Uno de cada tres conductores habituales reconoce ponerse al volante mientras toma medicamentos que pueden afectar a la conducción. Sin embargo, solo un 3 % identifica de forma espontánea la medicación como un factor de riesgo antes de iniciar un trayecto. Esta es una de las principales conclusiones del estudio Medicamentos y Conducción. Un riesgo que no ves, pero existe, elaborado por Fundación MAPFRE y Fundación Bidafarma, en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la consultora Salvetti Llombart.
El estudio Medicamentos y Conducción. Un riesgo que no ves, pero existe sitúa a la farmacia comunitaria como un agente clave para mejorar la prevención y reducir el riesgo vial»
La investigación pone de manifiesto la existencia de una importante brecha entre el conocimiento del riesgo y la adopción de medidas preventivas, al tiempo que refuerza el papel de los farmacéuticos comunitarios como profesionales sanitarios de referencia para informar a los pacientes sobre los posibles efectos de determinados tratamientos en la capacidad para conducir.
Percepción del riesgo insuficiente
El estudio revela que el 75 % de los conductores habituales ha tomado algún medicamento en los últimos tres años y que el 34 % admite conducir mientras sigue un tratamiento farmacológico. A pesar de ello, la percepción del riesgo continúa siendo limitada, incluso cuando algunos medicamentos pueden afectar a la atención, los reflejos o el tiempo de reacción.
Aunque el 83 % de los encuestados considera, cuando se le pregunta expresamente, que los medicamentos pueden representar un riesgo importante para la conducción, solo el 26 % afirma extremar las precauciones cuando los toma. Además, únicamente el 3 % menciona espontáneamente la medicación como uno de los aspectos que revisa antes de conducir, muy por detrás de otros factores como la lluvia, el cansancio o la conducción nocturna.
Solo el 26 % de los conductores afirma extremar las precauciones cuando toma medicamentos y apenas un 3 % los incluye de forma espontánea en su «chequeo mental» antes de conducir»
Eva Arranz, médico de Fundación MAPFRE, explicó durante la presentación del estudio que esta baja percepción del riesgo responde, en parte, a la confianza que generan los tratamientos prescritos por profesionales sanitarios. “Los medicamentos se asocian a mejoras en la salud, lo que puede reducir la percepción del riesgo de su impacto en la conducción. Muchos conductores creen que pueden compensar sus efectos al volante, y esa falsa sensación de control es uno de los principales problemas que revela este estudio”, señaló.
El farmacéutico, un aliado esencial para prevenir riesgos
Más allá de los datos sobre siniestralidad, el informe pone el foco en la prevención y destaca que la farmacia comunitaria constituye uno de los escenarios más eficaces para promover una conducción segura.
Según el estudio, la prescripción médica es el momento que genera un mayor impacto preventivo, pero la dispensación en la farmacia ocupa el segundo lugar. Cerca de la mitad de los participantes considera que es durante la entrega del medicamento cuando recibe la información más útil sobre sus posibles efectos en la conducción.

Los autores subrayan que médicos y farmacéuticos son los profesionales sanitarios que generan mayor confianza entre los pacientes y que, por tanto, desempeñan un papel determinante para transformar la información en cambios reales de comportamiento.
La cercanía y accesibilidad de las farmacias facilitan al ciudadano la consulta de todas las dudas en torno a los medicamentos y la conducción”
Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Farmacéuticos
Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, destacó sobre el estudio que: “el principal desafío es transformar el conocimiento en acción preventiva, incorporando la medicación al mismo nivel que otros factores de riesgo ampliamente interiorizados por los conductores, como el alcohol, el sueño o las condiciones meteorológicas adversas”.
De la Plaza recordó que “la cercanía y accesibilidad de las farmacias facilitan al ciudadano la consulta de todas las dudas en torno a los medicamentos y la conducción”.
La falsa sensación de control sigue siendo un problema
Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es la elevada confianza que muestran muchos pacientes para valorar por sí mismos si un medicamento afecta a su capacidad para conducir.
