Buenas prácticas en cooperación farmacéutica

Introducción

El acceso a medicamentos seguros, de calidad y en condiciones de equidad es un componente esencial del derecho a la salud y un reto aún pendiente en muchos países del mundo. En contextos de pobreza, fragilidad institucional o crisis humanitarias, las desigualdades se agravan y la gestión y prestación farmacéutica se convierte en un elemento determinante para garantizar una atención sanitaria rigurosa, eficiente y centrada en las personas más vulnerables. En este escenario, la cooperación farmacéutica desempeña un papel estratégico, contribuyendo no solo a la disponibilidad de medicamentos, sino también al fortalecimiento de sistemas sanitarios, la capacitación del personal local y la mejora de la seguridad de los tratamientos.

Conscientes de esta realidad, desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos se ha impulsado, en el marco de la Estrategia Social de la Profesión Farmacéutica, un compromiso sostenido con la cooperación internacional y la acción humanitaria. Esta estrategia, puesta en marcha hace cuatro años, sitúa la cooperación como uno de sus programas marco, reconociendo la capacidad de la profesión farmacéutica para aportar un valor técnico y humano fundamental en iniciativas de desarrollo y ayuda humanitaria.

Para desarrollar todo este potencial se ha creado esta Guía de buenas prácticas en cooperación farmacéutica, como un un documento de referencia que oriente de forma clara, práctica y estructurada la participación de los farmacéuticos en proyectos de cooperación, ofreciendo pautas responsables, criterios técnicos y recomendaciones basadas en la experiencia acumulada de profesionales y organizaciones especializadas. Se ha desarrollado con la colaboración de dos entidades de referencia en España —Farmamundi y Fundación El Alto—, cuya experiencia ha sido clave para aportar rigor, enfoque práctico y una visión actualizada de los desafíos de la farmacia en entornos de cooperación.

Una guía que es mucho más que un recurso informativo: se concibe como un punto de partida para fortalecer la presencia del farmacéutico en la cooperación internacional, promover su formación específica y consolidar un enfoque profesional, ético y sostenible en todas las intervenciones.

Objetivos

  • Orientar la labor del farmacéutico en cooperación internacional mediante pautas, recomendaciones y ejemplos prácticos que faciliten su participación ética, estructurada y efectiva en proyectos de cooperación, acción humanitaria y desarrollo.
  • Fortalecer el perfil y competencias de la persona cooperante farmacéutica, definiendo roles, responsabilidades, formación necesaria y buenas prácticas para garantizar un impacto profesional y responsable.
  • Fomentar la sensibilización, educación y formación continua en cooperación farmacéutica, promoviendo la ciudadanía global, la colaboración entre actores y la consolidación de la profesión como motor de acceso equitativo a la salud y a medicamentos esenciales.

Materiales

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