El curso Interpretación de análisis de laboratorio en la oficina de farmacia nace con el objetivo de dotar al farmacéutico comunitario de herramientas prácticas para desenvolverse con mayor seguridad ante una realidad cada vez más frecuente en el mostrador. Así lo explica Pilar Marí Claramonte, vocal nacional de Analistas Clínicos y autora del capítulo introductorio, quien subraya que la formación “está pensada para ir a lo práctico desde el primer momento y construir una base sólida”.
Pilar Marí Claramonte, vocal nacional de Analistas Clínicos, aborda los objetivos del curso Interpretación de análisis de laboratorio en la oficina de farmacia«
El programa aborda los parámetros analíticos más habituales en la farmacia comunitaria y recorre áreas clave como la bioquímica clínica, la hematología, la coagulación o el perfil lipídico. Además, incorpora nociones esenciales de microbiología, inmunología y serología. Según detalla la experta, el enfoque parte de lo esencial para facilitar su aplicación inmediata en el día a día profesional, con la intención de ampliar contenidos en futuros cursos. En palabras de Marí, el propósito es: “Dejar de mirar cifras y empezar a interpretar analíticas”.
La conocida cercanía del farmacéutico al paciente es uno de los motores de esta formación. Marí señala que esta situación implica una mayor responsabilidad, ya que cada vez llegan más analíticas, resultados de autocontrol y consultas a la farmacia comunitaria. En este contexto, disponer de conocimientos actualizados permite no solo leer valores, sino contextualizarlos, detectar posibles problemas y mejorar el consejo farmacéutico.
La vocal nacional insiste en que el valor diferencial está en la interpretación: asegura que no basta con saber más, sino que “hay que saber ayudar mejor”.
Coordinación entre farmacéuticos comunitarios y de laboratorio
Entre las principales dificultades que afrontan los profesionales destaca la falta de formación práctica aplicada. Aunque existe una base teórica, muchos farmacéuticos se beneficiarían de actualizar y adquirir conocimientos más prácticos para interpretar resultados en situaciones reales. A esto se suma el acceso directo del paciente a sus datos, que le genera dudas, preocupación y, en ocasiones, confusión. Marí también apunta a la incertidumbre sobre los límites de actuación y a la variabilidad de los resultados clínicos, factores que complican una respuesta rápida y adecuada. En este sentido, resume el reto actual: “No es enfrentarse a la analítica, sino saber qué hacer con ella delante del paciente”.
Para mejorar la práctica diaria, la experta destaca la necesidad de una formación centrada en casos reales e insiste en reforzar la coordinación entre farmacéuticos comunitarios y de laboratorio. Esta colaboración permitiría ofrecer una atención más integrada y combinar la capacidad técnica del laboratorio con la cercanía al paciente desde la farmacia.
Según explica: “Este tipo de formación permite dar respuesta a esas situaciones reales y, además, acerca la visión del laboratorio a la farmacia comunitaria, facilitando una interpretación más alineada y coherente entre profesionales”.
De cara al futuro, Marí anticipa un escenario con mayor accesibilidad a las pruebas, más autocontrol y un incremento de los datos disponibles. Esto transformará y redefinirá el papel del paciente en el cuidado de su propia salud y hará aún más necesaria la figura del farmacéutico, que tiene mucho que aportar en este ámbito: “Tendremos más datos, sí… pero lo importante seguirá siendo saber interpretarlos y aportar mayor seguridad a la práctica diaria de los profesionales sanitarios”.
Inscríbete al curso Interpretación de análisis de laboratorio en la oficina de farmacia