El 61 % de los conductores que toman medicación considera que su tratamiento influye poco o nada en su conducción. Entre quienes continúan conduciendo mientras siguen tratamientos potencialmente incompatibles con esta actividad, ese porcentaje aumenta hasta el 73 %.
Sin embargo, casi la mitad reconoce haber experimentado síntomas como somnolencia, fatiga, disminución de reflejos o una respuesta más lenta tras la toma del medicamento.
Lejos de dejar de conducir, la reacción más habitual consiste en adaptar la conducción reduciendo la velocidad o aumentando las precauciones, una decisión que, según advierten los expertos, no siempre resulta suficiente para compensar los efectos del tratamiento. Por ello, Arranz insistió en que cualquier duda debe consultarse con los profesionales sanitarios y recordó que nunca debe abandonarse un tratamiento sin indicación médica.
No solo los ansiolíticos: otros medicamentos también afectan a la conducción
La investigación también evidencia que muchos conductores continúan asociando el riesgo únicamente a medicamentos como los hipnóticos, ansiolíticos o antidepresivos.
No obstante, existen otros tratamientos de uso muy frecuente cuyos efectos sobre la conducción suelen pasar desapercibidos. Entre ellos figuran determinados antihistamínicos, antigripales, antitusivos, relajantes musculares o incluso algunos productos naturales destinados a favorecer el sueño o la relajación.
A ello se añade el aumento de la polimedicación y del consumo de medicamentos sin receta, factores que pueden incrementar el riesgo cuando se combinan distintos tratamientos o se mezclan con alcohol y otras sustancias.
En este contexto, el consejo farmacéutico adquiere una relevancia creciente para detectar posibles interacciones y recordar al paciente las recomendaciones de uso seguro.
El pictograma de conducción sigue siendo poco conocido
Otro de los aspectos analizados es el conocimiento del pictograma de conducción que figura en determinados medicamentos desde 2007.
Aunque se trata de una herramienta diseñada para alertar sobre los posibles efectos del tratamiento en la conducción, el 42 % de los conductores reconoce que no identifica correctamente este símbolo o desconoce su significado.
Además, el estudio pone de relieve que muchos pacientes solo consultan el prospecto cuando aparece algún efecto adverso o surge una duda, en lugar de hacerlo antes de iniciar el tratamiento.
Para Montserrat Pérez, subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT, resulta fundamental reforzar los mensajes preventivos antes de que el paciente empiece a tomar la medicación y aprovechar todos los canales disponibles –consultas médicas, farmacias, envases y prospectos– para consolidar este hábito.
Campaña para reforzar el papel de la farmacia
Como respuesta a estos resultados, Fundación MAPFRE y Fundación Bidafarma han puesto en marcha una campaña que llegará a las farmacias comunitarias de toda España.
La iniciativa incluye materiales informativos dirigidos a los pacientes y una guía práctica para los farmacéuticos con el objetivo de reforzar el consejo sanitario durante la dispensación y mejorar el reconocimiento del pictograma de conducción.
La directora de Fundación Bidafarma, Manuela Villena, destacó que la farmacia comunitaria constituye un entorno privilegiado para hacer llegar mensajes de prevención a millones de personas.
Según explicó, el estudio demuestra que el pictograma resulta útil cuando los ciudadanos conocen su significado, por lo que el reto pasa ahora por aumentar su visibilidad y aprovechar el contacto directo entre farmacéutico y paciente para fomentar decisiones más seguras.
El informe concluye que el desafío ya no consiste únicamente en informar, sino en conseguir que los pacientes integren la medicación entre los factores que deben valorar antes de ponerse al volante. Un objetivo en el que la farmacia comunitaria, por su cercanía, accesibilidad y capacidad de educación sanitaria, está llamada a desempeñar un papel protagonista.
Consulta el informe Medicamentos y conducción. Un riesgo que no ves, pero existe
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