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Farmacia y Medicamento

  • 2 octubre 2026
  • Redacción
  • Tiempo de lectura 11 minutos

Belén Crespo Sánchez-Eznarriaga. Exdirectora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)

Comienzo felicitando a la profesión farmacéutica y a las oficinas de farmacia por su contribución al bienestar sanitario y social de nuestra sociedad. Una contribución que se analiza en este libro desde distintas perspectivas que van desde la vertiente científica, a la estructural, sanitaria y social, contando en todas ellas con profesionales farmacéuticos que trabajan en favor de la salud de la población.

Utilizando la esperanza de vida al nacer como indicador de resultados en salud, nuestro país ha llegado a su máximo histórico en el año 2025, con un valor ligeramente superior a 84 años, ocupando la primera posición entre los países europeos y una de las primeras posiciones a nivel mundial. En estos resultados, y sin olvidar el peso de las condiciones y estilos de vida, “la Farmacia y el Medicamento” han jugado un papel principal, pues a nadie se le escapa la relevancia que, en la medicina del último siglo, han tenido y tienen los medicamentos, acompañados en su desarrollo de la profesión farmacéutica como especialistas en esta materia.

Como tampoco se nos escapa la importancia de dar contexto a esta relación citando una serie de condicionantes críticos que han facilitado un marco adecuado para el progreso de esta relación medicamento-farmacia en nuestro país desde la segunda mitad del siglo XX, marcado por una profunda transformación industrial, tecnológica, sanitaria y social.

El primero de los condicionantes ha sido el propio avance del conocimiento aplicado a la medicina, tanto en el ámbito científico como en el tecnológico. Si entre los avances científicos, destaca como hito el conocimiento del genoma humano, en el caso de los avances tecnológicos podemos citar cirugías robóticas, impresión 3D, telemedicina, nanotecnología, dispositivos de monitorización y otras tecnologías diagnósticas y de tratamiento, muchas de las cuales están ya soportadas por el aprendizaje automático y la inteligencia artificial.

Como consecuencia de estos avances la medicina ha pasado de abordar la enfermedad y su tratamiento con un enfoque genérico a un tratamiento personalizado basado, en el caso de los medicamentos, en la genética y biología molecular de cada individuo. Tanto la industria farmacéutica como la de tecnologías sanitarias han promovido y participado en estos avances, al igual que lo ha hecho el resto del ecosistema de salud con los profesionales sanitarios, los investigadores, las autoridades sanitarias y por supuesto los pacientes.

El segundo condicionante por su relación con la salud fue la llegada de la democracia y el consecuente cambio del modelo de sociedad. La Constitución de 1978 reconoce el derecho de las personas a la protección de la salud, mientras que la Ley General de Sanidad de 1986, establece los principios fundamentales para la conformación del Sistema Nacional de Salud como un sistema sanitario público, universal, equitativo, accesible y descentralizado con una cartera de servicios donde la prestación farmacéutica ocupa un lugar nuclear.

La política farmacéutica con las sucesivas leyes del Medicamento y, en su desarrollo, las leyes de Ordenación Farmacéutica promulgadas por las comunidades autónomas han proporcionado marcos previsibles y estables para el establecimiento y desarrollo de las oficinas de farmacia y de sus servicios, como también lo han hecho los actos legislativos dictados para la descentralización de las competencias de sanidad en las comunidades autónomas (CC.AA), reservándose el estado las bases para la regulación de la autorización y registro de medicamentos, la vigilancia de la seguridad, la fijación de los precios y la decisión de financiación, en un marco de coordinación, cooperación y comunicación en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Continuando con el contexto, otro condicionante reseñable fue la entrada de España en la Unión Europea (UE), también en 1986, que supuso pasar de un enfoque legislativo, económico y social de índole nacional a uno europeo, ampliando las posibilidades de mercado, de disponibilidad de medicamentos y de incremento de garantías.

Este ha sido el marco para el establecimiento, desarrollo y actuación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Desde una perspectiva de servicio público, la AEMPS es la autoridad sanitaria responsable de garantizar la calidad, seguridad, eficacia y correcta información de los medicamentos y productos sanitarios desde su investigación hasta su utilización, en interés de la protección y promoción de la salud de las personas y de los animales.

La AEMPS creada en 1997 y agencia estatal desde 2011, ocupa una posición de liderazgo estratégico en la Red Europea de Regulación de Medicamentos. Siendo múltiples los casos de éxito de su participación en el ámbito de la UE, me gustaría destacar el ámbito de la investigación clínica. España ha sido líder en 2024 con el mayor número de ensayos clínicos aprobados en la UE.

También encabeza la investigación en medicamentos de terapia avanzada (terapia génica, celular y de ingeniería de tejidos). Y señalo este ámbito de responsabilidad, porque estos resultados no serían posibles sin la colaboración de todas las estructuras (AEMPS, SNS, industria farmacéutica, universidades, sociedades científicas, institutos de investigación y financiadores), los profesionales de distintos ámbitos y titulación (farmacéuticos, médicos, enfermería, investigadores, bioinformáticos etc.) así como los pacientes que participan en la investigación con medicamentos, radicando el éxito en el modelo de colaboración entre todos ellos.

Otro aspecto que quiero destacar de los resultados de la AEMPS es que, junto al CSIC, ha obtenido la máxima puntuación en la evaluación que el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha llevado a cabo a las nueve agencias estatales en el año 2023, relativa al cumplimiento de los compromisos para mejorar la calidad de los servicios prestados a la ciudadanía y grupos de interés.

