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El consumo de antibióticos disminuye cerca del 19 % en España desde 2015

  • 17 septiembre 2026
  • Redacción
  • Tiempo de lectura 4 minutos

El consumo de antibióticos sistémicos en salud humana en España registró en 2025 el mayor descenso anual desde antes de la pandemia de COVID-19. Los datos, publicados por el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), organismo coordinado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), reflejan una recuperación de la evolución descendente.

En 2025, el consumo total se situó en 22,94 dosis diarias definidas por cada 1.000 habitantes y día (DHD), frente a las 24,26 DHD registradas en 2024, lo que supone una reducción del 5,1 %. Este descenso rompe la tendencia al incremento observada en los últimos años, cuando el consumo había aumentado progresivamente tras la recuperación de la actividad asistencial.

Además, el consumo permanece por debajo de los niveles de 2019, último año previo a la pandemia, con una reducción acumulada del 8,4 %. Aunque España aún debe avanzar para alcanzar el objetivo europeo de 18,20 DHD fijado para 2030, la evolución registrada en 2025 supone un cambio de tendencia favorable y acerca al país a esa meta.

Aunque España aún debe avanzar para alcanzar el objetivo europeo de 18,20 DHD fijado para 2030, la evolución registrada en 2025 supone un cambio de tendencia favorable»

La perspectiva histórica confirma también esta evolución positiva. Desde 2015, año en el que se alcanzó el mayor consumo de la serie disponible, el uso de antibióticos sistémicos se ha reducido un 18,8 %, al pasar de 28,20 a 22,94 DHD. La atención primaria continúa concentrando la mayor parte del consumo, mientras que el ámbito hospitalario mantiene unos niveles relativamente estables a lo largo del tiempo.

Descenso de las penicilinas

La reducción observada en 2025 se explica principalmente por el descenso del consumo de penicilinas, el grupo de antibióticos más utilizado en España y responsable de más de la mitad del consumo total. También disminuyó el uso de otros grupos de empleo frecuente, como los macrólidos, las quinolonas y otros betalactámicos. En sentido contrario, se registraron ligeros incrementos en el consumo de sulfonamidas, trimetoprima y aminoglucósidos, aunque su impacto sobre el consumo global es menor.

La reducción observada en 2025 se explica principalmente por el descenso del consumo de penicilinas, el grupo de antibióticos más utilizado en España y responsable de más de la mitad del consumo total»

Más allá de la reducción cuantitativa, los datos muestran una mejora en la calidad de la prescripción. De acuerdo con la clasificación AWaRe de la Organización Mundial de la Salud, aumentó el uso de los antibióticos del grupo Access, recomendados como tratamiento de primera elección para muchas infecciones comunes, mientras que descendió el consumo de los antibióticos del grupo Watch, cuyo empleo debe reservarse con mayor cautela por su mayor potencial para favorecer el desarrollo de resistencias. Esta evolución evidencia una prescripción más alineada con las recomendaciones internacionales de uso prudente y acerca a España al objetivo fijado por el Consejo de la Unión Europea de que el 65 % del consumo corresponda a antibióticos del grupo Access.

Los indicadores complementarios del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) ofrecen una visión más detallada sobre la calidad de la prescripción. En atención primaria aumentó ligeramente la proporción de antibióticos de amplio espectro respecto a los de espectro reducido, un resultado menos favorable por el mayor riesgo de selección de resistencias. En cambio, en el ámbito hospitalario esta proporción disminuyó 1,2 puntos porcentuales, lo que refleja una evolución positiva.

Estos resultados son consecuencia del conjunto de actuaciones desarrolladas en los últimos años, entre las que destacan la consolidación de los Programas de Optimización del Uso de los Antibióticos (PROA), el impulso de las iniciativas de seguridad del paciente, la implantación de la Guía Terapéutica Antimicrobiana del Sistema Nacional de Salud, el fomento de una prescripción basada en la evidencia científica y las campañas de sensibilización dirigidas tanto a profesionales sanitarios como a la ciudadanía.

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