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La prestación farmacéutica y la cohesión territorial: Gestión rigurosa de los recursos, planificación y coordinación entre niveles asistenciales, claves para garantizar los mejores tratamientos

  • 1 octubre 2026
  • Redacción
  • Tiempo de lectura 8 minutos

Antonio Gómez Caamaño. Conselleiro de Sanidad de la Xunta de Galicia.

Es un orgullo para Galicia contar con unos colegios de farmacéuticos sólidos y comprometidos, que no sólo regulan y ordenan el ejercicio profesional, sino que actúan como garantes de la equidad en el acceso a los medicamentos. Su labor va mucho más allá de la supervisión normativa, fomentando la cooperación interprofesional, la vigilancia deontológica y la excelencia en la atención al paciente.

Es por eso por lo que, si hablamos de un derecho como la prestación farmacéutica, resulta imprescindible reconocer el papel esencial que desempeñan estas entidades para hacerla efectiva, cercana y segura, especialmente en los territorios donde el acceso a los servicios sanitarios es más complejo, como es el caso de la comunidad gallega.

Si entendemos el acceso a los medicamentos no sólo como una cuestión técnica, sino como un compromiso con la justicia social y la equidad, asumimos que su verdadero sentido está en garantizar que cada paciente reciba exactamente lo que necesita, en la dosis correcta y en el momento oportuno. En ese momento la prestación farmacéutica se convierte en un derecho tangible, porque deja de ser un principio abstracto para materializarse en la vida diaria de las personas.

Esto implica que factores como su lugar de residencia o nivel socioeconómico no supongan nunca una barrera. Una idea sencilla, pero cuyo enfoque plantea un desafío constante a la hora de lograr un equilibrio sostenible entre la cobertura y el gasto sanitario. Por este motivo, también la optimización de los recursos se considera un imperativo para lograr una cobertura total sin comprometer la viabilidad del sistema público.

En nuestra comunidad, el reto de lograr ese equilibrio se intensifica debido a la combinación de una población envejecida con un territorio disperso y mayoritariamente rural. La mayor esperanza de vida trae aparejado un número creciente de pacientes crónicos y polimedicados que nos obligan a buscar soluciones logísticas y organizativas específicas para dar respuesta a sus necesidades asistenciales.

Para abordar esta realidad tan compleja, desde la Consellería de Sanidad hemos desarrollado una serie de programas innovadores con el objetivo de acercar los medicamentos a la ciudadanía, asegurándonos de que estos sean asequibles para todo el mundo.

Entre las iniciativas llevadas a cabo se encuentra el Programa de mejora de la adherencia terapéutica, orientado a mejorar la relación entre los pacientes y su tratamiento, fomentando la continuidad del mismo para reducir el número de ingresos hospitalarios y aprovechar al máximo los recursos sanitarios. Una acción que se apoya en el desarrollo de los sistemas personalizados de dosificación (SPD), pensados para que pacientes con determinados perfiles reciban su medicación de forma organizada, reduciendo los errores de carácter humano.

A estos avances se suma la puesta en marcha de otras medidas que refuerzan la proximidad del sistema sanitario. Impulsamos un decreto para posibilitar la entrega a domicilio de medicamentos a las personas en situación de dependencia. Además, con la colaboración de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos, hemos puesto en marcha un programa para la renovación con carácter excepcional de la medicación no demorable. Un plan que a día de hoy ha beneficiado a más de 4.000 pacientes, evitando la suspensión temporal de ese medicamento y, con ello, los efectos perjudiciales que esa situación supondría para la salud.

Este compromiso con la equidad y la sostenibilidad tiene también un reflejo claro en la planificación presupuestaria. Es así que, en los presupuestos de 2026, el Gobierno gallego destina más de 929 millones de euros al gasto farmacéutico. Un esfuerzo inversor que nos permite responder mejor a las demandas de la población y a la incorporación progresiva de nuevas terapias a nuestra cartera de servicios.

En este entramado asistencial, la red de farmacias gallegas desempeña un papel absolutamente estratégico. Con más de 1.400 oficinas distribuidas por todo el territorio, las farmacias comunitarias se han consolidado como un pilar fundamental para la cohesión territorial y la adherencia terapéutica. Son, en muchos casos, la primera puerta de entrada al sistema sanitario y un punto de referencia próximo a la ciudadanía, desde las que se realiza una función educativa-sanitaria, ofreciendo orientación al paciente frente a las posibles dudas que pueda tener.

