Una vacuna es un medicamento que se administra a los humanos o a los animales con el objetivo de conferirles inmunidad frente a las enfermedades infecciosas causadas por microorganismos.
La inmunización es la medida de salud pública, junto con la potabilización del agua , que mayor impacto posee sobre la prevención de enfermedades infecciosas y la reducción de la mortalidad asociada a las mismas. De igual modo, puede contribuir de forma eficaz a la reducción en el consumo de antibióticos, y a la selección y diseminación de microorganismos resistentes.

Se estima que las vacunas evitan anualmente 3 millones de muertes a nivel mundial.
Además, es una medida con una relación coste-efectiva muy favorable. Por cada euro invertido en vacunación infantil se ahorran al sistema sanitario hasta 5 euros en costes directos y 17 euros en costes indirectos. Por cada 1.000 trabajadores vacunados contra la gripe podrían evitarse hasta 220 días de absentismo laboral.
Aunque la vacunación no es obligatoria en nuestro país, las tasas de vacunación infantiles en España son muy elevadas, llegando a cifras de hasta el 96%.
A pesar de ellos, estas coberturas vacunales se van reduciendo paulatinamente en los grupos de mayor edad, hasta el 79% en la adolescencia, y el 56% en la edad adulta. En el caso de la vacuna de la gripe, en España se vacunan el 56,2% de los mayores de 65 años, una cifra que dista del 75% que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
Estos datos demuestran que la vacunación en la edad adulta es una de las tareas pendientes en la Sanidad española. Por ello, resulta esencial el papel del farmacéutico con el fin de dar a conocer la importancia de la vacunación.
La vacunación es una herramienta esencial en salud pública para la prevención de enfermedades infecciosas. El calendario de vacunación establece las pautas necesarias para garantizar una protección adecuada, incluyendo tanto las vacunaciones infantiles como las recomendaciones de vacunación específicas para grupos de riesgo, como las mujeres embarazadas o las personas de edad avanzada.
Gracias a las campañas de vacunación, se ha conseguido reducir de forma significativa la incidencia de enfermedades como el sarampión y la rubéola, así como aquellas prevenibles mediante la vacuna triple vírica. No obstante, mantener y mejorar las coberturas de vacunación sigue siendo un objetivo prioritario. Actualmente, existen diversos tipos de vacunas que permiten prevenir enfermedades con un elevado impacto en la salud, como las vacunas frente a la gripe, el virus del papiloma humano o el herpes zoster.
El papel del profesional farmacéutico resulta fundamental en la en la promoción de la vacunación, contribuyendo a la protección global de la población.
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