El Gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump, ha incorporado nuevas farmacéuticas a su estrategia para reducir el precio de determinados medicamentos. Con ellas, el acuerdo alcanza ya a 26 compañías, que representan cerca del 89 % del mercado estadounidense de marca.

Estos acuerdos permitirán a todos los programas estatales de Medicaid, un programa de seguros para personas con bajos recursos, acceder a determinados tratamientos. La medida incluye medicamentos para enfermedades raras y crónicas y distintos tipos de cáncer.

Las nueve compañías que se han adherido a este sistema prevén invertir conjuntamente unos 19.600 millones de dólares en fabricación farmacéutica en Estados Unidos. Algunas también aportarán principios activos a las reservas estratégicas del país.

El impacto sobre el conjunto de los pacientes será, no obstante, limitado, ya que los acuerdos no afectan directamente a gran parte de la población,

Por su parte, la iniciativa refuerza la presión de Washington sobre la industria para aproximar los precios estadounidenses a los internacionales

Y, al mismo tiempo, vincula la política de precios con el objetivo de reforzar la producción y la seguridad del suministro de medicamentos en EE. UU.