Matilde Sánchez Reyes. Presidenta de FEDIFAR.
En un momento marcado por profundos cambios demográficos y tecnológicos, reflexionar sobre el papel que desempeñan la farmacia y el medicamento en el bienestar de la sociedad española no solo es oportuno, sino necesario. Abordar esta reflexión desde la perspectiva de la distribución farmacéutica de gama completa evidencia una realidad incuestionable: el modelo farmacéutico español es fruto de un vínculo histórico, sólido y comprometido entre la oficina de farmacia y los mayoristas farmacéuticos, que ha demostrado ser clave para garantizar el acceso equitativo a un bien esencial como es el medicamento, contribuyendo así a reforzar la cohesión social y la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario.
Hablar de farmacia y medicamento no es para mí un ejercicio teórico. Es una reflexión que nace de una historia familiar profundamente ligada a la farmacia. Mi abuelo paterno ejerció como farmacéutico durante años en una pequeña localidad rural, y aquella botica fue el germen de una vocación que ha marcado a varias generaciones de mi familia. Desde ese origen, la farmacia siempre ha estado asociada en mi entorno a valores como el servicio, la cercanía y la responsabilidad con la salud de las personas. Esa herencia es la que me lleva hoy a defender con convicción el valor del modelo farmacéutico español y la colaboración entre farmacia y distribución como un pilar esencial del bienestar colectivo.
Desde hace casi un siglo, farmacia y distribución han recorrido un camino común, construyendo un marco de colaboración basado en valores compartidos y en una clara vocación de servicio para contribuir a la protección de la salud de los ciudadanos. Un modelo que ha hecho posible que el medicamento sea accesible para todos los ciudadanos, con independencia de su lugar de residencia, en condiciones de calidad y seguridad. Esta alianza constituye hoy uno de los pilares más sólidos y fiables de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS).
La Farmacia: mucho más que un punto de dispensación
La oficina de farmacia es uno de los pilares más cercanos, accesibles y valorados del sistema sanitario. Su capilaridad —más de 22.200 farmacias repartidas por todo el país— convierte al farmacéutico en el profesional sanitario más próximo al ciudadano, con un valor que va mucho más allá de la simple dispensación de medicamentos. Se trata de un espacio sanitario de referencia, donde se realizan actividades de seguimiento farmacoterapéutico y detección precoz de enfermedades, se promueven hábitos saludables y la educación para la salud, además de ofrecer acompañamiento a pacientes crónicos y vulnerables. Constituye una puerta de entrada al sistema sanitario y, en zonas rurales, en muchos casos es el único recurso sanitario permanente disponible para la población.
Este papel asistencial, creciente y cada vez más reconocido, solo es posible gracias a una red de distribución eficiente que garantiza la disponibilidad del medicamento, asegurando un acceso equitativo para todos los ciudadanos. En este marco, la distribución farmacéutica de gama completa desempeña un rol insustituible.
El Medicamento como eje del bienestar sanitario y social
El medicamento no es un producto cualquiera ni una simple mercancía: es un bien esencial para la salud de las personas, una herramienta terapéutica indispensable y un componente clave del bienestar colectivo. Su función trasciende la transacción económica, porque protege la salud, salva vidas y refuerza la equidad. Hacer posible que todos los ciudadanos puedan disponer de él en igualdad de condiciones es una muestra tangible del derecho a la salud.
En España, este acceso está garantizado gracias a un modelo en el que la distribución farmacéutica de gama completa actúa como columna vertebral logística y sanitaria, permitiendo que todas las oficinas de farmacia, sin importar su tamaño o ubicación, cuenten con la gama completa de medicamentos necesarios para atender a sus pacientes.
Esta estructura solidaria y eficiente permite, por ejemplo, que las farmacias rurales dispongan de los mismos medicamentos que las situadas en el centro de una gran ciudad, asegurando que los tratamientos estén disponibles en pocas horas y que el sistema funcione incluso en situaciones de máxima tensión. De este modo, un bien esencial como el medicamento cumple plenamente su función sanitaria y social, contribuyendo al bienestar y a la protección de la salud de toda la población.
Una relación histórica basada en valores compartidos
La relación entre la oficina de farmacia y distribución farmacéutica no es circunstancial ni meramente comercial, sino el fruto de una historia compartida desde principios del siglo XX, cuando los propios farmacéuticos impulsaron la creación de almacenes y cooperativas para asegurarse el suministro de medicamentos en condiciones justas y equitativas.
Hoy, el cooperativismo farmacéutico, que representa cerca del 90% de la distribución en España, constituye una seña de identidad de un modelo que prioriza los intereses sanitarios sobre los puramente económicos y reinvierte recursos para mejorar el servicio que se presta. Esta concepción entiende la distribución como una actividad plenamente integrada en el sistema sanitario, del que se siente parte, y ha sido clave para consolidar una operativa robusta y resiliente, capaz de responder con eficacia a los desafíos del presente y del futuro.
