas después de la infección, aparecen anticuerpos, lo que determina la seroconversión, ya que a partir de este momento el paciente se transforma en seropositivo. Aunque esta potente respuesta antiviral llega a contener la replicación vírica, es incapaz de erradicar el virus del organismo. En la fase crónica de la infección, estas respuestas se mantienen. Existe una persistente activación inmunológica por parte del virus y un control parcial de la masiva replicación viral por parte del sistema inmune durante largos periodos de tiempo. El pronóstico y la evolución de la infección dependerán del equilibrio entre la virulencia del virus y la respuesta inmunológica del huésped.

En los estadios finales de la enfermedad se produce un daño en el control inmunológico, con caída de linfocitos CD4+ y elevación de la carga viral, así como disminución de anticuerpos frente a diversas estructuras virales. La destrucción de los CD4+, que ocupan un lugar preeminente en la organización y la activación del sistema inmune, origina un deterioro funcional de otras poblaciones celulares. Esta situación define lo que denominamos SIDA, que va a caracterizarse por la aparición de infecciones oportunistas y tumores.

Existe un pequeño grupo de pacientes (5-10 %) con infección por el VIH-1 que presenta una progresión lenta o una ausencia de progresión hacia estas fases finales. Estos pacientes de progresión lenta mantienen una carga viral basal reducida y cifras de linfocitos CD4+ mantenidas por encima de 500/mm3 en ausencia de terapia específica. Probablemente, este grupo de población es un colectivo heterogéneo, en cuya protección están implicados diversos factores inmunológicos (potentes y variadas respuestas citotóxicas), virológicos (cepas virales con defectos estructurales) y genéticos (defectos en ciertos correceptores del VIH; por ejemplo, CCR5, CXCR4) que permiten esta evolución benigna de la infección.

Según las cifras de 2008 publicadas por la OMS, hay actualmente 33,4 millones de afectados por el VIH. Se estima que durante ese año resultaron infectadas por el virus 2,7 millones de personas, y que 2 millones murieron de SIDA. El África subsahariana continúa siendo la región más afectada por el VIH. En 2008, dicha región tenía el 67% de las infecciones por VIH a nivel mundial, 68% de los nuevos casos en los adultos y el 91% de las nuevas infecciones en los niños. Según el último informe publicado por el Registro Nacional de Sida, en 2011 se diagnosticaron en España 2.763 nuevos casos de infección por VIH, lo que supone una tasa de 84,1/millón de habitantes. El 83% eran hombres y la mediana de edad fue de 35 años.

El proceso infeccioso del virus de la deficiencia humana (VIH-1) comienza tras su inoculación por una replicación extraordinariamente rápida del virus en el tejido linfoide, que se contrarresta por la aceleración de las tasas de producción y destrucción de las células de defensa inmunitaria. Más de un 30% de las partículas virales presentes en el plasma de los pacientes se renuevan diariamente, lo que implica una vida media viral de menos de dos días, mientras que el ritmo diario de sustitución de los linfocitos CD4+ plasmáticos es de un millón, lo que supone entre 10 y 100 veces más de lo normal.

La primoinfección por el VIH-1 es sintomática en más de la mitad de los casos, pero puede pasar desapercibida ya que sus síntomas son los de una virosis común (como un resfriado o una gripe). Como en esta fase todavía no hay anticuerpos (período ventana), lo que puede determinarse es la carga viral plasmática (CVP), detectable a partir de la primera semana. La CVP en la infección aguda suele estar muy elevada – más de un millón (6 log10) de copias de ARN viral – y se relaciona con la intensidad de las manifestaciones clínicas, detectándose la seroconversión entre una y dos semanas más tarde. El término infección aguda, que implica el diagnóstico antes de la seroconversión (menos de 30 días), no debe confundirse con el de infección reciente, aquella que tiene menos de seis meses de evolución (menos de 180 días).

Las manifestaciones clínicas del SIDA solo aparecen cuando el sistema inmunitario pierde la batalla frente a la infección. La facilidad de mutación del VIH explica la escasa eficacia de la monoterapia antirretroviral, dado que su rapidez de replicación garantiza la aparición y diseminación de cepas resistentes a varios fármacos. En cualquier caso, la progresión de la infección a SIDA es más rápida en los pacientes inicialmente sintomáticos y se asocia a factores iniciales de la infección, como la gravedad de la sintomatología en la infección aguda(mayor riesgo a mayor número de síntomas), cuantía del descenso inicial del número de linfocitos CD4+(mayor riesgo si es inferior a 500 células/μL), nivel de la CVP basalo a partir del cuarto mes (mayor progresión si es mayor de 5 log10 o 100.000 copias/mL), a la cuantía de ADN proviral inicial (mayor progresión si es mayor de 3,4 log10 copias/millón de células mononucleares en sangre periférica), a la infección por virus X4 o con tropismo D/M, a las infecciones por más de un virus VIH-1y al perfil genético de los individuos infectados.

A la fase aguda le sigue una fase asintomática, de duración variable pero raramente inferior a 18 meses, durante la que el VIH continúa replicándose en diferentes compartimentos orgánicos, contrarrestando la respuesta inmunológica natural del organismo y provocando un estado inflamatorio de carácter crónico. Una pequeña proporción de pacientes son capaces de mantener una viremia indetectable durante años, lo que parece indicar que en ellos funciona adecuadamente el sistema inmunológico y son capaces de enfrentarse eficazmente al VIH a través de mecanismos estrictamente fisiológicos pero todavía desconocidos. Sin embargo, en la gran mayoría de los pacientes infectados por el VIH, a lo largo del periodo asintomático se va produciendo una progresiva reducción de los recuentos de linfocitos T CD4+ y de la eficacia del sistema inmunológico. Cuando se ha alcanzado un grado significativo de deterioro del tejido linfoide, fruto de la replicación viral y del estado inflamatorio crónico, la replicación viral vuelve a crecer y la difusión del VIH se generaliza por todo el organismo, dando lugar a recuentos de linfocitos T CD4+ por debajo de 200/μL, momento a partir del cual se considera la aparición del sida propiamente dicho, en el que el riesgo de nuevas infecciones, reactivación de infecciones latentes, aparición de infecciones oportunistas, o de algunas neoplasias es muy elevado y que, en última instancia, acabará provocando la muerte del paciente si no se adoptan las medidas adecuadas.

Los microorganismos oportunistas causantes de infecciones más frecuentemente asociados a la inmunodeficiencia provocada por el VIH son varias especies de Mycobacterium (M. tuberculosis, complejo avium-intracellulare, etc.), Pneumocystis jiroveci (antes P. carinii), Candida albicans, Herpes simple y zóster, Citomegalovirus, Criptosporidium, Giardia, Isospora, etc. En cuanto a las neoplasias emergentes como consecuencia del fracaso inmunológico, las más comúnmente relacionadas con el VIH son el sarcoma de Kaposi, ciertos linfomas y otros trastornos linfoproliferativos (como la leucoencefalopatía multifocal progresiva: LMP) ligados infecciones oportunistas por el virus del herpes humano de tipo 8 (VHH-8). No es infrecuente el desarrollo de una encefalopatía progresiva, a veces inducida por el propio VIH (que es capaz de infectar y replicarse en las células de la microglía, en el SNC).

En los pacientes infectados por el VIH se observan con frecuencia distintos síndromes clínicos (afecciones oculares, renales, hematológicas, alteraciones endocrinas y del metabolismo, neurológicas, gastrointestinales, pulmonares, adenopatías, síndrome febril, anorexia, afecciones cardiacas y manifestaciones reumatológicas) de diferente etiología, ya sean relacionados con la propia infección, con la aparición de nuevas infecciones o con el tratamiento antirretroviral. En definitiva, se estima que, en ausencia de tratamiento, el tiempo medio transcurrido entre la infección y la muerte del paciente es de 11 años.

El objetivo esencial de la terapia antirretroviral (TAR) es maximizar la supresión permanente de la replicación del VIH, con el fin de limitar el desarrollo de resistencia viral y de restaurar la función inmunológica, reduciendo con ello la morbilidad y la mortalidad asociadas, mejorando la calidad de vida del paciente y previniendo la transmisión del VIH. En este sentido, el estándar terapéutico de supresión de la replicación viral es aquel que asegure al máximo una carga viral plasmática (CVP) estable por debajo de 50 copias/ml.

Actualmente, según el Documento de Consenso Gesida/Plan Nacional sobre el Sida respecto al tratamiento antirretroviral en adultos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (Berenguer, 2013) el inicio del tratamiento antirretroviral debe basarse en las manifestaciones clínicas, el número de linfocitos CD4+, la carga viral plasmática (CVP) y la presencia de otras patologías concomitantes.

En el caso de infección sintomática, se recomienda iniciar el tratamiento antirretroviral en todos los casos, pero en caso de infección asintomática el inicio del tratamiento está justificado:

  • − Cuando el nivel de linfocitos CD4+ sea inferior a 500 células/μL.
  • − En pacientes con determinadas comorbilidades (cirrosis hepática, hepatitis crónica por VHC, CVP >105 copias/mL, proporción de linfocitos CD4+ inferior al 14%, edad ≥55 años, riesgo cardiovascular elevado y trastornos neurocognitivos, etc.), incluso aunque el número de linfocitos CD4+ sea mayor de 500 células/μL.

Asimismo, en pacientes asintomáticos e independientemente del recuento de linfocitos CD4+, se recomienda el inicio del tratamiento antirretroviral en:

  • − Parejas serodiscordantes con alto riesgo de transmisión por vía sexual. En ningún caso ello debe suponer la abstención de otras medidas para impedir la transmisión del VIH.
  • − En mujeres gestantes, para prevenir la transmisión materno fetal.
  • − En la nefropatía VIH.
  • − En la hepatitis B que requiere tratamiento.