Esta posición viene a ratificar el grado de madurez de la AEMPS como organización, pues sabe que el interés de promoción y protección de la salud supera la parte regulatoria y tiende puentes con todos los agentes que intervienen en el ciclo de vida del medicamento, desde su descubrimiento hasta su utilización, pasando por el desarrollo, la investigación, autorización, fijación del precio, financiación, dispensación, utilización y gestión punto de vista del uso racional y eficiente de los recursos.

Garantizada la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos autorizados por la AEMPS, tenemos que tratar de su disponibilidad y del acceso a los mismos en condiciones de equidad, ya que el objetivo último de la relación medicamento-farmacia es que todas las personas, en el caso de la medicina preventiva, y los pacientes en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, reciban los medicamentos de forma adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis precisas, durante el período de tiempo adecuado y al menor coste posible para ellos y para la comunidad.

Entramos en la fijación de precio, la decisión de financiación y en definitiva en la prestación farmacéutica. Una prestación que comprende en el caso de las personas no hospitalizadas la prescripción de un medicamento financiado en una receta médica oficial y la dispensación en una de las 22.231 oficinas de farmacia legalmente establecidas en nuestro país, según datos del año 2025. En este caso, la prestación conlleva un copago basado en la renta y la condición de pensionista, con exenciones para rentas bajas, y busca el uso racional y eficiente de los fármacos.

Contrariamente en el caso de hospitalizados, los pacientes obtendrían los medicamentos sin copago alguno.

En cuanto a la disponibilidad de los medicamentos, nuestro país se sitúa por encima de la media de la UE, con vocación indudable de mejora. En este sentido, destaco como aspecto positivo, los resultados recogidos en el informe “Financiación de medicamentos innovadores en España” de febrero de 2026, de la Dirección General de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia, que evidencian una mejora estructural del sistema “con tasas de financiación crecientes, tiempos de decisión progresivamente más ágiles, y mecanismos de acceso temprano que facilitan la disponibilidad de terapias para pacientes con necesidades no cubiertas”.

Otro aspecto que considerar para actuar sobre la disponibilidad de medicamentos, esta vez como incentivo a la industria, es la certidumbre que proporciona el que en España el mercado de medicamentos financiados públicamente actúa como un oligopsonio de compradores públicos, aunque con rasgos de cuasi-monopsonio por la elevada concentración de la demanda y la centralización de las decisiones de financiación y precio.

Continuando con la disponibilidad de medicamentos es esencial destacar el buen funcionamiento de las cooperativas farmacéuticas. Entre un 70-85 % del sector de la distribución de medicamentos en España está en manos de cooperativas, facilitando la accesibilidad y el suministro continuo de medicamentos a las farmacias y hospitales, así como la trazabilidad y mantenimiento de la calidad de estos.

Iniciaba el artículo felicitando a profesión farmacéutica y a las oficinas de farmacia por la labor desarrollada. Una labor patente para los ciudadanos y los pacientes cuando acuden a las oficinas de farmacia donde se abordan aspectos que van la promoción de la salud, prevención de enfermedades, seguimiento farmacoterapéutico, educación sanitaria o información para mejorar el uso racional y seguro de los medicamentos.

Pero donde también se prestan servicios profesionales como el seguimiento de la medicación, programas de deshabituación tabáquica, control de parámetros y educación para la salud, incorporados todos ellos como atención farmacéutica y en los que colaboran con las estructuras de atención primaria de salud, con sus médicos, enfermeros y servicios farmacéuticos.

A lo largo de estos años, desde 1981 hasta 2025, he sido testigo en primera línea de la colaboración entre las administraciones sanitarias y las oficinas de farmacia. La dispensación de los medicamentos a los pacientes con las necesarias garantías, eje central de la prestación farmacéutica; la gestión de los cupones precinto, la grabación y la mecanización de las recetas; la identificación de los pacientes mediante el terminal TAIR; el conocimiento del consumo y el sistema de información del consumo farmacéutico a través de receta médica, como primer sistema de información puesto en funcionamiento en la asistencia sanitaria de la entonces responsable la Seguridad Social; la adaptación al SNS y a la descentralización de la ejecución de la prestación farmacéutica en las CC:AA; la gestión de las entradas en vigor de las revisiones de precio de los medicamentos; la llegada de los genéricos y biosimilares; la participación en la Farmacovigilancia de los medicamentos; la puesta en marcha de la receta electrónica y de su interoperabilidad a nivel nacional (todas las CC.AA) con diversos servicios y en la UE con 11 países europeos; el incremento de los servicios de las oficinas de farmacia a los pacientes como parte de la atención farmacéutica; los problemas de suministro y sus soluciones; la trasformación digital; la entrada en vigor de la Directiva de medicamentos falsificados y los necesarios acuerdos y negociaciones de los conciertos con las oficinas de farmacia para mejorar la prestación, son solo parte de esta histórica colaboración.

En estos momentos se está tramitando un nuevo texto de la Ley del Medicamento donde se refuerza el papel asistencial de los farmacéuticos de oficinas de farmacia en colaboración con la atención primaria. Sin duda una buena noticia que servirá para consolidar los avances y la colaboración de estos establecimientos sanitarios privados con el Sistema Nacional de Salud en beneficio de las personas y de los pacientes.

*Artículo publicado en el libro «El Valor de la Farmacia. Una perspectiva social y sanitaria», una obra que reúne las reflexiones de más de 60 personalidades vinculadas al ámbito sanitario e institucional y que aborda el papel de la Farmacia en el sistema sanitario y en la sociedad desde perspectivas diversas. Su presentación tuvo lugar en el marco de una jornada organizada por el Consejo General con motivo de la celebración del Día Mundial del Farmacéutico.

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