En este marco de actuación, la economía social aparece como un principio fundamental que guía la labor de nuestros asociados, combinando eficiencia económica con equidad, solidaridad y compromiso con las personas. Este enfoque garantiza que cada farmacia cuente con los recursos, la tecnología y el respaldo necesarios para ofrecer un servicio sanitario cercano, accesible y de confianza, demostrando que es posible crecer económicamente sin perder de vista la sostenibilidad ni el bienestar colectivo.
Garantía de equidad, cohesión territorial y sostenibilidad
La contribución de la farmacia y del medicamento al bienestar social se evidencia de manera especialmente clara en el ámbito de la cohesión territorial. En un país con importantes retos demográficos, la existencia de una red de farmacias rurales, respaldada por un sistema de distribución eficiente, resulta clave para mantener población en los municipios pequeños y garantizar la disponibilidad de servicios primordiales, entre ellos los medicamentos.
Más de 4.400 farmacias se encuentran en municipios de menos de 5.000 habitantes. Gracias a rutas de distribución que recorren miles de kilómetros cada día, estas farmacias pueden disponer de medicamentos con la misma rapidez y seguridad que las situadas en grandes ciudades. Este esfuerzo logístico, muchas veces invisible, refuerza el equilibrio territorial y el bienestar de la población.
Además, esta colaboración entre farmacia y distribución contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario, optimizando procesos, racionalizando stocks y actuando como amortiguador ante tensiones en el suministro. Su labor en la detección y gestión de problemas de abastecimiento resulta hoy más relevante que nunca para mantener la continuidad en la disponibilidad de medicamentos y el correcto funcionamiento del sistema sanitario.
Lecciones de las crisis sanitarias: un sistema que funciona
Las grandes crisis sanitarias de este siglo han puesto a prueba la fortaleza del modelo farmacéutico español. El mejor ejemplo se observó durante la pandemia provocada por la Covid‑19, cuando las farmacias y los mayoristas farmacéuticos demostraron su capacidad de respuesta, su compromiso con la salud pública y su vocación de servicio. Durante la fase más crítica de la crisis, la gran mayoría de los ciudadanos –un 94% según una encuesta de GAD3– tuvo acceso a sus medicamentos en las farmacias sin ningún problema, y más del 91 % valoró positivamente la atención recibida, confirmando así la función clave de la farmacia como recurso sanitario cercano incluso en situaciones extremas.
Mientras el país se paralizaba, el medicamento continuó llegando a todas las farmacias, que siguieron prestando atención a la población. Los distribuidores farmacéuticos mantuvieron todos sus almacenes operativos en todo momento, reforzaron rutas, ampliaron plantillas, gestionaron vacunas y se encargaron de adquirir y suministrar material de protección y test diagnósticos.
Esta experiencia dejó una enseñanza inequívoca: contar con una red de distribución farmacéutica de gama completa, plenamente integrada en el sistema sanitario, no es un lujo, sino una necesidad estratégica. Garantiza la equidad en el acceso al medicamento, permite mantener la atención sanitaria incluso en contextos de gran dificultad y refuerza la resiliencia del sistema frente a crisis de gran magnitud.
Innovación y futuro: farmacia, medicamentos y distribución
Mirando al futuro, la farmacia y la distribución farmacéutica están llamadas a desempeñar un papel aún más relevante. En este sentido, el envejecimiento de la población y el aumento de la cronicidad exigen nuevos enfoques y soluciones en la atención sanitaria. Es fundamental que las innovaciones terapéuticas lleguen de manera efectiva a la oficina de farmacia, evitando que queden limitadas únicamente al ámbito hospitalario, de modo que estén lo más próximas posible a la población y los pacientes puedan beneficiarse de ellas, siempre con la intervención profesional del farmacéutico en toda la cadena del medicamento.
Paralelamente, la transformación digital avanza mediante automatización, inteligencia artificial, análisis de datos y nuevas herramientas digitales, consolidando a la distribución farmacéutica como un socio tecnológico de la oficina de farmacia. Esta evolución permitirá optimizar la gestión, reforzar la seguridad del medicamento y apoyar el desarrollo de nuevos servicios asistenciales.
En el siglo XXI, esta colaboración estratégica entre farmacia y distribución es indispensable para garantizar que el medicamento llegue a quien lo necesita, cuando lo necesita y donde lo necesita. Desde FEDIFAR se seguirá trabajando para fortalecer esta relación y contribuir a un sistema sanitario más justo, eficiente y resiliente.
Hablar de farmacia es hablar de medicamento, y hablar de medicamento es hablar de distribución farmacéutica. Juntos, son un pilar clave del bienestar sanitario en España.
*Artículo publicado en el libro «El Valor de la Farmacia. Una perspectiva social y sanitaria», una obra que reúne las reflexiones de más de 60 personalidades vinculadas al ámbito sanitario e institucional y que aborda el papel de la Farmacia en el sistema sanitario y en la sociedad desde perspectivas diversas. Su presentación tuvo lugar en el marco de una jornada organizada por el Consejo General con motivo de la celebración del Día Mundial del Farmacéutico.