Los fármacos antirretrovirales disponibles actualmente son:

  1. Inhibidores de la transcriptasa inversa
    1. Inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos o de nucleótidos (ITIAN):Fue el primer grupo disponible de fármacos activos contra VIH. Los primeros eran análogos de los nucleótidos naturales (ITIAN, inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucléosidos o nucleótidos), con capacidad de impedir la síntesis de DNA viral a partir de la cadena de ARN infectante. Actúan como finalizadores de cadena: la transcriptasa inversa los incorpora como eslabones en la cadena de ADN en formación, pero es incapaz de unir a ellos el eslabón siguiente. Obstaculizan así la incorporación del ADN viral a la dotación genética de la célula infectada. La zidovudina fue el primer medicamento antirretroviral, es el más experimentado y se considera todavía la base del tratamiento. Como consideración muy general, hay dos perfiles distintos de efectos adversos dentro del grupo: la zidovudina y (con menor intensidad) la lamivudina tienen toxicidad hematológica (anemia y neutropenia) y gastrointestinal (náuseas). Didanosina y estavudina presentan, en grados diferentes, riesgo de neuropatía periférica y pancreatitis. Por su parte, abacavir produce reacciones hipersensibilidad en un 3% de los pacientes. El tenofovir fue el primero de una subclase de los ITIAN, los derivados nucleotídicos (a diferencia de los nucleosídicos), que presenta la peculiaridad de acortar el proceso bioquímico intracelular de fosforilación (un paso imprescindible para la activación farmacológica de estos medicamentos), además de facilitar su paso a través de las membranas celulares. La emtricitabina presenta un marcado parecido con la lamivudina, estructural, farmacológico y clínico.
    2. Inhibidores de la transcriptasa inversa no nucleósidos (ITINN): Su estructura química está muy alejada a la de los ITIAN. Los fármacos de este grupo que están actualmente disponibles son nevirapina, efavirenz,etravirina y rilpivirina. No parecen presentar resistencia cruzada con los derivados nucleosídicos (zidovudina, especialmente), aunque la resistencia frente a la propia nevirapina aparece de forma relativamente rápida, salvo que se utilice asociada con otros antirretrovirales (dos es el número mínimo recomendado). Los inhibidores no nucleosídicos de la transcriptasa inversa se unen al enzima en una zona relacionada aunque diferente de la utilizada por los ITIAN.
  2. Inhibidores de la proteasa (IP): Interfieren una etapa vital en el ensamblaje de nuevos viriones y la diseminación del virus. Una particularidad de la dotación genética del VIH es codificar muchas de sus proteínas vitales como precursores que tienen que ser recortados tras la síntesis para obtener las cadenas proteicas útiles. El corte de las cadenas precursoras está catalizado por una proteasa específica. Entre los componentes virales que no se forman sin la proteasa están la propia proteasa, la transcriptasa inversa y varias proteínas estructurales. Los inhibidores de la proteasa imitan la estructura química de los puntos de la cadena peptídica donde el enzima produce los cortes, bloqueando así la acción. La potencia antiviral es superior a la de los inhibidores de la transcriptasa inversa, pero son también muy susceptibles a las resistencias. Actualmente, están disponibles en España indinavir, ritonavir, saquinavir, nelfinavir, fosamprenavir, lopinavir, tipranavir y darunavir.
  3. Inhibidores de la fusión (IF). La enfuvirtida ha sido el primer agente de este grupo en recibir la autorización de comercialización. Actúa bloqueando la penetración del VIH-1 en los linfocitos T CD4+, al inhibir el proceso por el que la cubierta viral se funde con la membrana de los linfocitos, impidiendo la penetración viral en las células diana para el VIH en el sistema inmunológico humano. El mecanismo específico transcurre a través de la asociación con la subunidad glucoprotéica gp41 del VIH-1. Esta asociación impide el cambio conformacional requerido en la gp41 para fusionarse con la membrana de los linfocitos T CD4+.
  4. Inhibidores de la integrasa (InInt): El raltegravir es un inhibidor de la integrasa del VIH, un enzima codificado por el virus que facilita la integración (inserción) del genoma del VIH en el genoma de la célula huésped (linfocitos T). Este proceso de integración genómica es indispensable para la replicación viral, dado que ésta depende de la maquinaria celular de duplicación del ADN, y se produce en cuatro pasos consecutivos: ensamblaje, procesamiento en 3%, transferencia de hebras y reparación. De estos cuatros pasos, los tres primeros son catalizados por la integrasa. Raltegravir actúa específicamente inhibiendo el tercer paso, la transferencia de hebras de la integrasa. Según el Documento de Consenso, puede emplearse como tratamiento de inicio en dosificación cada 12 h, combinado con tenofovir/emtricitabina o abacavir/lamivudina. El elvitegravir forma parte de este grupo.
  5. Inhibidores del co-receptor CCR5. Maraviroc es el único fármaco comercializado en España que actúa inhibiendo el co-receptor humano de quimiocinas CCR5, impidiendo con ello la penetración del VIH con tropismo CCR5 (virus R5). Maraviroc carece de actividad frente a VIH con tropismo CXCR4 (virus X4) o con tropismo dual CCR5/CXCR4. Estos co-receptores son requeridos, junto con el CD4, para facilitar la unión de la membrana celular con la cápside del VIH y, en consecuencia, la penetración del contenido del virus en el citoplasma de la célula infectada. Las cepas que infectan a monocitos y macrófagos, que son las primeras seleccionadas por el VIH, son R5 o monocitotropas; después el virus evoluciona cambiando su tropismo hacia un tropismo CXC4 (X4), que son las que infectan preferentemente a los linfocitos. Maraviroc se une a la región proteica del co-receptor CCR5 exterior a la membrana, provocando un cambio estable de su conformación y haciéndola inasequible para las quimiocinas del VIH. Por tanto, se trata de una forma de inhibición alostérica no competitiva. De esta manera, el VIH con tropismo CCR5 no es capaz de actuar sobre tal co-receptor, impidiendo la unión del VIH a la célula y, consecuentemente, la infección por el VIH.

El tratamiento de elección de la infección por el VIH-1 en el momento actual consiste en una combinación de al menos tres fármacos que incluyan dos ITIAN asociado a un IP/r, un ITINN o un InInt. Con la mayoría de estas combinaciones se puede conseguir una CVP <50 copias/mL en más del 70% de los casos a las 48 semanas. La elección de una u otra familia se realiza según sus potenciales ventajas, entre otras:

  • Interacciones farmacológicas (de menos a más): InInt, ITINN, IP/r;
  • Mayor barrera genética: IP/r;
  • Menor coste: ITINN (además el momento idóneo del uso de los ITINN de primera generación es el tratamiento inicial, ya que en las pautas de rescate tienen menos actividad que otras familias de FAR).

En resumen, puede utilizarse la combinación de 2 ITIAN + 1 ITINN, 2 ITIAN + 1 IP/r ó 2 ITIAN + InInt como tratamiento de inicio. Una pauta con dos ITIAN (preferentemente tenofovir/emtricitabina) y un inInt (raltegravir o elvitegravir) tendría la ventaja de una mayor concentración en las secreciones genitales y podría reducir más rápidamente la CVP durante las primeras 4-8 semanas en comparación con los IP o ITINN, lo que podría facilitar la reducción de la transmisión del VIH. En cualquier caso, se debe efectuar siempre una prueba de resistencias y un tropismo viral al diagnóstico de la infección aguda o reciente, se vaya a iniciar el tratamiento o no. Si no se dispone del resultado del estudio de resistencias es preferible comenzar con una pauta basada en un IP/r hasta tener los resultados. La monoterapia con un IP/r no se recomienda como tratamiento de inicio, como tampoco se deben usar pautas sin un ITIAN. Lo que es fundamental considerar es que si se inicia el tratamiento antirretroviral, éste debe administrarse por tiempo indefinido y en aquellos que no estén incluidos en los anteriores criterios, se recomienda reevaluarlos a partir de los 6 meses, cuando la infección pasa a ser crónica.

Asimismo, las combinaciones de tres fármacos constituye el tratamiento de inicio de elección de la infección crónica por el VIH. El tratamiento antirretroviral es recomendado siempre en los pacientes sintomáticos, en las embarazadas, en las parejas serodiscordantes con alto riesgo de transmisión, en la hepatitis B que requiera tratamiento y en la nefropatía relacionada con el VIH. En los pacientes asintomáticos el inicio del tratamiento depende en la cifra de linfocitos CD4+, la carga viral plasmática, la edad y las comorbilidades del paciente. El esquema terapéutico debe incluir dos inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósido o nucleótido y un tercer fármaco (inhibidor de la transcriptasa inversa no nucleósido, inhibidor de la proteasa potenciado o inhibidor de la integrasa). Se han seleccionado por consenso combinaciones concretas de fármacos, en concreto, las combinaciones de ITIAN de elección para regímenes de inicio son tenofovir/emtricitabina (TDF/FTC) o abacavir/lamivudina (ABC/3TC), recomendándose el uso de fármacos coformulados en un mismo medicamento.

Debe tenerse presente, no obstante, que la aparición de resistencias es un fenómeno inevitable cuando el VIH continúa replicando bajo presión selectiva de fármacos. La detección de las mutaciones de resistencias por métodos genotípicos es muy útil en el fracaso virológico. Las opciones terapéuticas tras el fracaso virológico son limitadas, pero actualmente puede conseguirse el objetivo de una CVP indetectable. Afortunadamente, la toxicidad es un factor cada vez menos limitante del tratamiento.

ACCIÓN Y MECANISMO

Se trata de una combinación de tres agentes antirretrovirales, dos inhibidores de la transcriptasa inversa (emtricitabina y tenofovir) y un inhibidor de la integrasa (elvitegravir), junto con un potenciador farmacocinético (cobicistat), coformulados en un mismo medicamento que ha sido autorizado para el tratamiento de la infección por el virus de inmunodeficiencia humana tipo 1 (VIH-1) en adultos de 18 años de edad o mayores que nunca han recibido tratamiento antirretroviral o que están infectados por un VIH-1 sin mutaciones conocidas asociadas con resistencia a ninguno de los tres fármacos del medicamento. Esta combinación se utiliza con el fin de reducir drásticamente la carga viral y frenar el deterioro del sistema inmunitario de los pacientes y la incidencia de infecciones oportunistas y otras patologías asociadas al SIDA. Tanto elvitegravir, como emtricitabina y tenofovir tienen actividad frente a VIH-1 y VIH-2, actuando sinérgicamente frente al VIH-1.

Elvitegravir es un inhibidor de la integrasa del VIH, un enzima codificado por el virus que facilita la integración (inserción) del genoma del VIH en el genoma de la célula huésped (linfocitos T). Este proceso de integración genómica es indispensable para la replicación viral, dado que ésta depende de la maquinaria celular de duplicación del ADN, y se produce en cuatro pasos consecutivos: ensamblaje, procesamiento en 3%, transferencia de hebras y reparación. De estos cuatros pasos, los tres primeros son catalizados por la integrasa. Elvitegravir actúa específicamente inhibiendo el tercer paso, la transferencia de hebras de la integrasa, con una concentración inhibitoria para el 50% (IC50%) de 8,8 nM.

Los mecanismos principales de resistencia frente a raltegravir consisten en mutaciones genéticas que conducen a cambios en la secuencia peptídica de la integrasa, principalmente por sustitución de un aminoácido por otro en las posiciones 66 (T66I/A/K), 92 (E92Q/G) y 148 (Q148R), que confieren una reducción de la susceptibilidad del VIH al elvitegravir de 15, 36 y 109 veces, respectivamente. En el caso del raltegravir las mutaciones más frecuentes corresponden a las posiciones 148, 155 y 143; de hecho, aunque existe resistencia cruzada entre elvitegravir y raltegravir, ésta no es completa, ya que algunas cepas virales con la sustitución T66I resistentes a elvitegravir son susceptibles al raltegravir. En cualquier caso, generalmente, las formas más resistentes se asocian a la confluencia de dos o más mutaciones en la integrasa. La administración conjunta de elvitegravir con otros antirretrovirales reduce la aparición de cepas de VIH resistentes al fármaco. Elvitegravir no afecta a la replicación de los virus de la hepatitis VHB ni VHC, ni afecta al ADN mitocondrial humano. Los dos principales metabolitos del elvitegravir tienen también actividad anti-VIH, pero considerablemente menor (entre 7 y 10 veces) que el fármaco.

