Videoconsejo impartido por el farmacéutico Federico Vivas, elaborado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y producido por Medicina TV con la colaboración de Durex.
La tricomoniasis es una infección de transmisión sexual frecuente causada por el protozoo Trichomonas vaginalis, que coloniza principalmente la vagina, uretra o próstata.
Es la ITS no vírica más extendida a nivel mundial ya que afecta a más de 250 millones de personas al año. Afecta a ambos sexos, aunque la prevalencia es significativamente mayor en mujeres.
La transmisión ocurre principalmente por sexo vaginal sin protección, mediante el contacto directo entre mucosas. Además, también puede transmitirse por intercambio de juguetes sexuales.
Es importante remarcar que un alto porcentaje de personas permanece asintomático, lo que facilita su transmisión silenciosa.
Los síntomas pueden variar desde irritación leve hasta inflamación aguda. Suelen aparecer entre una y cuatro semanas tras el contagio.
En mujeres puede causar flujo vaginal amarillo – verdoso con olor fuerte, picor, ardor al orinar y molestias durante las relaciones sexuales.
En hombres puede provocar picor, escozor tras orinar o eyacular y una ligera secreción uretral.
Si no se trata a tiempo, la tricomoniasis incrementa el riesgo de adquirir o transmitir otras ITS, como el VIH, debido a la inflamación que provoca a nivel genital.
Una de las complicaciones más graves se produce en mujeres embarazadas, ya que la infección se ha asociado a parto prematuro y bajo peso neonatal.
Para el diagnóstico es necesario realizar pruebas de laboratorio que identifican el parásito en muestras de flujo vaginal o uretral.
El tratamiento consiste en antibióticos del grupo de los nitroimidazoles, como metronidazol o tinidazol, con administración única o en pautas de varios días. Además, para evitar reinfecciones es conveniente tratar a todas las parejas sexuales recientes y repetir la prueba diagnóstica tres meses después del tratamiento.
Es importante saber que este tratamiento en mujeres embarazadas protege tanto a la madre como al recién nacido.
La principal medida preventiva es mantener unas relaciones sexuales seguras: usar preservativo en todas las relaciones sexuales, evitar el uso compartido de juguetes sexuales sin protección y realizar pruebas diagnósticas si existe riesgo de exposición.
La detección temprana y la comunicación con la pareja reducen significativamente su propagación.
Si sospechas que puedes padecer tricomoniasis, has realizado prácticas sexuales de riesgo o tienes dudas sobre tu salud sexual, consulta a tu médico o farmacéutico de confianza.
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