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La resistencia a los inhibidores de puntos de control inmunitario (ICI) –como atezolizumab o pembrolizumab– constituye uno de los principales obstáculos en el tratamiento del cáncer. Una proporción significativa de pacientes, incluidos aquellos con tumores especialmente agresivos como el cáncer de mama triple negativo, no responden a estos fármacos o desarrollan resistencia tras una respuesta inicial. Identificar los mecanismos que subyacen a esta resistencia es, por tanto, una prioridad de la investigación frente al cáncer.
En este contexto, un reciente estudio publicado en Nature Cancer ha explorado una hipótesis llamativa: la vía molecular implicada en el asma bronquial podría estar siendo utilizada activamente por los tumores para evadir la respuesta inmunitaria.
El trabajo demuestra que la inducción del receptor de cisteinil leucotrienos tipo 1 (CysLTR1) –dependiente del factor de transcripción STAT3 y con un papel conocido en el asma y otras condiciones inflamatorias– favorece la producción de neutrófilos, que ayudan al crecimiento tumoral.
Este proceso está regulado por la molécula CysLTR1, que actúa como un interruptor de encendido y apagado. Cuando se bloquea este interruptor, ya sea de forma genética o farmacológica, no solo se frena el crecimiento tumoral, sino que se restaura la capacidad del sistema inmunitario para combatir el cáncer. El efecto antitumoral de la inhibición de CysLTR1 se asocia con una reconfiguración de la granulopoyesis y una reprogramación de los neutrófilos hacia un fenotipo inmunitario antitumoral, proceso que requiere los factores de transcripción MXD1 y NFE2. En otras palabras, los neutrófilos que promueven el crecimiento tumoral no solo son eliminados, sino que son reconvertidos en células que apoyan el ataque inmunitario contra el tumor.
Los modelos animales analizados –ratón– incluyeron tumores de mama triple negativo, melanoma, cáncer de ovario, cáncer de colon y cáncer de próstata. En varios de ellos, el bloqueo de la vía ralentizó el crecimiento tumoral, mejoró la supervivencia y restauró la respuesta a la inmunoterapia, incluso en tumores que ya habían dejado de responder al tratamiento. Además, el análisis de muestras humanas y de bases de datos públicas de cáncer confirmó que los pacientes con mayor actividad de CysLTR1 presentaban peor supervivencia y menor respuesta a los ICI en múltiples tipos tumorales.
El fármaco que ha centrado la atención es montelukast, un antagonista de CysLTR1 de uso clínico bien establecido desde hace décadas para el tratamiento del asma. Dado que se trata de un fármaco ampliamente conocido, su camino hacia los ensayos clínicos en humanos podría ser algo más más corto que el habitual para un nuevo fármaco de investigación.
No obstante, procede la cautela: los resultados presentados son preclínicos y la extrapolación al ser humano requiere una validación exhaustiva. Será necesario evaluar, en primer lugar, si estos resultados son trasladables a población humana y, en su caso, qué grupos de pacientes podrían beneficiarse en mayor medida. En cualquier caso, estos hallazgos abren una vía prometedora para mejorar la eficacia de la inmunoterapia en tumores de mal pronóstico, partiendo de un fármaco barato, seguro y ya ampliamente disponible.