Cobicistat es un análogo del ritonavir que es utilizado en esta combinación con el fin de potenciar los niveles de elvitegravir. Carece de efectos significativos sobre VIH (IC50% >30 µM vs. 0,6 nM con ritonavir, frente a la proteasa del VIH). Como ocurre con el ritonavir, es un potente inhibidor de algunos isoenzimas del sistema citocromo P450 (CYP), especialmente sobre la subfamilia CYP3A y, en particular sobre la isoforma CYP3A4, principal vía metabólica del elvitegravir. Con ello, el cobicistat incrementa notablemente los niveles plasmáticos y la semivida de eliminación del elvitegravir y, con ello, sus efectos frente al VIH.

Tenofovir y emtricitabina son dos inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos o de nucleótidos (ITIAN), con capacidad de impedir la síntesis de DNA viral a partir de la cadena de ARN infectante. Actúan como finalizadores de cadena: la transcriptasa inversa los incorpora como eslabones en la cadena de ADN en formación, pero es incapaz de unir a ellos el eslabón siguiente; obstaculizan así la incorporación del ADN viral a la dotación genética de la célula infectada. El tenofovir pertenece a subclase de derivados nucleotídicos (nucleósidos fosforilados), que presenta la peculiaridad de acortar el proceso bioquímico intracelular de fosforilación, un paso imprescindible para la activación farmacológica de estos medicamentos, además de facilitar su paso a través de las membranas celulares; en concreto, el tenofovir es un análogo de la adenosina monofosfato (AMP). Por su parte, la emtricitabina es un análogo nucleósido de la citidina, que presenta un marcado parecido estructural, farmacológico y clínico con la lamivudina.

Se ha observado resistencia a la emtricitabina y al tenofovir debido al desarrollo de mutaciones que expresan sustituciones de la transcriptasa inversa en las posiciones 184 (M184V/I), o al tenofovir por sustitución en la 65 (K65R). El cobicistat no afecta al metabolismo ni, en general, a la cinética del tenofovir o de la emtricitabina.

ASPECTOS MOLECULARES

El elvitegravir está estrechamente relacionado con su antecesor farmacológico directo, el raltegravir. Como éste, presenta una estructura pseudopeptídica que emula químicamente una fracción proteica y con ello es capaz de actuar de señuelo bioquímico para la integrasa del VIH, conduciendo a su bloqueo. La evidente relación estructural del cobicistat con el ritonavir no se traduce en un efecto antirretroviral significativo por parte del primero (mientras que el ritonavir sí lo tiene); en este caso, ambos fármacos coinciden en ser sustratos bloqueantes del CYP3A4, actuando como potenciadores cinéticos de otros agentes directamente antirretrovirales, en este caso del elvitegravir.

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EFICACIA Y SEGURIDAD CLÍNICAS

La eficacia y la seguridad clínicas de la combinación elvitegravir, cobicistat, emtricitabina y tenofovir han sido adecuadamente confirmadas en la indicación autorizada, a través de dos ensayos clínicos principales de fase III (confirmatorios de eficacia y seguridad), comparando la combinación de elvitegravir, cobicistat, emtricitabina y tenofovir (ECET), coformulada en una misma unidad de dosis, frente a la combinación coformulada de efavirenz, emtricitabina y tenofovir (EET) y frente a la combinación de atazanavir potenciada por ritonavir, junto con la combinación coformulada de emtricitabina y tenofovir (ARET).

Los pacientes incluidos en estos dos ensayos clínicos pivotales tenían una carga viral plasmática (CVP) de al menos 5.000 copias/ml (3,7 log10) de ARN de VIH-1 y no habían sido tratados previamente con ningún agente antirretroviral (pacientes naïve). Todos los tratamientos fueron administrados por vía oral, aproximadamente a la misma hora. Como variable primaria de eficacia se estableció el porcentaje de pacientes que presentaban supresión virológica1 a la semana 48 (un año) del tratamiento. Como variables secundarias se determinaron los porcentajes de pacientes con supresión viral a las 96 semanas (2 años).

El estudio GS-US-236-0102 (Sax, 2012) comparó la eficacia y la seguridad de la combinación elvitegravir, cobicistat, emtricitabina y tenofovir (ECET), coformulada en una misma unidad de dosis, frente a la combinación coformulada de efavirenz, emtricitabina y tenofovir (EET) y se llevó a cabo en varios centros de Estados Unidos y de Puerto Rico, sobre un total de 700 pacientes con una edad comprendida mayoritariamente entre los 30 y los 40 años y una carga viral plasmática media de 50.000 copias/ml (4,7 log10), estando una tercera parte por encima de las 100.000 (5 log10) copias/ml. Un 98% de los pacientes presentaban el subtipo B de VIH-1, la mitad, aproximadamente, tenían menos de 350 células CD4+/µl y más del 80% eran asintomáticos. Un 5% estaban coinfectados por virus de las hepatitis VHB o VHC.

Los resultados mostraron que las tasas de supresión virológica a la semana 48 de tratamiento fueron del 84,1% con la combinación de elvitegravir (ECET) vs. 84,1% con la de efavirenz (EET), con una diferencia de 3,6 puntos sin significación estadística (IC95% -1,6 a 8,8; p= 0,17). Las tasas de fracaso virológico fueron del 7,1% vs. 7,1% y el porcentaje de pacientes que suspendieron prematuramente el tratamiento por la incidencia de eventos adversos emergentes durante el mismo fue del 2,5% vs. 5,4%. El análisis por protocolo (PP) de los resultados indicó unas tasas de supresión virológica del 94,9% vs. 96,0%, con una diferencia no significativa de -1,1 puntos (IC95% -4,4 a 2,4).

La extensión de este estudio a 96 semanas (Zolopa, 2013) mostró un resultado de supresión virológica del 84,2% (ECET) vs. 81,5% (EET), con una diferencia no significativa de 2,7 puntos (IC95% -2,9 a 8,3; p= 0,35). Las tasas de fracaso virológico fueron del 6,3% vs. 7,7% y el porcentaje de pacientes que suspendieron prematuramente el tratamiento por la incidencia de eventos adversos fue del 4,9% vs. 6,3%.

Por su parte, el estudio GS-US-236-0103 (DeJesus, 2012) comparó la eficacia y la seguridad de la combinación elvitegravir, cobicistat, emtricitabina y tenofovir (ECET), coformulada en una misma unidad de dosis, frente a la combinación de atazanavir potenciada por ritonavir, junto con la combinación coformulada de emtricitabina y tenofovir (ARET). El estudio se llevó a cabo en 146 centros de Estados Unidos y de Europa, principalmente), sobre un total de 708 pacientes con una edad comprendida mayoritariamente entre los 30 y los 40 años y una carga viral plasmática media de 63.000 copias/ml (4,8 log10), estando un 40% por encima de las 100.000 (5 log10) copias/ml. Un 91% de los pacientes presentaban el subtipo B de VIH-1, la mitad, aproximadamente, tenían menos de 350 células CD4+/µl y más del 80% eran asintomáticos. Menos del 5% estaban coinfectados por virus de las hepatitis VHB o VHC.

Los resultados mostraron que las tasas de supresión virológica a la semana 48 de tratamiento fueron del 89,5% con ECET vs. 86,8% con ARET, con una diferencia de 3,0 puntos sin significación estadística (IC95% -1,9 a 7,8; p= 0,22). Las tasas de fracaso virológico fueron del 5,4% vs. 5,4% y el porcentaje de pacientes que suspendieron prematuramente el tratamiento por la incidencia de eventos adversos emergentes durante el mismo fue del 3,1% vs. 5,1%. El análisis por protocolo (PP) de los resultados indicó unas tasas de supresión virológica del 97,5% vs. 97,7%, con una diferencia no significativa de –0,1 puntos (IC95% -2,6 a 2,4; p= 0,95).

La extensión de este estudio a 96 semanas (Rockstroh, 2013) mostró un resultado de supresión virológica del 83,3% (ECET) vs. 82,3% (ARET), con una diferencia no significativa de 1,1 puntos (IC95% -4,5 a 6,7; p= 0,70). Las tasas de fracaso virológico fueron del 6,8% vs. 7,3% y el porcentaje de pacientes que suspendieron prematuramente el tratamiento por la incidencia de eventos adversos fue del 4,2% vs. 5,9%.

La toxicidad asociada al tratamiento con la combinación coformulada de elvitegravir, cobicistat, emtricitabina y tenofovir está en línea con la mostrada por otros agentes antirretrovirales, predominando por encima de todo la digestiva, particularmente las náuseas y la diarrea, presentes en el 20% aproximadamente de los pacientes tratados con esta combinación. En cuanto a la gravedad de los eventos adversos, un 2,7% presentaron eventos con un nivel 3 o 4, vs. 4,0% con la combinación de efavirenz (EET) y 3,7% con la de atazanavir (ARET). Las tasas de abandono prematuro del tratamiento por la aparición de eventos adversos durante el mismo fueron del 3,7% (ECET), 5,1% (EET) y 5,1% (ARET).

La incidencia comparada acumulativa de diarrea fue de 22,7%, 18,7% y 27,3%; la de náuseas de 19,5%, 13,3% y 19,4%; fatiga 13,1%, 13,1% y 12,7%; infecciones del tracto respiratorio superior 14,2%, 11,7% y 16,3%; cefalea 14,6%, 10,1% y 12,4%; vértigo/mareos 5,6%, 23,7% y 7,0%; sueños anormales 9,3%, 27,3% y 3,9%; insomnio 8,7%, 13,6% y 5,1%; depresión 7,6%, 10,9% y 6,5%; erupciones exantemáticas 6,9%, 12,5% y 6,2%.

ASPECTOS INNOVADORES

Es una combinación de tres agentes antirretrovirales, dos inhibidores de la transcriptasa inversa (emtricitabina y tenofovir) y un inhibidor de la integrasa (elvitegravir), junto con un potenciador farmacocinético (cobicistat), coformulados en un mismo medicamento que ha sido autorizado para el tratamiento de la infección por el virus de inmunodeficiencia humana tipo 1 (VIH-1) en adultos de 18 años de edad o mayores que nunca han recibido tratamiento antirretroviral o que están infectados por un VIH-1 sin mutaciones conocidas asociadas con resistencia a ninguno de los tres fármacos del medicamento. Elvitegravir es un inhibidor de la integrasa del VIH, un enzima codificado por el virus que facilita la integración (inserción) del genoma del VIH en el genoma de la célula huésped (linfocitos T). Cobicistat es un análogo del ritonavir que es utilizado en esta combinación con el fin de potenciar los niveles de elvitegravir. Carece de efectos significativos sobre VIH y es un potente inhibidor de algunos isoenzimas del sistema citocromo P450 (CYP), especialmente sobre la subfamilia CYP3A y, en particular sobre la isoforma CYP3A4, principal vía metabólica del elvitegravir. Con ello, el cobicistat incrementa notablemente los niveles plasmáticos y la semivida de eliminación del elvitegravir y, con ello, sus efectos frente al VIH. Tenofovir y emtricitabina son dos inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos o de nucleótidos (ITIAN), con capacidad de impedir la síntesis de DNA viral a partir de la cadena de ARN infectante.

