La Comisión ha propuesto hoy una serie de Recomendaciones específicas por país en las que proporciona orientaciones de política económica a todos los Estados miembros de la UE en el contexto de la pandemia de COVID-19, centradas en los problemas más urgentes causados por la pandemia y en el relanzamiento de un crecimiento sostenible.

Las Recomendaciones se estructuran en torno a dos objetivos: a corto plazo, mitigar los graves efectos económicos de la pandemia de COVID-19 y, a corto o medio plazo, alcanzar un crecimiento sostenible e inclusivo que facilite la transición ecológica y la transformación digital.

La Estrategia Anual de Crecimiento Sostenible ha subrayado la estrategia de crecimiento de la Comisión, basada en el fomento de la sostenibilidad competitiva para construir una economía al servicio de las personas y del planeta. Con el brote de la crisis del coronavirus dicha estrategia reviste una importancia capital. Las Recomendaciones abarcan las cuatro dimensiones de la sostenibilidad competitiva — estabilidad, equidad, sostenibilidad medioambiental y competitividad— y también ponen un énfasis específico en la sanidad. Las Recomendaciones también reflejan el compromiso de la Comisión de integrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas en el Semestre Europeo, ya que ofrecen un marco integrado que abarca preocupaciones de salud pública, sociales, medioambientales y económicas.

Las Recomendaciones cubren ámbitos tales como la inversión en sanidad pública y resiliencia del sector sanitario, la preservación del empleo por medio de ayudas a la renta de los trabajadores afectados, la inversión en las personas y en las cualificaciones, el apoyo al sector empresarial (particularmente a las pequeñas y medianas empresas) y la adopción de medidas contra la planificación fiscal abusiva y el blanqueo de capitales. La recuperación y la inversión deben ir de la mano y reconfigurar la economía de la UE, confrontada a las transiciones digital y ecológica.

Orientación

La orientación fiscal de los informes específicos por país de este año es de tipo cualitativo, apartándose de los requisitos presupuestarios que serían aplicables en condiciones normales. En dichos informes se aborda la activación de la cláusula general de salvaguardia, recomendándose a los Estados miembros tomar todas las medidas necesarias para combatir la pandemia, sostener la economía y respaldar la posterior recuperación de forma eficaz. Cuando las condiciones económicas lo permitan, las políticas fiscales deberán tender a alcanzar posiciones fiscales prudentes a medio plazo y garantizar la sostenibilidad de la deuda, fomentando al mismo tiempo la inversión.