Marc Pérez Pey. Expresidente de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEFP)
La sanidad española afronta en el siglo XXI importantes retos, como el envejecimiento de la población, la cronicidad, la presión asistencial en atención primaria y la propia evolución del sistema de salud hacia un modelo donde la prevención adquiere más protagonismo. En este contexto, la farmacia comunitaria y los medicamentos y productos de autocuidado están posicionados como aliados imprescindibles del sistema sanitario para avanzar hacia una asistencia más eficiente, accesible y sostenible, que facilite la puesta en marcha, por parte de los ciudadanos, de un autocuidado consciente y responsable.
Las compañías que integran el sector de autocuidado tienen en su origen el firme compromiso con la salud de las personas, y trabajan cada día para dar respuesta a las necesidades que, en materia de prevención, tratamiento de sintomatología leve y acompañamiento en enfermedades crónicas tienen los ciudadanos, y contribuyendo, a través de los medicamentos y productos de autocuidado que fabrican y comercializan, a mejorar la calidad de vida diaria de miles de ciudadanos.
El autocuidado como elemento estructural del sistema sanitario
En la actualidad, el autocuidado es un pilar de los modelos sanitarios más avanzados, que reconocen la capacidad del ciudadano para participar de forma activa en el cuidado de su salud, adoptando hábitos preventivos y gestionando responsablemente los síntomas de sus dolencias leves. Asimismo, esta apuesta por la formación y la capacitación de los ciudadanos en su autocuidado, y en colaboración con los profesionales sanitarios, es también una apuesta por la mejor eficiencia de los recursos de los sistemas sanitarios, dedicando más esfuerzos en el tratamiento de las enfermedades de mayor gravedad y complejidad y reduciendo la presión asistencial, de forma destacada, en los servicios de atención primaria.
En España, el mercado de autocuidado representa aproximadamente el 30% del mercado farmacéutico total, con un valor cercano a los 8.000 millones de euros. Sin embargo, los medicamentos sin receta apenas suponen un 7% del mercado farmacéutico, una cifra sensiblemente inferior a la media europea y que pone en evidencia el amplio recorrido que aún existe en nuestro país para seguir impulsando el desarrollo del autocuidado y poniendo en práctica políticas sanitarias, que aprovechen todo el potencial que ofrece la prevención y los medicamentos no sujetos a prescripción médica y los productos de autocuidado para la mejor organización de los recursos disponibles.
Tras la pandemia por la COVID-19, la conciencia social sobre la prevención ha crecido de forma notable, aumentando hasta un 73% los españoles que afirman que su conciencia sobre el valor que la prevención tiene en su vida ha crecido en los últimos cinco años. Categorías vinculadas a la salud preventiva han experimentado incrementos significativos durante los últimos años, otro ejemplo más del reflejo de una ciudadanía cada vez más sensibilizada.
Sin duda, este cambio cultural debe consolidarse mediante políticas públicas, entornos regulatorios adecuados y el fortalecimiento del papel de los profesionales sanitarios.
La farmacia comunitaria: el profesional sanitario de proximidad
Si el autocuidado es un pilar del sistema sanitario, la farmacia comunitaria es el canal principal que lo vertebra. La red de farmacias españolas constituye una de las mayores fortalezas de nuestro sistema sanitario. Es accesible, capilar, cercana, también en entornos rurales o de difícil acceso, y, al frente de ellas, los farmacéuticos, cuyo consejo profesional es altamente valorado por los ciudadanos, quienes ven en ellos a un referente sanitario en su día a día.
El farmacéutico es, en muchas ocasiones, el primer profesional sanitario al que acude el ciudadano ante una consulta relacionada con su salud. Su consejo profesional, especializado y personalizado aporta a la sociedad un gran valor, ya que no solo dispensa un medicamento o un producto de autocuidado, sino que informa sobre su uso, detecta posibles interacciones con otros medicamentos, ofrece pautas y ayuda activamente al seguimiento de tratamientos, lo que mejora la adherencia y, en definitiva, contribuye a la formación sanitaria de las personas y promueve hábitos saludables, es decir, desempeña un rol clave para el sistema sanitario, fomentando la prevención y el autocuidado responsable. Esto es más importante si cabe en el target de los más jóvenes, en los que la cultura preventiva no siempre está muy interiorizada.
No podemos permitirnos desaprovechar todo el potencial de la red farmacéutica si aspiramos a garantizar la sostenibilidad y el futuro del sistema sanitario.
Industria de autocuidado y farmacia: una colaboración estratégica
El sector de autocuidado y los farmacéuticos compartimos un compromiso común: trabajar por la salud de los ciudadanos. La farmacia es el punto de encuentro mayoritario de los medicamentos sin receta y de numerosos productos Consumer Health, lo que convierte esta alianza en estratégica.