Los datos clínicos disponibles son consistentes y parecen indicar que el la combinación de elvitegravir, cobicistat, emtricitabina y tenofovir no es inferior a la combinación de efavirenz, emtricitabina y tenofovir (EET) o la de atazanavir potenciando con ritonavir y asociados a emtricitabina-tenofovir (ARET). En este sentido, las tasas de supresión virológica fueron del 87,6% vs. 84,1% (EET) a las 48 semanas y del 84,2% vs. 81,5% a las 96 semanas; en comparación con ARET, las correspondientes tasas fueron del 89,5% vs. 86,8% a las 48 semanas, y del 83,3% vs. 82,3% a las 96. En todos los casos, las diferencias no fueron estadísticamente significativas.

Desde el punto de vista toxicológico, los efectos adversos más comunes de Stribid® son la diarrea y las náuseas, que afectan a uno de cada cinco pacientes tratados con el medicamento. Tanto estos como el resto de eventos adversos que emergieron durante el tratamiento mantuvieron un perfil similar al observado a otros tratamientos antirretrovirales de primera línea. Algo mejor tolerado que la combinación con efavirenz, especialmente en cuanto a efectos adversos neurológicos y en línea con la combinación de atazanavir.

La presencia del cobicistat, un análogo del ritonavir, en la combinación confiere a ésta un elevado potencial de interaccionar con numerosos medicamentos, habida cuenta del efecto inhibidor sobre el CYP3A4, implicado en el metabolismo de tales medicamentos. Este nuevo principio activo es postulado como una alternativa al ritonavir como potenciador farmacocinético de otros antirretrovirales y, de hecho, ha sido autorizado también como medicamento monocomponente por la EMA (Tybost®).

Sin duda alguna, uno de los objetivos terapéuticos esenciales de Stribild® es ofrecer una combinación eficaz en la primera línea del tratamiento de la infección por VIH en pacientes previamente no tratados, incluyendo por primera vez un inhibidor de la integrasa en una combinación coformulada una única unidad de dosis oral, que solo requiere una única administración diaria. Hasta ahora, las combinaciones disponibles solo contenían inhibidores de transcriptasa (la única combinación coformulada con inhibidores de la proteasa incluye simplemente al lopinavir potenciado por ritonavir; véase la tabla adjunta). En cualquier caso, las combinaciones de ITIAN de elección para regímenes de inicio son tenofovir/emtricitabina (TDF/FTC) o abacavir/lamivudina (ABC/3TC), recomendándose el uso de fármacos coformulados en un mismo medicamento.

Actualmente, se considera que la falta de adherencia al mismo constituye la primera causa de fracaso terapéuticodel tratamiento antirretroviral. De hecho, se considera que el uso de regímenes completos en comprimido único constituye la estrategia más eficiente para facilitar la adherencia (Berenguer, 2013). Son particularmente ilustrativos los resultados de un estudio (Sax, 2010) sobre adhesión al tratamiento, mostrando que el porcentaje de pacientes que alcanzaron un nivel de adhesión superior al 95% fue superior entre los que recibían un régimen de un único medicamento (con uno o varios fármacos antirretrovirales): 47% entre los que tomaban un comprimido, 41% de los que tomaban dos y el 34% de los que recibían tres o más. Considerando los correspondientes porcentajes de pacientes que alcanzaron una adhesión superior al 90% fueron del 72%, 68% y 62%, respectivamente. Asimismo, los pacientes que consiguieron un nivel de adhesión superior al 95% tuvieron un 40% menos de probabilidades de ser ingresados en el hospital durante el periodo de estudio y, concretamente, tomar un régimen de una sola pastilla se relacionó con una tasa de hospitalizaciones un 24% menor.

En definitiva, una innovación terapéutica de cierto interés que va claramente enfocada a prolongar la eficacia del tratamiento de primera línea, a través de una optimización de la adherencia de los pacientes, con una combinación innovadora de mecanismos de acción y un perfil aceptable de toxicidad.

1 Se entiende como supresión virológica el mantenimiento de la carga viral plasmática (CVP) por debajo de 50 copias/ml (1,7 log10), mientras que el fracaso virológico viene definido como dos valores confirmados de CVP superiores a 50 copias/ml a partir de las 24 semanas del inicio del tratamiento antirretroviral.

Combinaciones de antirretrovirales coformuladas en una única unidad de dosis
  ITINN ITIAN IP InInt
Medicamento Efavirenz Rilpivirina Abacavir Emtricitabina Lamivudina Tenofovir Zidovudina Lopinavir Ritonavir Elvitegravir
Atripla® 600 mg     200 mg   245 mg        
Combivir®         150 mg   300 mg      
Eviplera®   25 mg   200 mg   245 mg        
Kaletra®               100 mg 25 mg  
                200 mg 50 mg  
                400 mg 100 mg  
Kivexa®     600 mg   300 mg          
Lamivudina/                    
Zidovudina EFG         150 mg   300 mg      
Stribild®       200 mg   245 mg       150 mg
Trizivir®     300 mg   150 mg   300 mg      
Truvada®       200 mg   245 mg        

BIBLIOGRAFÍA

  • Berenguer J, Pedrol PD, Polo R, Lozano F, López J, et al. Panel de expertos de Gesida y Plan Nacional sobre el Sida. Documento de consenso de Gesida/Plan Nacional sobre el Sida respecto al tratamiento antirretroviral en adultos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana. (Actualización enero 2013). http://www.msssi.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/publicaciones/profSanitarios/docTARGesidaPNS2013Def.pdf
  • Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.Bot PLUS WEB. https://botplusweb.portalfarma.com/
  • DeJesus E, Rockstroh JK, Henry K, Molina JM, Gathe J, Ramanathan S, Wei X, Yale K, Szwarcberg J, White K, Cheng AK, Kearney BP; GS-236-0103 Study Team. Co-formulated elvitegravir, cobicistat, emtricitabine, and tenofovir disoproxil fumarate versus ritonavir-boosted atazanavir plus co-formulated emtricitabine and tenofovir disoproxil fumarate for initial treatment of HIV-1 infection: a randomised, double-blind, phase 3, non-inferiority trial. Lancet. 2012; 379(9835): 2429-38. doi: 10.1016/S0140-6736(12)60918-0.
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  • Karmon SL, Markowitz M. Next-generation integrase inhibitors : where to after raltegravir? Drugs. 2013; 73(3): 213-28. doi: 10.1007/s40265-013-0015-5.
  • Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Vigilancia epidemiológica del VIH/SIDA en España. Actualización 30 de junio de 2012. http://www.msssi.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/vigilancia/InformeVIHsida_Junio2012.pdf
  • Molina JM, LaMarca A, Andrade-Villanueva J, Clotet B, Clumeck N, Liu YP, et al. Efficacy and safety of once daily elvitegravir versus twice daily raltegravir in treatment-experienced patients with HIV-1 receiving a ritonavir-boosted protease inhibitor: randomised, double-blind, phase 3, non-inferiority study. Lancet Infect Dis 2012; 12: 27-35.
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  • Sax PE, DeJesus E, Mills A, Zolopa A, Cohen C, Wohl D, Gallant JE, Liu HC, Zhong L, Yale K, White K, Kearney BP, Szwarcberg J, Quirk E, Cheng AK; GS-US-236-0102 study team. Co-formulated elvitegravir, cobicistat, emtricitabine, and tenofovir versus co-formulated efavirenz, emtricitabine, and tenofovir for initial treatment of HIV-1 infection: a randomised, double-blind, phase 3 trial, analysis of results after 48 weeks. Lancet. 2012; 379(9835): 2439-48. doi: 10.1016/S0140-6736(12)60917-9.
  • Sax PE, Meyers JL, Mugavero MJ, Davis KL. Adherence to antiretroviral treatment regimens and correlation with risk of hospitalization among commercially insured patients in the US. J Int AIDS Soc. 2010; 13 (Suppl. 4): O3. doi:10.1186/1758-2652-13-S4-O3.
  • Zolopa A, Sax PE, DeJesus E, Mills A, Cohen C, Wohl D, Gallant JE, Liu HC, Plummer A, White KL, Cheng AK, Rhee MS, Szwarcberg J; GS-US-236-0102 Study Team. A randomized double-blind comparison of coformulated elvitegravir/cobicistat/emtricitabine/tenofovir disoproxil fumarate versus efavirenz/emtricitabine/tenofovir disoproxil fumarate for initial treatment of HIV-1 infection: analysis of week 96 results. J Acquir Immune Defic Syndr. 2013; 63(1): 96-100. doi: 10.1097/QAI.0b013e318289545c.
  • Temesgen Z. Cobicistat-boosted elvitegravir-based fixed-dose combination antiretroviral therapy for HIV infection. Drugs Today (Barc). 2012; 48(12): 765-71. doi: 10.1358/dot.2012.48.12.

    1895682.

VALORACIÓN
CRIZOTINIB

 

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XALKORI® (Pfizer)

Grupo Terapéutico (ATC): L01XE. TERAPIA ANTINEOPLÁSICA Y AGENTES INMUNOMODULADORES. Otros citostáticos: inhibidores directos de la proteína cinasa.
Indicaciones autorizadas: Tratamiento de adultos con carcinoma de pulmón no microcítico avanzado, positivo para la cinasa del linfoma anaplásico (ALK), previamente tratado.
Condiciones de conservación y dispensación:– H: Medicamento hospitalario- PN: Precio notificado- R: Requiere receta médica- C: Caducidad inferior a cinco años.
VALORACIÓN GLOBAL: INNOVACIÓN MODERADA. Aporta algunas mejoras, pero no implica cambios sustanciales en la terapéutica estándar. ♣♣
Novedad molecular: Mecanismo de acción selectivo frente a biomarcadores específicos.
FÁRMACOS RELACIONADOS REGISTRADOS ANTERIORMENTE EN ESPAÑA
Fármaco Medicamento® Laboratorio Año
Raltegravir Isentress Merck Sharp Dohme 2007
COSTE ANUAL DIRECTO DEL MEDICAMENTO
Fármaco Dosis diaria Coste anual
Stribild® (elvitegravir 150/cobicistat 150/emtricitabina 200/ tenofovir 245) 1 comp/24 h 13.107,76 €
Atripla® (efavirenz 600/emtricitabina 200/ tenofovir 245) 1 comp/24 h 9.578,45 €
Truvada® (emtricitabina 200/ tenofovir 245) + Reyataz® (azatanavir 300) + Norvir (ritonavir 100) 1+1+1 comp/24 h 12.714,78 €

