Marciano Gómez Gómez. Conseller de Sanidad de la Generalitat Valenciana
La cohesión territorial es uno de los principios fundacionales del Sistema Nacional de Salud. Garantizar que el lugar de residencia no condicione el acceso a la atención sanitaria, a los medicamentos ni a los servicios de salud constituye un compromiso irrenunciable de las administraciones públicas.
En este contexto, la prestación farmacéutica ocupa una posición estratégica singular: es, probablemente, la política sanitaria con mayor capilaridad territorial, presencia continuada y contacto directo con la ciudadanía.
España cuenta con una red de oficinas de farmacia extensa, profesionalizada y regulada, que ha demostrado a lo largo de las últimas décadas una notable capacidad de adaptación a los cambios demográficos, epidemiológicos y tecnológicos.
Desde la Comunitat Valenciana entendemos que esta red no es únicamente un canal de dispensación de medicamentos, sino un activo sanitario y social de primer orden, cuya integración efectiva en el sistema sanitario resulta clave para reforzar la equidad, la continuidad asistencial y la resiliencia del SNS.
La farmacia comunitaria como garante de equidad y proximidad
La oficina de farmacia es, para muchos ciudadanos, el primer y más accesible punto de contacto con el sistema sanitario. Esta realidad adquiere una relevancia especial en entornos rurales, zonas en riesgo de despoblación y áreas con población envejecida o con elevada cronicidad. Allí donde otros dispositivos asistenciales pueden verse limitados por la distancia o la disponibilidad, la farmacia comunitaria mantiene una presencia estable, cercana y conocida por la población.
Desde la Comunitat Valenciana hemos impulsado en los últimos años una política farmacéutica orientada a preservar esta capilaridad territorial, reforzando la viabilidad de las farmacias rurales y reconociendo su papel como elemento vertebrador del territorio. La farmacia rural no solo garantiza el acceso al medicamento, sino que contribuye a fijar población, combatir la soledad no deseada y ofrecer un acompañamiento sanitario continuado a colectivos especialmente vulnerables.
Este enfoque requiere superar una visión estrictamente administrativa de la prestación farmacéutica y avanzar hacia modelos que reconozcan el valor asistencial y social que aporta la red de farmacias, especialmente en contextos donde su papel resulta insustituible.
Innovación organizativa y simplificación administrativa: el salto digital
La cohesión territorial también se construye desde la eficiencia y la modernización de los procesos. En este sentido, uno de los avances más relevantes impulsados desde la Comunitat Valenciana ha sido la sustitución del cupón precinto físico por un código único digital vinculado al DataMatrix del medicamento.
Este proyecto, pionero a nivel nacional, ha permitido eliminar cargas administrativas históricas tanto para las oficinas de farmacia como para la propia Administración, mejorando al mismo tiempo la trazabilidad, la seguridad del paciente y la calidad del dato. La implantación progresiva del modelo, culminada con éxito en el conjunto del territorio autonómico, ha supuesto la eliminación de decenas de millones de cupones físicos y de hojas justificantes, liberando tiempo y recursos que pueden destinarse a tareas de mayor valor asistencial.
Más allá del impacto cuantitativo, este avance simboliza un cambio de paradigma: la digitalización entendida no como un fin en sí mismo, sino como una palanca para integrar mejor la prestación farmacéutica en el ecosistema digital del sistema sanitario, reducir burocracia innecesaria y reforzar la sostenibilidad del modelo.
Integración de la farmacia comunitaria en el sistema sanitario
La cohesión territorial no se logra únicamente garantizando presencia física; exige también integración funcional. Uno de los retos históricos de nuestro sistema sanitario ha sido la fragmentación entre niveles asistenciales y dispositivos, que dificulta la continuidad farmacoterapéutica y la coordinación profesional.
Desde la Comunitat Valenciana estamos avanzando de manera decidida hacia una mayor integración de la farmacia comunitaria con el resto del sistema sanitario, especialmente con la atención primaria y los sistemas de información corporativos.
La mejora de los canales de comunicación digital entre el sistema público de salud y las oficinas de farmacia permite compartir información relevante, mejorar el seguimiento farmacoterapéutico y reforzar la seguridad del paciente.
