La cadena de suministro de los medicamentos y productos sanitarios debe garantizar que permanecen siempre en un circuito farmacéutico de extremo a extremo, de forma que tanto su adquisición y custodia como su dispensación se mantengan en manos de los profesionales farmacéuticos.
El farmacéutico de la distribución juega un papel decisivo en la solidez y seguridad de esta cadena, garantizando el cumplimiento de las exigencias de las buenas prácticas a la distribución farmacéutica.
Su intervención permite asegurar también que este mismo estándar de calidad y seguridad se cumple en las posibles modalidades de colaboración entre los distintos niveles asistenciales de la prestación farmacéutica, dando continuidad a las garantías y la trazabilidad a lo largo de la toda la cadena, por compleja que ésta sea, en un proceso supervisado en todo momento por un farmacéutico.
Igualmente, la Distribución contribuye, de manera coordinada o como soporte logístico
y técnico, a la labor social y a la integración de la innovación y el desarrollo tecnológico
en todos los ámbitos en los que los farmacéuticos, unidos, hacemos un mundo más
saludable.

Juan del Rio

Vocal nacional de Distribución