MODIFICACIONES de medicamentos enero-febrero 2014

CAMBIO DE PRECIO Y CODIGO NACIONAL

CN Nuevo PRECIO NOMBRE Y PRESENTACIÓN CN Antiguo
654829 3.43 Calcio 20 Emulsión 300 ml 753020
654832 49.06 Spiriva 18 mcg 1 inhal+30 capsulas 751511

CAMBIO EN LAS CONDICIONES DE DISPENSACIÓN/OFERTA AL SNS (Acumulado desde enero 2014)

MODIFICACIONES DE NOMBRE (Acumulado desde enero 2014)

NOMBRE ACTUAL NOMBRE ANTERIOR
Ácido alendrónico semanal Zentiva Acido alendrónico semanal Vegal
Amoxicilina Aristo Amoxicilina Ur
Candesartan/Hidroclorotiazida Apotex Candesartan/Hidroclorotiazida Cinfamed
Carvedilol Aristo Cravedilol Ur
Cinitaprida Zentiva (Sanofi Aventis) Cinitaprida Ibermedgen
Citalopram Aristo Citalopram Ur
Epirubicina Sandoz (Sandoz) Epirubicina Sendras (Ferrer)
Escitalopram Zentiva Escitalopram Vegal
Exemestano Zentiva (Sanofi Aventis) Exemestano Gobens (Normon)
Junifen 40 mg/ml suspensión Junipro
Lansoprazol Tecnigen Lansoprazol Liconsa
Micofenolato de mofetilo Ur Micofenolato de mofetilo Germed
Oxcarbamazepina Mylan Oscarmylan
Pramipexol Zentiva (Sanofi Aventis) Pramipexol Vegal
Pramipexol Ratiopharm Pramipexol Ibermedgen
Quetiapina Mylan Quetiamylan

Tiopental sódico (Tiobarbital Braun®): riesgo de hipopotasemia durante la infusión y posterior hiperpotasemia de rebote

La información disponible indica que durante la administración de tiopental en pacientes neurológicos con aumento de la presión intracraneal, se puede presentar hipopotasemia severa, que puede ser refractaria a los suplementos de potasio, seguida de hiperpotasemia de rebote posterior a la infusión de tiopental.

El Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia europeo (PRAC) ha evaluado1 como señal de farmacovigilancia la identificación de varios casos de hipo e hiperpotasemia asociados al uso de tiopental en pacientes neurológicos con aumento de la presión intracraneal, comunicados por notificación espontánea de sospechas de reacciones adversas en Europa.

La información analizada ha sido la procedente de notificación espontánea y de la publicación de casos individuales y algunas series de casos en revistas biomédicas. La información disponible indica que durante la administración de tiopental en pacientes neurológicos con aumento de la presión intracraneal, se puede presentar hipopotasemia severa, que puede ser refractaria a los suplementos de potasio, seguida de hiperpotasemia de rebote posterior a la infusión de tiopental.

Recomendaciones

Se recomienda a los profesionales sanitarios tener en cuenta este riesgo de hipopotasemia en pacientes neurológicos durante la infusión de tiopental. La ficha técnica de tiopental sódico (disponible en España como Tiobarbital® Braun) se actualizará con esta nueva información.

Referencias

1 Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Tiopental sódico: riesgo de hipopotasemia durante la infusión y posterior hiperpotasemia de rebote. Boletín Mensual de la AEMPS, Diciembre 2013, 16 enero 2014 Disponible en la web: http://www.aemps.gob.es/informa/notasInformativas/medicamentosUsoHumano/seguridad/2014/NI-MUH_FV_01-2014-ranelato-estroncio.htm (consultado 04 febrero 2014).

Capecitabina (Xeloda®): riesgo de reacciones cutáneas graves

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha revisado la información remitida por el laboratorio titular del medicamento capecitabina (Xeloda®) ya que existe el riesgo de reacciones cutáneas graves. Todo paciente en tratamiento con estos medicamentos debe informar a su oftalmólogo de la utilización de estos medicamentos, en el caso de planear una cirugía de cataratas.

La AEMPS ha propuesto informar a los profesionales sanitarios mediante cartas personalizadas remitidas por los laboratorios farmacéuticos con el texto1 revisado, y uniforme para todos estos medicamentos, explicando el riesgo detectado. Todos los textos de estas cartas o DHPC (del inglés, Dear Healthcare Professional Comunications) han sido revisados por la AEMPS antes de su envío, en cuyo sobre se indica que esta circunstancia.

En esta carta1 se informa a los profesionales sanitarios acerca de la notificación de casos de reacciones cutáneas graves como síndrome de Steven-Johnson (SSJ) y Necrolisis Epidérmica Tóxica (NET):

Durante el tratamiento con Xeloda®, se han notificado, casos de reacciones cutáneas graves como Síndrome de Steven-Johnson (SSJ) y Necrolisis Epidérmica Tóxica (NET), en algunos casos con desenlace mortal. La frecuencia de estas reacciones adversas se ha estimado como muy rara (menos de 1 de cada 10.000 pacientes).

Los profesionales sanitarios deben permanecer alerta respecto a estas reacciones y deberán interrumpir el tratamiento con Xeloda® inmediatamente en el caso de que ocurriesen.

Xeloda® se debe interrumpir permanentemente, en pacientes que experimenten una reacción cutánea grave, durante el tratamiento.

Se debe informar a los pacientes de la posibilidad de esas reacciones adversas y advertirles que acudan urgentemente al médico cuando les aparezca cualquier síntoma de reacción cutánea grave.

Las reacciones cutáneas graves, especialmente el SSJ y NET están asociadas a una importante morbilidad y mortalidad. Esta morbi-mortalidad puede reducirse en pacientes en los que se suspende la medicación sospechosa en fase temprana, comparado con los pacientes que continúan con la medicación sospechosa tras la aparición de las ampollas.

Referencias

1 Roche. Reacciones cutáneas graves asociadas con Capecitabina (Xeloda®). Comunicación dirigida a profesionales sanitarios, 13 de diciembre de 2013. Texto revisado por la AEMPS. Disponible en la página web de la AEMPS:

Temozolomida (Temodal®, Temozolomida EFG): riesgo de toxicidad hepática grave

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha revisado la información remitida por el laboratorio titular del medicamento temozolomida (Temodal® y EFG) ya que se ha identificado riesgo de toxicidad hepática, por lo que deben hacerse controles de función hepática al inicio del tratamiento y de forma periódica.

La AEMPS ha propuesto informar a los profesionales sanitarios mediante cartas personalizadas remitidas por los laboratorios farmacéuticos con el texto1 revisado, y uniforme para todos estos medicamentos, explicando el riesgo detectado. Todos los textos de estas cartas o DHPC (del inglés, Dear Healthcare Professional Comunications) han sido revisados por la AEMPS antes de su envío, en cuyo sobre se indica que esta circunstancia.

La carta1 que se ha distribuido informa a los profesionales sanitarios acerca de la notificación de casos de reacciones hepáticas graves y las pruebas de función hepática que deben realizarse antes y durante el tratamiento con temozolomida:

Se han notificado casos de daño hepático, incluyendo insuficiencia hepática mortal, en pacientes tratados con temozolomida.

La toxicidad hepática puede ocurrir varias semanas, o incluso más tiempo, después de iniciar el tratamiento con temozolomida o después de la interrupción del mismo.

Deben llevarse a cabo pruebas de función hepática:

– antes de iniciar el tratamiento. En caso de resultados anómalos, se debe evaluar detenida-mente la decisión de iniciar el tratamiento con temozolomida, valorando los beneficios y riesgos para cada paciente;

– después de cada ciclo de tratamiento.

En los pacientes en un ciclo de tratamiento de 42 días, las pruebas de función hepática deben repetirse a mitad de ciclo.

En pacientes con alteraciones significativas de la función hepática, se deben evaluar detenidamente los beneficios y riesgos de continuar el tratamiento.

Se ha realizado recientemente una revisión de los casos graves de hepatotoxicidad, incluyendo los mortales, notificados en todo el mundo. En total, se han identificado 44 casos de lesiones hepáticas, incluyendo casos de insuficiencia hepática mortal, en pacientes en tratamiento con temozolomida. Los casos de insuficiencia hepática mortal se notificaron entre los 42 y los 77 días tras el inicio del tratamiento con temozolomida. También se notificaron casos de toxicidad hepática no mortal con inicio en periodos de tiempo variables, de hasta 112 días.

Referencias

1 MSD y otros laboratorios. Temozolomida (Temodal®, Temozolomida EFG): riesgo de toxicidad hepática grave. Comunicación dirigida a profesionales sanitarios, DHPC, diciembre de 2013. Texto revisado por la AEMPS. Disponible en la web de la AEMPS: https://sinaem.agemed.es/CartasFarmacovigilanciaDoc/2013/DHPC_Temodal&TemozolomidaEFG.pdf (consultado 04 febrero 2014)

IMPORTANTE

El Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano (SEFV-H) se basa en el programa de notificación espontánea de un profesional sanitario (médico, odontólogo, farmacéutico, enfermero, otros) de una sospecha de relación entre un medicamento (incluidos vacunas, sueros, gases medicinales, fórmulas magistrales, plantas medicinales) y un síntoma o signo adverso (reacción adversa, RAM) que manifieste el paciente (programa de tarjeta amarilla). El Real Decreto 577/2013 de Farmacovigilancia de medicamentos de uso humano (BOE núm. 179, de 27 de julio de 2013) entró en vigor el 28 de julio de 2013. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) coordina el SEFV-H.

¿Qué notificar?

Se deben notificar las sospechas de RAM:

– con medicamentos autorizados, incluidas las de aquellos que se hayan utilizado en condiciones diferentes a las autorizadas o con medicamentos extranjeros importados con autorización de la AEMPS,

– principalmente las RAM ‘graves’ (mortales, o que amenacen la vida, prolonguen o provoquen una hospitalización, causen incapacidad o sean médicamente importantes y las trasmisiones de un agente infeccioso a través de un medicamento) o RAM ‘inesperadas’ de cualquier medicamento,

– con medicamentos de ‘seguimiento adicional’ (durante sus primeros 5 años desde la autorización, identificados con un triángulo negro invertido (▼) a la izquierda del nombre del medicamento en el material informativo, en el prospecto y en la ficha técnica); ver la lista mensual de los medicamentos con triángulo negro en la web de la AEMPS, en la sección de CIMA con el criterio de búsqueda del “Triángulo negro”: http://www.aemps.gob.es/cima/pestanias.do?metodo=accesoAplicacion

– las que sean consecuencia de ‘errores de medicación’, que ocasionen daño en el paciente,

– las originadas por ‘interacciones’ con medicamentos, plantas medicinales, incluso alimentos (zumo de pomelo, ahumados, crucíferas, etc).

¿Cómo notificar?

No olvide notificar cualquier sospecha de RAM a su Centro Autonómico o Regional de Farmacovigilancia mediante las ‘tarjetas amarillas’. Consulte en este directorio su Centro Autonómico de Farmacovigilancia correspondiente. NUEVO MÉTODO: se puede notificar a través del sitio web https://www.notificaram.es/, y el sistema electrónico le hace llegar a su centro correspondiente la notificación de sospecha de RAM. Sirve para profesionales sanitarios y para ciudadanos, en formularios diferentes. La nueva legislación europea de farmacovigilancia establece esta posibilidad para facilitar la notificación de las sospechas de RAM por la población en general.

