En la provincia de Gaza (Mozambique), la Fundación Vicente Ferrer trabaja para reducir la transmisión del VIH —que afecta a cerca del 21,7 % de las mujeres gestantes— fomentando el apoyo comunitario
Uno de los programas más significativos es el de Madres Mentoras, liderado por mujeres que, tras haber vivido en primera persona la transmisión del virus a sus hijos durante el embarazo, ahora acompañan a otras embarazadas para evitar que su historia se repita.
Mozambique continúa siendo uno de los países más afectados por la epidemia del VIH, y la provincia de Gaza concentra algunas de las tasas de prevalencia más elevadas del país. A ello se suman importantes limitaciones estructurales: largas distancias hasta los servicios sanitarios, escasez de profesionales, dificultades en el abastecimiento de medicamentos y una elevada vulnerabilidad social, especialmente entre mujeres y adolescentes.
Más de 32.000 personas de 69 comunidades rurales se beneficiarán de una intervención que combina diagnóstico comunitario, acompañamiento domiciliario y coordinación con diez centros de salud»
Con el objetivo de responder a esta realidad, desde 2025 la Fundación Vicente Ferrer desarrolla un proyecto de salud en 69 comunidades rurales de Gaza para reducir el impacto del VIH y garantizar que las personas diagnosticadas permanezcan vinculadas al sistema sanitario. La intervención beneficiará a más de 32.000 personas mediante una estrategia que combina diagnóstico comunitario, derivación rápida a los centros de salud, acompañamiento domiciliario y coordinación con diez establecimientos sanitarios.


Acercar el diagnóstico a las comunidades rurales
Para superar las barreras de acceso, el proyecto traslada parte de la atención sanitaria a las propias comunidades. Equipos comunitarios realizan pruebas diagnósticas, identifican a personas que han abandonado el tratamiento, facilitan su regreso a los centros de salud y mantienen un seguimiento domiciliario que favorece la adherencia terapéutica. Este modelo busca reducir las barreras geográficas y sociales que dificultan el acceso continuado a la atención sanitaria.
La coordinación con los diez centros de salud participantes permite, además, agilizar las derivaciones y garantizar un seguimiento más estrecho de los pacientes. El objetivo no es sustituir al sistema sanitario, sino reforzarlo mediante una red comunitaria capaz de llegar allí donde los recursos públicos encuentran mayores dificultades.
El proyecto persigue reincorporar al sistema sanitario al 90 % de las personas que han interrumpido su tratamiento antirretroviral»
La escasez de recursos, un desafío permanente
La necesidad de este apoyo queda reflejada en el testimonio de Elsa Jordão, directora clínica del Hospital Carmelo de Chókwè y especialista en VIH, quien advierte de que la respuesta sanitaria sigue condicionada por la falta de recursos. “Nos falta personal y medicamentos”. Con esta afirmación resume una realidad que limita la capacidad de atender a una población dispersa y con enormes dificultades de acceso.


La especialista explica que la reducción de recursos afecta tanto a la administración de tratamientos como a las actividades de sensibilización y seguimiento en las comunidades, fundamentales para mantener la adherencia terapéutica. En muchas zonas rurales, la combinación de largas distancias, falta de transporte y escasez de profesionales provoca que numerosos pacientes abandonen las consultas o interrumpan la medicación.
Nos falta personal y medicamentos”, advierte Elsa Jordão, especialista en VIH y directora clínica del Hospital Carmelo de Chókwè.
La fuerza de las mujeres rurales
Sin embargo, el éxito del proyecto no depende únicamente del trabajo de médicos y enfermeras. Buena parte de la respuesta frente al VIH recae en mujeres que actúan como puente entre los servicios sanitarios y las comunidades.
Una de ellas es Abuchaira Muteque, activista comunitaria que acompaña a personas con VIH en su día a día. Su labor va mucho más allá de informar sobre la enfermedad: visita hogares, localiza a pacientes que han dejado de acudir a las consultas, combate el miedo y el estigma asociados al diagnóstico y anima a las familias a mantener el tratamiento. Su cercanía y profundo conocimiento del entorno generan una confianza difícil de alcanzar desde las estructuras sanitarias convencionales.
La experiencia de mujeres como Abuchaira demuestra que la respuesta al VIH requiere una visión integral que combine la atención clínica con el acompañamiento social. En comunidades rurales donde persisten el estigma, la pobreza y las desigualdades de género, contar con referentes locales facilita que las personas acepten el diagnóstico, inicien el tratamiento y mantengan el seguimiento médico.
El trabajo de activistas comunitarias como Abuchaira Muteque demuestra que la continuidad asistencial depende tanto del acompañamiento social como de la atención clínica»
Un modelo de futuro para la salud global
La iniciativa se inspira en modelos de atención comunitaria que han demostrado mejorar la adherencia al tratamiento y reducir la pérdida de seguimiento en entornos con recursos limitados. Más allá de los resultados clínicos, pretende fortalecer la capacidad del sistema sanitario local mediante una colaboración estrecha entre profesionales de la salud, agentes comunitarios y organizaciones locales.

En un momento en que los programas de VIH afrontan importantes desafíos de financiación y sostenibilidad, reforzar los sistemas de salud de proximidad adquiere una importancia estratégica. Acercar el diagnóstico, garantizar el acceso al tratamiento y mantener el vínculo con los pacientes son intervenciones que pueden marcar la diferencia entre controlar la infección o perder años de avances en salud pública.
La experiencia que se desarrolla en la provincia de Gaza demuestra que combatir el VIH exige mucho más que disponer de medicamentos eficaces. Requiere profesionales comprometidos, comunidades implicadas y mujeres como Abuchaira Muteque, capaces de convertir la confianza y el acompañamiento en herramientas tan decisivas como cualquier tratamiento para que ninguna persona quede fuera del sistema sanitario.
EN CIFRAS
- 69 comunidades rurales de la provincia de Gaza.
- Más de 32.000 personas destinatarias.
- 10 centros de salud coordinados.
- 90 % de objetivo de reincorporación de pacientes que abandonaron el tratamiento.
- 2025: inicio del proyecto.
CLAVES DEL PROYECTO
- Diagnóstico comunitario del VIH.
- Derivación rápida a los servicios de salud.
- Acompañamiento domiciliario para mejorar la adherencia.
- Recuperación de pacientes que interrumpieron el tratamiento.
- Coordinación entre agentes comunitarios y sistema público de salud.
Plataforma FarmaColabora
La Fundación Vicente Ferrer participa en la plataforma de proyectos sociales, FarmaColabora, creada por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos como un espacio dentro de la web de farmacéuticos.com que aglutina en un mismo lugar proyectos llevados a cabo por diferentes organizaciones sin ánimo de lucro.
A través de la misma, el Consejo General apoya a estas entidades en la comunicación y difusión de sus acciones e iniciativas entre los farmacéuticos, de manera que éstos tengan la información necesaria de forma fácil y accesible, en caso de que quieran colaborar, asociarse o hacer una donación.
La idea es que sea un espacio vivo y dinámico, con una renovación periódica de los proyectos y las organizaciones que aparecen en ella. Una vez recibida la solicitud, el equipo responsable de la implantación de la Estrategia Social evaluará la propuesta, procediendo a su publicación en caso de ser aceptada.
Procedimiento para incorporar tu proyecto a la Plataforma FarmaColaboraa implantación de la Estrategia Social evaluará la propuesta, procediendo a su publicación en caso de ser aceptada.
Procedimiento para incorporar tu proyecto a la Plataforma FarmaColabora