Desde ANEFP mantenemos una colaboración continuada con el Consejo General de Farmacéuticos y con los colegios profesionales, desarrollando iniciativas orientadas a reforzar la formación en autocuidado. Un claro ejemplo es el programa EVAFARM (El Valor del Autocuidado para la Farmacia), puesto en marcha por ANEFP en el ejercicio 2017, con el objetivo de profundizar en prevención, indicación farmacéutica y habilidades de consejo profesional, garantizando la máxima calidad en la recomendación.
Asimismo, a través de Ágora Sanitaria, con los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Madrid y de Barcelona, se desarrollan acciones formativas en el ámbito de la farmacia digital y se exploran nuevas líneas vinculadas a la atención farmacéutica. También hemos impulsado conjuntamente, industria y farmacéuticos, cursos de síntomas menores en colaboración con instituciones farmacéuticas, conocedores de que el conocimiento es la base de un consejo seguro y eficaz.
Somos conscientes de que el portfolio del sector Consumer Health es muy amplio, superando los 70.000 medicamentos sin receta y productos de autocuidado, y que la innovación es una constante en este ámbito, con alrededor de 600 nuevos lanzamientos mensuales, destinados a responder a las necesidades de las personas. Sin duda, esta diversidad requiere una actualización permanente del conocimiento profesional, y en ello estamos comprometidos sector de autocuidado y profesionales farmacéuticos.
Innovación, digitalización y sostenibilidad
Innovación, digitalización y sostenibilidad son también pilares fundamentales de la colaboración entre compañías de autocuidado y la farmacia.
Innovación no solo en nuevos productos, sino también en formulaciones más seguras, presentaciones más cómodas, información más accesible y en procesos productivos más sostenibles.
Y digitalización para el mejor acceso a información sanitaria fiable, a través de canales digitales, el uso de herramientas tecnológicas en la farmacia y la incorporación de soluciones que mejoren la experiencia del ciudadano como, por ejemplo, las campañas informativas, el uso de códigos QR o materiales educativos en el punto de venta, que refuerzan el rol de la farmacia y de sus profesionales.
En paralelo, no podemos olvidarnos de la sostenibilidad ambiental, una prioridad ineludible en el trabajo conjunto de autocuidado y farmacia. El ecodiseño, la reducción de impacto en envases y procesos productivos más responsables son elementos clave para mantener el equilibrio entre salud y cuidado del medio ambiente. El ciudadano demanda cada vez más productos alineados con estos valores, y el sector está respondiendo activamente.
Marco normativo y oportunidad de reforma
Sin duda, el marco normativo no es ajeno al día a día del sector del autocuidado y de la farmacia, siendo necesario que las legislaciones reconozcan el rol de los medicamentos y productos de autocuidado y de los profesionales farmacéuticos en un sistema sanitario moderno, que apuesta por la prevención. En este sentido, es imprescindible un entorno regulatorio ágil y predecible para fomentar la innovación, favorecer la competitividad y garantizar que los ciudadanos dispongan de soluciones terapéuticas seguras, eficaces y accesibles.
Asimismo, modelos como el “Pharmacy First”, desarrollado en el Reino Unido, abren un campo de reflexión interesante sobre cómo potenciar aún más el rol de la farmacia en el ámbito de las sintomatologías leves.
Una visión compartida de futuro
Sin duda, la inclusión del sector del autocuidado en la Estrategia de la Industria Farmacéutica constituye un reconocimiento explícito a su contribución al sistema sanitario. Pero este reconocimiento debe traducirse en acciones concretas que consoliden un modelo de salud más preventivo, participativo y sostenible.
Farmacéuticos e industria de autocuidado somos aliados naturales en este camino. Nuestra colaboración se orienta a reforzar la formación, impulsar la educación sanitaria y promover un uso responsable de medicamentos y productos de autocuidado.
La red de farmacias españolas es un activo estratégico de España. Su cercanía, profesionalidad y credibilidad social la convierten en una pieza imprescindible para el desarrollo de políticas de prevención y promoción de la salud. Aprovechar plenamente su potencial no es solo una oportunidad, sino que es una necesidad.
El siglo XXI demanda una sanidad más resiliente, más centrada en la persona y en la gestión eficiente de los recursos. La farmacia comunitaria, apoyada por una industria innovadora y comprometida, puede desempeñar un papel determinante en esta transformación.
La aportación sanitaria y social de la farmacia y del medicamento en la España actual se fundamenta en un compromiso compartido: la salud no se limita al tratamiento de la enfermedad, sino que comienza con la prevención, continúa con el cuidado responsable y se consolida mediante la colaboración entre todos los agentes del sistema.
*Artículo publicado en el libro «El Valor de la Farmacia. Una perspectiva social y sanitaria», una obra que reúne las reflexiones de más de 60 personalidades vinculadas al ámbito sanitario e institucional y que aborda el papel de la Farmacia en el sistema sanitario y en la sociedad desde perspectivas diversas. Su presentación tuvo lugar en el marco de una jornada organizada por el Consejo General con motivo de la celebración del Día Mundial del Farmacéutico.