¿Dónde conseguir tarjetas amarillas?

Consultando a su Centro correspondiente del SEFV-H. Podrá encontrar el directorio de Centros en las primeras páginas del “Catálogo de Medicamentos” y en las páginas de Internet http://www.portalfarma.com y http://www.aemps.gob.es/vigilancia/medicamentosUsoHumano/docs/dir_serfv.pdf.

¿Dónde consultar las fichas técnicas y prospectos de los medicamentos?

En la página web de la AEMPS http://www.aemps.gob.es >> seleccionando >> ”CIMA: Centro de Información on-line de Medicamentos de la AEMPS, Humanos”, se pueden consultar por nombre comercial o por sus principios activos. También están disponibles en la base de datos BOT Plus.

NOTA: la mención de marcas comerciales en el texto solo tiene fines de identificación, y en absoluto se les debe asignar directamente lo descrito en el texto.

Úlceras cutáneas

Concepto

Las úlceras cutáneas son lesiones localizadas de la piel que implican la pérdida total de la epidermis y parte de la dermis e incluso la hipodermis, todo ello con escasa o nula tendencia a la cicatrización espontánea y que cuando se consigue sanar deja una cicatriz. Pueden ser primarias o secundarias a otras lesiones de la piel, de carácter extenso o puntiforme, en cuyo último caso reciben en nombre de fístulas. Si la ulceración es lineal, se llama fisura; mientras que si afecta una mucosa se llama afta. Son úlceras también las lesiones secundarias a la destrucción de una ampolla, que pueden ser más o menos extensas e implican un riesgo de infecciones si no se cuidan.

Tradicionalmente, las úlceras cutáneas se han clasificado en función de origen patogénico. Así, hay úlceras vasculares (venosas y arteriales), úlceras por presión (por decúbito persistente) y úlceras de origen neuropático. También hay úlceras de origen iatrogénico, pero tienen un comportamiento similar al de las úlceras por presión, generalmente de menor profundidad y extensión. Por su parte, las úlceras de origen tumoral o maligno son lesiones cutáneas que no cicatrizan, aumentan progresivamente de tamaño y destruyendo el tejido circundante; frecuentemente, llevan asociadas complicaciones post-radioterapia, post-quirúrgicas, infecciones y sangrado.

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Las úlceras cutáneas de origen vascular suelen tener un carácter crónico, debido a que es frecuente que persista la causa que las originó. Como consecuencia de ello, no son raras las recidivas, incluso después de la cicatrización. Las más comunes (70%) son las venosas (de estasis), que aparecen como consecuencia de una disminución del flujo venoso de retorno por incompetencia del sistema valvular venoso y/o por obstrucción de la vía venosa profunda. En este sentido, se pueden clasificar en postflebíticas (60% de las venosas) y varicosas (40%). Por su parte, las úlceras arteriales representan el 20% de todas las vasculares y aparecen como consecuencia de procesos isquémicos crónicos, lo que conlleva a una disminución del metabolismo celular, que se traduce en que la piel se vuelve muy vulnerable. La mayoría (90%) de las úlceras cutáneas de origen arterial son de origen arteriosclerótico (macroangiopáticas); el resto (10%) son de origen hipertensivo (microangiopáticas). Un 10% de úlceras vasculares que tienen un carácter mixto, arterial y venoso, en un grado diverso de participación.

La hipertensión venosa de la extremidad inferior es más frecuente en mujeres que presentan sobrepeso. Comienza en la parte inferior de la pierna alrededor de los tobillos1. Comúnmente se encuentran signos de inflamación de la piel con descamación, enrojecimiento y picor. El edema es el resultado de la hipertensión venosa y se agrava si el paciente padece insuficiencia cardiaca. La célulitis2 constituye una complicación del edema, ya que la piel se endurece, se vuelve leñosa al tacto y adquiere el aspecto de una botella en posición invertida, con el tercio inferior muy adelgazado y los dos tercios superiores tumefactos. La piel, en estas condiciones, posee una capacidad de defensa muy disminuida y la cicatrización se encuentra muy comprometida. A veces un pequeño traumatismo, golpe, rascado o presión desencadena la aparición de la úlcera. La zona predilecta para la aparición de la úlcera varicosa es la parte interna del tercio distal de la pierna; pero pueden aparecer varias que, al aumentar de tamaño, confluyen. Su morfología es variable. Se cubren de exudado purulento, aunque siempre se observa el intento de cicatrización con mayor o menor cantidad de tejido de granulación. El borde es neto y las ulceras crónicas lo tienen muy pronunciado.

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Las grandes pueden provocar dolor, y las pequeñas se toleran bien. Pueden permanecer años sin curar y a menudo reaparecen tras el tratamiento. Las úlceras se suelen infectar por bacterias o por levaduras (Candida albicans). Incluso puede aparecer un carcinoma escamoso (úlcera de Marjolin) sobre las úlceras de larga evolución (figura 1). Fisiopatológicamente, a consecuencia del edema y la inflamación aparece una isquemia tisular de origen arterial que juega un papel muy importante en la falta de resultados terapéuticos de las úlceras por insuficiencia venosa crónica.

En las úlceras arteriales es característica la aparición de dolor intenso en la extremidad inferior, cuando el paciente eleva sus extremidades por la noche al introducirse en la cama. Otras veces el dolor aparece durante la marcha, tras un periodo más o menos largo, que obliga al paciente a pararse varias veces sucesivas y que se conoce en clínica como claudicación intermitente. Son característicos el aspecto pálido de la extremidad, la frialdad de la piel y la sensación de acorchamiento. La piel, que parece muy fina, puede presentar una ligera descamación o un eritema en parches. Al elevar la extremidad se acentúa la palidez. El vello de la parte inferior de la pierna desaparece o es escaso. Las uñas de los dedos de los pies aparecen engrosadas o deformadas, y el paciente nota que ha de cortárselas menos frecuentemente.

La aparición de la úlcera se produce por isquemia arterial intensa, lo que provoca necrosis de la piel. Las lesiones están bien circunscritas, tiene un color violáceo o negro intenso y poseen una gruesa capa necrótica que las cubre inicialmente y que posteriormente se desprenderá. Pueden aparecer en la región tibial posterior (figura 2) o en el talón, en el dorso de los pies o en los dedos; lugares bastante diferentes de los de la úlcera por insuficiencia venosa. Los pulsos arteriales están disminuidos o ausentes. El estadio final es una gangrena. En algunos casos de insuficiencia arterial por arteriosclerosis la afectación de los dedos se presenta de forma precoz. La piel afectada toma color negro y se cubre de costras. Es bastante común que aparezcan lesiones por hongos en la uñas (onicomicosis), por levaduras o bacterias oportunistas.

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Las úlceras por presión o por decúbito se producen por un aplastamiento de los tejidos entre dos planos duros, las prominencias óseas del paciente y una superficie externa (como una cama o un asiento), sometidas durante un periodo de tiempo (aproximado de 2 a 4 horas) a una compresión que excede la presión capilar normal (32 mm de Hg). Existe un retardo entre el momento que actúa la fuerza, con presión suficiente para producir la úlcera, y el tiempo de aparición de la misma, que puede durar de 12 a 24 días.

En las úlceras por presión el eritema aparece inicialmente con la amplitud del área de contacto; es un enrojecimiento no muy acentuado que se aclara fácilmente con la presión (cuadro 1 de la figura 3). La segunda fase corresponde a una leve hinchazón por la extravasación capilar de un exudado que eleva la zona (2). Posteriormente, aparece la ampolla que deja ver un contenido translúcido o serosanguinolento (3) y, finalmente, aparece la zona de necrosis cubierta con una costra de color oscuro (4) y posterior ulceración en las zonas de apoyo. Habitualmente son la región sacra, la parte posterior de los talones, los maléolos laterales del tobillo, los trocánteres en el tercio superoexterno del muslo y, menos frecuentemente, las tuberosidades isquiáticas (puntos de apoyo de la pelvis cuando se está sentado) y las regiones escapulares de la espalda o el cuero cabelludo.

Por su parte, las úlceras de origen neuropático están localizadas también en las zonas de presión y, muy especialmente, en los pies de los pacientes diabéticos, y son una secuela de dos de las complicaciones crónicas más habituales de la diabetes: la neuropatía periférica y la insuficiencia vascular. Están localizadas en las zonas donde la piel está sometida a algún tipo de presión (codos, tobillos, glúteos, etc.), como consecuencia de la actividad cotidiana o de la inmovilización prolongada en cama o en silla. En este sentido, la presión intrínseca debida a movilidad articular limitada, las cabezas metatarsianas prominentes y alteración del almohadillado metatarsiano conducen a la úlcera plantar neuropática clásica. La presión extrínseca causada por dedos en garra o juanetes en un calzado inadecuado, talones desprotegidos durante períodos de inmovilidad y zapatos apretados provocan úlceras dorsales del talón e interdigitales.

Las úlceras de origen iatrogénico se producen por un mecanismo de presión y roce derivados del uso de dispositivos o productos sanitarios empleados en un tratamiento (sonda vesical, sonda nasogástrica, tubo endotraqueal, gafas de oxigenoterapia, sistemas de fijación y sujeción, férulas, etc.), en ocasiones de forma inadecuada.

Epidemiología

Se estima que un 1% de la población se encuentra afectada por dicho proceso y los costes sanitarios que generan son considerables. En este sentido, son especialmente relevantes las úlceras por presión – o decúbito – y a las úlceras venosas por su alta prevalencia, así como por sus repercusiones sociales y económicas. La localización más frecuente de todas ellas es en las piernas, variando sus características clínicas según la etiología.

Las úlceras venosas aparecen preferentemente en mujeres mayores de 40 años, en tanto que las arteriales aparecen más frecuentemente en hombres mayores de 45 años y en mujeres de 55. La localización preferente de las úlceras venosas es la región perimaleolar (en torno al tobillo), se presenta como una única úlcera, poco dolorosa, de carácter unilateral (afecta solo a una de las extremidades), de extensión moderada, de bordes irregulares, base superficial y tejido rojizo. Por su parte, las arteriales afectan mayoritariamente al area pretibial, así como a los dedos, falanges y el talón, y suelen ser bilaterales, presentándose generalmente en grupos de varias úlceras de extensión reducida y bordes bien definidos, muy dolorosas, de tejido oscuro y base profunda y pálida.

La neuropatía es la complicación más frecuente de la diabetes mellitus (40%). Al menos un 15% de los diabéticos padecerá durante su vida ulceraciones en el pie. Un 85% de los diabéticos que sufren amputaciones han padecido previamente una úlcera cutánea.

