Nº494
La enfermedad por el virus del ébola (EVE) constituye una de las infecciones virales más letales conocidas y representa una amenaza persistente para la salud pública mundial. Aunque los brotes se han concentrado históricamente en África subsahariana, la elevada mortalidad de la enfermedad y el riesgo de expansión asociado a la movilidad global han impulsado importantes esfuerzos internacionales en vigilancia epidemiológica, investigación y prevención.
La epidemia de África Occidental de 2013-2016 supuso un punto de inflexión en este ámbito, acelerando el desarrollo de vacunas y permitiendo que, en apenas unos años, varias estrategias vacunales alcanzaran la