Nº496
El linfoma primario del sistema nervioso central (LPSNC) es un linfoma no Hodgkin de células B poco frecuente y de comportamiento agresivo cuyo tratamiento se basa en esquemas de quimioterapia capaces de penetrar adecuadamente en el SNC. En pacientes jóvenes y en condiciones adecuadas para recibir tratamientos intensivos, el régimen MATRix –que combina metotrexato, citarabina y tiotepa con rituximab– constituye la estrategia de inducción de primera línea en la mayoría de los pacientes. Tras obtener una respuesta, una de las principales cuestiones pendientes es determinar la mejor estrategia de consolidación. Entre las opciones se encuentran la quimioinmunoterapia no ablativa –esquema R-DeVIC (rituximab, dexametasona, etopósido, ifosfamida y carboplatino)– y la quimioterapia a altas dosis seguida de trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH) autólogo.
En un ensayo clínico de fase 3, multicéntrico, abierto y aleatorizado publicado recientemente en The Lancet se han comparado ambas estrategias de consolidación en pacientes con LPSNC no tratado. El estudio incluyó 368 pacientes, de los cuales 346 iniciaron la inducción con cuatro ciclos de MATRix. Los pacientes que alcanzaron al menos una respuesta parcial fueron posteriormente aleatorizados a recibir dos ciclos de R-DeVIC o quimioterapia a altas dosis con carmustina y tiotepa seguida de trasplante autólogo.
Tras una mediana de seguimiento de 45,3 meses, la supervivencia libre de progresión (SLP) a 3 años fue significativamente superior con el trasplante autólogo: 78 % vs. 51 %, con una reducción del 57 % en el riesgo de progresión o muerte (HR: 0,43; IC95 %: 0,27-0,68; p = 0,0003). También se observó un beneficio en supervivencia global, con tasas a 3 años del 86 % frente al 71 %, respectivamente.
Este beneficio se acompañó, no obstante, de una mayor toxicidad: la media fue de 14,6 acontecimientos por paciente con trasplante frente a 9,3 con R-DeVIC. Además, se produjeron cinco eventos con resultado de fallecimiento en el grupo de trasplante –cuatro por infecciones y uno por embolia pulmonar– frente a dos en el grupo R-DeVIC.
Los resultados de este estudio aportan pruebas sólidas de que, en pacientes con LPSNC en respuesta al tratamiento de inducción y con condiciones adecuadas para recibir terapia intensiva, la consolidación con quimioterapia a altas dosis seguida de TPH autólogo proporciona un mayor control de la enfermedad y una supervivencia superior a la estrategia no mieloablativa. Aunque la mayor intensidad terapéutica se asocia con una mayor carga de eventos adversos y con un riesgo de toxicidad potencialmente grave, el beneficio potencial sitúa al trasplante autólogo como estrategia de consolidación preferente en pacientes seleccionados.