Etiología

Es variada, ya que una úlcera cutánea puede ser una manifestación tanto de enfermedades cutáneas como sistémicas. La más frecuente es la causada por enfermedades vasculares periféricas venosas, pero también tienen una alta prevalencia las originadas por alteraciones vasculares arteriales y por neuropatías. Existen una serie de enfermedades sistémicas que se relacionan con la aparición de úlceras, entre las cuales la más importante es la diabetes.

En general, las úlceras cutáneas de origen vascular son la consecuencia de un déficit del aporte sanguíneo del sistema arterial o bien una disminución del retorno venoso. El retorno de la sangre desde las extremidades hacia el corazón posee dos sistemas venosos que no son independientes, ya que se comunican entre sí por medio de venas perforantes o comunicantes. Uno es el sistema venoso superficial, de calibre suficiente como para poder ser vistas a simple vista bajo la piel, y que dispone de una vena ascendente a cada lado de la extremidad: la safena menor por el lado externo, con trayecto hasta la parte posterior de la rodilla (fosa poplítea), en donde comunica con el sistema profundo; y la safena mayor, que asciende por el borde interno de la extremidad en un largo recorrido que la lleva hasta la región inguinal, en donde es afluente de la vena femoral en el sistema profundo.

El sistema profundo acompaña a las arterias, subiendo entre las masas musculares que actúan como bombas de drenaje hacia el corazón, siempre que el sistema valvular venoso se mantenga intacto y no haya reflujo en sentido distal. Si falla cualquier integrante de estos sistemas venosos, se produce hipertensión venosa, lo que causa elongación de los capilares, que se dilatan dejando escapar fibrinógeno, que en los tejidos forma fibrina. La fibrina rodea a modo de manguito a los capilares e impide la difusión de oxígeno y nutrientes. Las piernas se hacen pesadas y aparece la incapacidad funcional, que agrava el proceso cuando aparecen los leucocitos del interior de los vasos, taponando los capilares y empeorando las condiciones de la nutrición local en la piel. El fallo del sistema venoso de retorno se produce por:

  • Ausencia de válvulas competentes en las venas. Es de naturaleza genética, y existen antecedentes familiares de venas con varices. Aparece en personas muy jóvenes.
  • Fallo del mecanismo de bombeo muscular. Debido a enfermedades neuromusculares degenerativas, infecciosas (poliomielitis) o a falta de ejercicio muscular por la aparición de dolor en artritis.
  • Trombosis venosas. Cualquier paciente con inmovilización prolongada es candidato a padecerlas; especialmente si está en la convalecencia de una intervención quirúrgica (posparto, prótesis de cadera, etc.). Los anticonceptivos orales predisponen a las trombosis venosas. Las venas se obstruyen y las válvulas se vuelven incompetentes.

La insuficiencia en el riego arterial produce malnutrición cutánea que acaba ulcerando la piel. La aparición de las úlceras arteriales en la extremidad inferior es un fenómeno que tiene como etiología la arteriosclerosis. Ésta posee varios factores en su aparición, tales como el estrés, el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión arterial, la dieta, factores socioeconómicos y genéticos.

Las úlceras por presión o por decúbito se producen por un aplastamiento persistente de los tejidos entre dos planos duros y las úlceras de origen iatrogénico tienen un mecanismo similar, en este caso ligado al uso inadecuado y reiterado de determinados dispositivos o productos sanitarios. Las úlceras de origen neuropático son lesiones debidas a una falta de sensibilidad de los tejidos. Las enfermedades comúnmente responsables de estas lesiones son: diabetes, tabes dorsal, espina bífida y lesiones nerviosas periféricas. El mecanismo patogénico fundamental se basa en el retraso de la cicatrización, debido a una descenso de la actividad y del número de fibroblastos presentes, ya que que la respuesta inmune está disminuida en el diabético, con una reducción de los procesos de quimiotaxis, fagocitosis y de la actividad intracelular bactericída. Por tanto, su principal defecto se encuentra a nivel de la inmunidad celular.

El componente principal en alrededor del 90% de ulceraciones en el pie del diabético es la neuropatía periférica diabética. Aunque la insuficiencia vascular sola represente menos del 10% de las úlceras del pie, participa en aproximadamente la mitad de todas las úlceras. Los pacientes con úlceras de origen neuropático diabético presentan un retraso en la cicatrización debido a la existencia de dificultades en la síntesis del colágeno, que se encuentra disminuida en estas lesiones en la fase inflamatoria. Presentan escasa proliferación celular en el lugar de la úlcera, que implica una disminución de la actividad de leucocitos y macrófagos, también provoca un inadecuado crecimiento de fibroblastos y síntesis del colágeno. También presentan una mayor tendencia a la hipercoagulabilidad y a la trombosis, tanto macro como microvascular, debido a cambios en las plaquetas (hiperagregabilidad), eritrocitos y fibrinógeno.

Los factores de crecimiento o citocinas estimulan la migración y proliferación celular y la síntesis de nuevos tejidos, actuando como señales intercelulares que permiten la comunicación química intercelular. Asimismo, participan en las tres fases de la cicatrización (inflamación, proliferación celular y remodelación), regulando la mayoría de las funciones intracelulares, incluyendo la síntesis proteica. Por otro lado, la coagulación juega un rol importante en el inicio de estos fenómenos, puesto que la activación plaquetaria y la cascada de la coagulación constituyen una de las primeras reacciones a la lesión. En concreto, las plaquetas participan en este proceso, liberando:

  • Factor de Crecimiento derivado de Plaquetas (PDGF)
  • Factor Transformante Beta (TGF b)
  • Factor de Angiogénesis derivado de Plaquetas (PDAF)
  • Factor de Crecimiento Epidérmico derivado de Plaquetas (PDEGF)
  • Factor de Crecimiento de Células Endoteliales
  • Factor Plaquetario (PF)

Por su parte, el tejido conectivo responde con la división y migración de fibroblastos, síntesis de colágeno y formación de nuevos capilares en los bordes de la herida. Luego, otras señales bioquímicas reclutan macrófagos tisulares y monocitos circulantes, las cuales relevan a las plaquetas en su rol regulador a las 24 horas y continúan produciendo estos polipéptidos mitogénicos para mantener y amplificar la reparación hasta completarla.

Tratamiento

Antes de plantear cualquier acción terapéutica es fundamental actuar sobre los agentes causales de la úlcera, tanto los directos (objetos, colchones, etc.) como los indirectos (enfermedades cutáneas y sistémicas favorecedoras).

Los apósitos proporcionan un microambiente desde la superficie a toda la herida, de forma que se produzca la cicatrización en las mejores condiciones posibles, en el menor tiempo y reduciendo al mínimo la posibilidad de infección. Según su composición, se clasifican en:

  • Hidrocoloides: constituidos por polímeros naturales o sintéticos embebidos en una masa adhesiva.
  • Hidrogeles: constituidos por polisacáridos adicionados de polímeros sintéticos (poliacrilamida, copolímeros de óxido de polietileno…. Su acción primaria – la absorción – se consigue por diferentes procedimientos dependiendo de su composición obteniendo un resultado análogo. Debido a su estructura molecular, al absorber los exudados se incorporan a ésta originando un gel coloidal. La absorción se realiza localmente de manera lineal obedeciendo el transporte de exudados a gradientes de presión osmótica lo que contribuye también a la reducción del edema, características de gran interés en especial en úlceras vasculares isquémicas. Pueden absorber gran cantidad de exudado de una forma tridimensional estando regido este fenómeno por mecanismos de presión física.
  • Alginatos: Constituidos por polisacáridos, estabilizados con iones Calcio, constituyendo Fibras. En contacto con una lesión, los apósitos de Alginato intercambian los iones Calcio que contienen, por los iones Sodio procedentes del exudado de la lesión. Este intercambio posibilita la formación de un gel que será el responsable del ambiente húmedo óptimo para que tenga lugar la cicatrización de la lesión.
  • Espumas de poliuretano: Son apósitos semipermeables impermeables a los líquidos y permeables al vapor de agua. Poseen una gran capacidad de absorción y retención de exudados, a la vez que proporcionan una prevención local de las lesiones gracias al grosor y densidad de su estructura almohadillada. Al no formar gel coloidal en contacto con la lesión resultan más fáciles de manejar y gracias a su estructura tridimensional interna son apósitos que redistribuyen las presiones evitando la aparición de recidivas.

El proceso de curación de una úlcera cutánea implica tres fases sucesivas. La primera es de desbridamiento (de limpieza), a la que sigue la de granulación (de reconstrucción), finalizando en la fase de epitelización o resolución. Durante la fase de desbridamiento, en las lesiones con poco exudado, las opciones terapéuticas más habituales consisten en un desbridamiento de carácter enzimático o de carácter autolítico. El primero tiene el inconveniente de su posible citotoxicidad y maceración de la piel perilesional, así como la exigencia de realizar curas diarias. Los desbridantes autolíticos, como los hidrogeles, puede permanecer varios días, y utilizarse en combinación con otros apósitos. El dextranómero, también de carácter autolítico, tiene el inconveniente de no digerir el tejido necrótico, sino tan sólo lo reabsorbe, y requiere realizar varias curas diarias. Los hidrogeles más utilizados está formados por asociaciones de:

  • Alginato o pectina y carboximetilcelulosa (CMC)
  • Propilenglicol y polímero de CMC o goma guar
  • Solución salina.

También se emplean la pasta o los gránulos de CMC como debridantes y para la absorción del exudado. En cualquier caso, no se recomienda en lesiones infectadas, ya que puede producir mal olor y su retirada puede ser dolorosa.

En las úlceras con moderada o elevada exudación, se recomiendan los alginatos (solos o asociados a CMC), por su elevada capacidad de absorción y capacidad debridante. También se usan hidrofibras de CMC, especialmente en lesiones con tendencia hemorrágica, debido a su baja adherencia. En todos estos casos, se debe emplear un apósito secundario para facilitar la retención de la humedad.

Durante la fase de granulación o reconstrucción, en las lesiones poco exudativas se emplean hidrocoloides del tipo CMC, evitando siempre su uso en heridas infectadas. Los apósitos hidrocelulares son apósitos semipermeables absorbentes, de carácter no adherente, que previenen la maceración de los tejidos periulcerales. También se utilizan preparados a base de colágeno. Por su parte, en las lesiones más exudativas, se emplean gránulos, gel, alginatos o copolímeros de almidón (con un apósito secundario). Se puede mantener el apósito hasta 7 días si no hay saturación, fuga u otra indicación clínica.

La aparición del tejido de granulación es esencial para el proceso de cicatrización de una úlcera. La presencia de tejido necrótico va a impedir la cicatrización, por lo que deberá procederse a la limpieza periódica con suero salino y a la debridación quirúrgica o química en caso necesario, aplicando posteriormente un antiséptico (clorhexidina, povidona iodada, permanganato potásico y peróxido de hidrógeno son los más utilizados). La limpieza de la zona y la eliminación del tejido lesionado son esenciales para la curación de la lesión. Por ese motivo, si se trata de una lesión extensa, es importante el desbridamiento de la herida, la eliminación, fundamentalmente mediante procedimiento quirúrgico, del tejido desvitalizado o necrótico. En lesiones de menor entidad puede facilitarse con el empleo de agentes debridantes.