Esta integración resulta particularmente relevante en el abordaje de la cronicidad, la polimedicación y la adherencia terapéutica. El farmacéutico comunitario, adecuadamente conectado al sistema y con acceso a información estructurada, puede desempeñar un papel clave en la detección de problemas relacionados con el uso de los medicamentos, en la educación sanitaria y en el acompañamiento continuado del paciente.
Integración asistencial y aportación de la farmacia comunitaria a la atención sanitaria
Más allá de su integración digital y organizativa, la farmacia comunitaria está llamada a desempeñar un papel creciente en la articulación asistencial del sistema sanitario, aprovechando su proximidad, capilaridad territorial y conocimiento continuado del paciente.
En la Comunitat Valenciana tenemos experiencia en servicios profesionales consolidados que favorecen la integración asistencial, entre las que destaca la dispensación hospitalaria colaborativa con la farmacia comunitaria. Este modelo ha permitido mejorar la accesibilidad a determinados tratamientos, reducir desplazamientos innecesarios y reforzar la continuidad asistencial, manteniendo en todo momento las garantías clínicas, la trazabilidad del medicamento y la coordinación con los servicios de farmacia hospitalaria.
Estas experiencias demuestran que la colaboración estructurada entre niveles asistenciales, basada en criterios clínicos claros, circuitos definidos y una adecuada coordinación profesional, aporta valor al sistema y permite una atención más cercana y adaptada a las necesidades de los pacientes, especialmente en personas con enfermedades crónicas, población frágil y entornos rurales.
Sobre esta base, el nuevo marco de concertación en el que estamos trabajando aspira a avanzar de forma ordenada y evaluable en la integración de la farmacia comunitaria en las estrategias asistenciales del sistema, aprovechando de manera eficiente las capacidades existentes, con criterios homogéneos, adecuada formación profesional y orientación a resultados en salud, contribuyendo así a reforzar la equidad y la cohesión territorial del Sistema Nacional de Salud.
Farmacias y respuesta ante emergencias: una red resiliente
La reciente experiencia de episodios climáticos extremos ha puesto de manifiesto la importancia de contar con redes sanitarias flexibles y resilientes. En situaciones de emergencia, la farmacia comunitaria ha demostrado una vez más su capacidad de respuesta, garantizando la continuidad en la dispensación de medicamentos y actuando como punto de apoyo sanitario para la población.
Desde la Administración sanitaria valenciana, en colaboración con los colegios profesionales, se han desarrollado protocolos específicos de contingencia que permiten activar de manera coordinada a la red de farmacias en escenarios excepcionales. Esta capacidad de respuesta rápida y descentralizada refuerza la cohesión territorial y subraya el valor estratégico de disponer de una red sanitaria cercana, profesional y bien integrada.
Mirando al futuro: cohesión, innovación y corresponsabilidad
La prestación farmacéutica del siglo XXI debe afrontar retos complejos: envejecimiento poblacional, aumento de la cronicidad, incorporación de innovaciones terapéuticas, presión sobre la sostenibilidad financiera y necesidad de transformación digital. Abordar estos desafíos exige una visión compartida y una gobernanza basada en la corresponsabilidad entre administraciones, profesionales y agentes del sistema.
Desde la Comunitat Valenciana defendemos un modelo de farmacia comunitaria plenamente integrada en el SNS, reconocida por su valor asistencial y social, y comprometida con la equidad territorial. La cohesión no se decreta: se construye día a día mediante políticas públicas coherentes, inversiones estratégicas y una colaboración leal con los profesionales.
La red de oficinas de farmacia es una de las mayores fortalezas de nuestro sistema sanitario. Aprovechar todo su potencial, respetando su identidad y reforzando su integración, es una oportunidad para avanzar hacia un sistema más cercano, más justo y mejor preparado para los retos del futuro. En ese camino, la prestación farmacéutica seguirá siendo una pieza clave para garantizar que la salud llegue a todas las personas, vivan donde vivan.
*Artículo publicado en el libro «El Valor de la Farmacia. Una perspectiva social y sanitaria», una obra que reúne las reflexiones de más de 60 personalidades vinculadas al ámbito sanitario e institucional y que aborda el papel de la Farmacia en el sistema sanitario y en la sociedad desde perspectivas diversas. Su presentación tuvo lugar en el marco de una jornada organizada por el Consejo General con motivo de la celebración del Día Mundial del Farmacéutico.