Un ejemplo que evidencia a las farmacias gallegas como valiosos aliados de la sanidad pública es el programa con el que buscan identificar efectos adversos de los medicamentos a través de los testimonios directos de los usuarios, que recopilan y comparten con la Administración.

Teniendo en cuenta el rol que juegan los establecimientos farmacéuticos, impulsamos, también, la red de farmacias centinela de salud pública. Se trata de una iniciativa pionera en España que nos permite monitorizar indicadores de salud pública, como puede ser la evolución de la gripe, a través de la dispensación de test de antígenos y medicamentos antigripales. Este modelo integra información epidemiológica en tiempo real con la atención directa al paciente y refuerza la coordinación entre la atención primaria y la farmacia comunitaria, demostrando que la innovación también puede nacer desde la proximidad.

Pero garantizar la equidad en el acceso a los medicamentos no se entiende sin abordar de lleno el concepto de cohesión territorial. Las desigualdades en la cartera básica de servicios farmacéuticos entre territorios pueden convertirse en un obstáculo para la igualdad efectiva.

Por ello, la planificación territorial de farmacias, la mejora de la conectividad y la accesibilidad a los medicamentos y su adecuada integración en la cartera de servicios son vitales para asegurar la paridad práctica en la dispensación. Unos principios que el Consejo Interterritorial debe reforzar, ayudando a que la atención farmacéutica logre responder a las exigencias reales y no a condicionantes geográficos o administrativos.

Otro punto importante que tratar es la incorporación de la innovación terapéutica, que avanza a un ritmo cada vez más rápido, volviéndose cada vez más personalizada y, en consecuencia, mucho más costosa. Estos avances representan una oportunidad extraordinaria para mejorar el pronóstico y la calidad de vida, pero también plantean importantes retos en términos de financiación, planificación y sostenibilidad del sistema de salud público.

En este sentido, gracias a una gestión rigurosa de los recursos y a una coordinación eficaz entre los distintos niveles asistenciales, la sanidad gallega ha demostrado que es posible acercar a la sanidad pública tratamientos de vanguardia como los fármacos CAR-T o la compra de los primeros medicamentos de terapia génica para el tratamiento de la hemofilia B, con una inversión de 15,6 millones de euros. La clave está en evaluar con rigor, priorizar en función de la evidencia clínica y organizar los circuitos asistenciales. De esta forma, conseguimos que opciones que antes resultaban inviables por falta de presupuesto, se conviertan en una alternativa factible.

Ahora bien, este esfuerzo solo puede sostenerse si se acompaña de una planificación a medio y largo plazo que permita absorber el impacto económico de la innovación sin poner en riesgo el equilibrio del sistema.

Precisamente en este marco, en Galicia estamos adoptando medidas de sustentabilidad para contribuir a la financiación de la innovación terapéutica y farmacológica, a la contención de gasto farmacéutico hospitalario y a conseguir ahorros en la compra de fármacos destinados a nuestros centros sanitarios.

Para ello hemos elaborado una programación de contratación centralizada de medicamentos de farmacia hospitalaria, que estamos ya implementando y con la que prevemos un ahorro estimado de más de 30 millones de euros. Esto irá unido a un hito que alcanzaremos en este año 2026: la fabricación de medicamentos CAR-T, con la consiguiente reducción de los costes que supone en la actualidad la adquisición de estas terapias. Medidas como estas nos permiten incorporar terapias novedosas, al tiempo que garantizamos la sustentabilidad de nuestro sistema sanitario público.

*Artículo publicado en el libro «El Valor de la Farmacia. Una perspectiva social y sanitaria», una obra que reúne las reflexiones de más de 60 personalidades vinculadas al ámbito sanitario e institucional y que aborda el papel de la Farmacia en el sistema sanitario y en la sociedad desde perspectivas diversas. Su presentación tuvo lugar en el marco de una jornada organizada por el Consejo General con motivo de la celebración del Día Mundial del Farmacéutico.

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