Los apósitos son necesarios para absorber los exudados, al tiempo que evitan la infección, proporcionando un ambiente húmedo que favorece la cicatrización y evita la formación de costras. Las gasas con parafina o los preparados a base de carbohidratos proporcionan lechos hidrófilos inertes o polímeros yodados, que liberan yodo a medida que absorben secreciones.

Una parte esencial del tratamiento de las úlceras de origen venoso debe ir dirigido a corregir la alteración en el flujo del retorno venoso. La cirugía vascular permite en la actualidad esclerosar las venas varicosas o intervenir sobre las venas perforantes, si bien el efecto a largo plazo de estas intervenciones quirúrgicas no es espectacular. Los injertos de piel de espesor parcial resultan especialmente útiles en las úlceras de gran tamaño.

Durante la fase de epitelización o resolución es recomendable la aplicación directa sobre la lesión de un apósito hidrocelular, hidrocoloide (CMC) o láminas de poliuretano (apósitos semioclusivos, generalmente transparentes, que crean un ambiente húmedo y no absorben el exudado), pudiéndose mantener hasta 7 días, siempre que no haya fuga. También está indicada la utilización de otros compuestos como la catalasa o la glicerina. El extracto de Centella asiática contiene tres triterpenos (asiaticósido, ácido asiático y ácido madecásico) que incrementan la síntesis de tejido cicatrizal en las úlceras, facilitando la remodelación de la matriz de colágeno. En particular, el asiaticósido tiene efecto preferencial sobre la síntesis de colágeno, pero todos los componentes activos aumentan la producción de glucosaminoglucanos.

En las úlceras cutáneas infectadas y con evidencia de daño tisular (rubor, dolor, inflamación, supuración, etc.) puede ser necesario recurrir a un tratamiento sistémico antibiótico. Por vía tópica se apósitos no oclusivos ni semioclusivos, de diferente composición, según el nivel de exudación de la úlcera; en las muy exudativas se recomiendan apósitos de alginato cálcico, hidrofibra de CMC o ambos combinados. En las lesiones infectadas con necrosis seca se emplea una pomada de colagenasa. Por su parte, en las úlceras infectadas con tejido de granulación, lo más habitual es emplear un hidrogel de CMC, alginato sódico, CMC con alginato cálcico o copolímero de almidón.

En caso de olor intenso de putrefacción, se emplean apósitos de carbón activado o bien un gel de metronidazol, atendiendo a su potente efecto sobre bacterias anaerobias (probables causantes del olor putrefacto). Puede ser incluso conveniente utilizar el metronidazol por vía sistémica. El uso de antibacterianos por vía tópica está sujeto a una intensa controversia, al menos en estos casos.

Cuando se trata de lesiones muy dolorosas puede ser necesario recurrir al empleo de analgésicos sistémicos. Para llevar a cabo las curas, pueden emplearse anestésicos locales (gel de lidocaína al 1%).

Las barreras líquidas son tinturas oclusivas resistentes al agua que contienen agentes plastificantes, reduciendo así la maceración y el cizallamiento. Pueden aplicarse empapando gasas y algunas mediante pulverizador.

En caso de hemorragia, ésta se controla generalmente mediante compresión o la aplicación de agua oxigenada o adrenalina al 1:1.000. En caso necesario, se puede aplicarse un apósito acorde con las características de la herida (profundidad, presencia de exudado, etcétera).

Valoración

El primer paso a considerar en cuanto a las úlceras es su prevención. Considerando la susceptibilidad de un sujeto a padecer una úlcera, el farmacéutico debe informarle acerca de las medidas a tomar para evitar esta situación. Por ejemplo, evitar el tabaco en cualquier caso, controlar el peso tanto en pacientes varicosos como inmovilizados, recomendar pautas de actuación en ancianos y pacientes encamados que eviten la presión constante (cambios posturales, almohadones, colchones o camas especiales, así como evitar factores que favorecen la aparición de úlceras en estos casos, como son la fricción, la humedad o sequedad excesiva, la falta de higiene, la malnutrición y deshidratación).

En cualquier caso, el tratamiento de una úlcera cutánea requiere previamente un diagnóstico médico preciso. No obstante, a efectos meramente informativos, pueden señalarse algunas diferencias significativas entre las úlceras venosas y las arteriales. Así, las venosas son en general poco dolorosas, mientras que las arteriales suelen serlo mucho. Las venosas aparecen frecuentemente cerca de los tobillos, mientras que las arteriales se localizan frecuentemente en los dedos de los pies y en el talón; en las venosas suele haber inflamación y pigmentación, mientras que las úlceras arteriales presenten una piel pálida seca y brillante; las uñas de los pies son normales en los pacientes con úlceras venosas, mientras que están alteradas en aquellos con úlceras arteriales.

Existen una serie de medidas generales, que consisten en tratar la enfermedad sistémica subyacente, dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol. Pero, además de éstas, existen medidas específicas, según el tipo de úlcera.

El tratamiento de las úlceras varicosas es a veces desalentador, por lo que es imprescindible motivar al paciente para que mantenga la adherencia al tratamiento, que en ocasiones es muy prolongado. Se debe recomendar al paciente:

  • La elevación del miembro en reposo. Se desaconseja la bipedestación estática prolongada. La extremidad debe quedar elevada por encima de la cadera unos 30 cm, facilitando así el retorno venoso.
  • Ejercicio físico moderado. El objetivo es hacer trabajar la bomba muscular. Caminar elevando los tobillos y producir movimientos de flexo-extensión en las articulaciones.
  • Vendajes compresivos. Van dirigidos a evitar el edema y a normalizar el flujo sanguíneo, previniendo la formación de trombos y que éstos se movilicen provocando embolias. Se recomiendan vendas que apliquen una presión moderada (de unos 40 mmHg). El paciente o sus familiares deben ser instruidos para aplicar el vendaje por la mañana antes de levantarse, y debe permanecer hasta la hora de acostarse.
  • Controlar problemas médicos asociados. Tratar la anemia, la hipertensión, la insuficiencia cardiaca. Muchos de estos pacientes tienen sobrepeso y mejorarán con dietas hipocalóricas.
  • Tratar las complicaciones asociadas, tales como el eccema o la infección. El eccema se trata con corticoides tópicos. La mayoría de las infecciones de la piel se controlan mediante los cuidados de higiene que mantienen la limpieza de las úlceras.

Por su parte, las úlceras de origen arterial requieren el establecimiento de la vascularización mientras sea posible y, a menudo, es a través de la cirugía. Además, debe realizarse:

  • Control de los factores de riesgo (diabetes, tabaquismo, etc.).
  • Ejercicios moderados que favorezcan la circulación colateral.
  • Elevación de la cabecera de la cama.
  • Mantener el miembro afectado caliente, pero sin contacto directo con fuentes de calor.
  • Extremar el cuidado de los pies.

Finalmente, en los pacientes con úlcera de origen neuropático es preciso:

  • Inspeccionar y cuidar diariamente los pies.
  • Si se padece diabetes, es fundamental acentuar el control de la misma.
  • Desbridamiento amplio de la úlcera que permita una buena reepitelización.

Dada la posibilidad de patología sistémica subyacente y la necesidad de un estrecho seguimiento, por la posibilidad de recidiva, hace imprescindible un enfoque pluridisciplinar. En cualquier caso, el tratamiento de las úlceras superficiales, en que no se ha perdido la integridad de la piel debe limitarse a la aplicación de apósitos, cremas emolientes y protectoras o barreras líquidas.

Según la fase de ulceración, el tratamiento tópico recomendado consiste en:

  • Eritematosa (Epidermis y dermis lesionadas pero no destruidas). Limpiar con suero fisiológico. Secar con compresa estéril. Utilización de los ácidos grasos hiperoxigenados. Apósitos protectores tipo Poliuretano transparente o Hidrogel transparente.
  • Escoriativa (Epidermis y dermis destruidas sin afectar tejidos subcutáneos. Puede haber ampollas subcutáneas y cráter superficial): Si hay ampollas vaciar conservando la piel, aplicar antiséptico y apósito: Hidrogel transparente o Hidrocelular de poliuretano. Si la epidermis y la dermis están afectadas aplicar: Tul graso, Hidrogel amorfo + gasa. Si existe cráter superficial: hidrogel.
  • Escoriativa con tejido subcutáneo destruido (Presencia ligera de exudado): Limpiar con suero fisiológico y aplicar solución antiséptica. Si es profunda y exudativa: Hidrogel amorfo + apósito o Hidrocelular de poliuretano. Si hay esfacelo pomada enzimática + apósito o hidrogel + hidrocelular de poliuretano.
  • Necrótica (Fístulas profundas que invaden el tejido muscular y óseo. Necrosis tisular): Si está limpia: Lavar con suero fisiológico, solución antiséptica; desbridamiento, pasta hidrocoloide y apósito hidrocoloide. Si está infectada: Suero fisiológico y pomada enzimática + hidrogel + gasas.

1 Tobillo es el término popular con que se denomina globalmente a la articulación que une el extremo inferior de la pierna con el pie; el término maléolo se refiere específicamente a cada una de las dos protuberancias semicirculares que sobresalen de la tibia y del peroné en la zona de transición de la pierna al pie; el de la tibia es el interno y el del peroné es el externo.

2 La celulitis consiste en la inflamación del tejido celular subcutáneo; es incorrectamente utilizado para referirse al aspecto de corteza de naranja que adquiere la piel de algunas personas por un aumento del panículo adiposo (lipodistrofia), especialmente en las en sus extremidades inferiores.

FÁRMACOS PARA EL TRATAMIENTO DE ÚLCERAS CUTÁNEAS
Debridantes enzimáticos Clostridiopeptidasa Iruxol
Estreptocina-sa/Estreptodornasa Varidasa tópica
Quimotripsina, tripsina, ni-trofural, inositol, metionina, ácido carbamoilglutámico Dertrase Pomada
Antibacterianos tópicos Metronidazol (gel) Rozex
Nitrofural Botinit, Furacin
Mupirocina Bactroban, Plasmine
Sulfadiazina argéntica Flammazine, Silvaderma
Acido fusídico Fucidine, EFP
Epitelizantes Centella asiatica Blastoestimulina
Estrona, Ergocalciferol, Retinol, Tirotricina, Bálsamo del Perú, Benzocaína Cicatral
Oxido de zinc  
Antisépticos en barrera líquida Dimeticona Silidermil
Povidona iodada Betadine, Curadone, Iodine, Normovidona, Topionic
Merbromina 2% Merbromina Serra, Mercromina Film Lainco
Otros preparados tópicos Metilrosanilina (violeta de genciana) 0,5% Vigencial
Vaselina + bálsamo Perú Linitul
Vaselina + povidona iodada Betatul
Acidos grasos hiperoxigenados + corpitolinol + Tocoferol Corpitol

* Solo se especifican las denominaciones comerciales, dentro de las cuales pueden existir numerosas presentaciones con diferentes productos.