La receta electrónica concertada de MUFACE continúa su implantación en España con el objetivo de completar su despliegue antes de que finalice 2026. Tras su reciente incorporación en la Comunidad Valenciana, el sistema llega ahora a Castilla y León, y en los próximos meses se extenderá a Cataluña y Andalucía.
Desde el 7 de abril, un total de 68.680 mutualistas de Castilla y León que han optado por la asistencia concertada podrán acceder a sus medicamentos mediante receta electrónica en farmacias comunitarias, sin necesidad de utilizar talonarios ni recetas en papel. Tampoco tendrán que desplazarse para gestionar visados, lo que supone una mejora significativa en accesibilidad, especialmente en entornos rurales.
Más accesibilidad y seguridad gracias a la digitalización
El sistema, integrado en el Sistema Integrado de Receta Electrónica de MUFACE (SIREM), permite retirar medicamentos en todas las provincias de la comunidad –Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora– con mayores garantías de trazabilidad, seguridad y sostenibilidad.
Este modelo constituye, según sus impulsores, un ejemplo de colaboración público-privada que asegura la interoperabilidad en todos los territorios donde se implanta.
Con la incorporación de Castilla y León, la receta electrónica concertada estará activa en 17 territorios durante el primer trimestre de 2026. En total, dará cobertura a 662.241 mutualistas distribuidos en 15 comunidades autónomas –entre ellas Comunidad de Madrid, Galicia o País Vasco– y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Desde el inicio del proyecto se han registrado más de 1,7 millones de prescripciones y cerca de 4 millones de dispensaciones, lo que evidencia su consolidación progresiva.
Presentación institucional en Valladolid
La puesta en marcha del sistema en Castilla y León se presentó en un encuentro institucional celebrado en la Delegación del Gobierno en Valladolid. El delegado del Gobierno, Nicanor Jorge San Vélez, defendió que la mejora de los servicios públicos depende de la cooperación entre instituciones y profesionales, especialmente en procesos de digitalización.
En representación de MUFACE participaron su directora general, Myriam Pallarés; junto a responsables del área sanitaria y técnica del organismo.
También asistieron representantes del Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España, entre ellos su secretaria general, Raquel Martínez, y la presidenta del Consejo de Colegios de Farmacia de Castilla y León (CONCYL), María Engracia Pérez.
El ámbito médico estuvo representado por José Luis Díaz Villarig, presidente del Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León (CCOMCYL), junto a otros responsables colegiales.
Un impulso clave para territorios rurales y envejecidos
Myriam Pallarés destacó que la implantación del sistema resulta especialmente relevante en Castilla y León, una comunidad marcada por la dispersión geográfica y el envejecimiento de la población. Según explicó, el 40,5 % de los mutualistas supera los 65 años.
“Hoy ponemos en marcha el sistema en una comunidad donde muchas personas necesitan evitar desplazamientos por su edad o condiciones de salud”, afirmó. A su juicio, la receta electrónica elimina barreras y facilita el acceso a los tratamientos en quienes más lo necesitan.
Pallarés también señaló que el objetivo no se limita a completar el despliegue territorial, sino a impulsar el uso efectivo del sistema. Reconoció que existen diferencias entre comunidades, con niveles de utilización que oscilan entre el 20 % y el 80 %.
“Para avanzar, es fundamental que farmacéuticos, médicos y entidades concertadas trabajen de forma coordinada. También debemos convencer a los mutualistas de los beneficios de abandonar el papel”, subrayó.
La farmacia comunitaria, clave en la calidad asistencial
Raquel Martínez destacó que la llegada de la receta electrónica concertada supone un avance en la calidad asistencial en las 1.578 farmacias de Castilla y León.
Explicó que el 66 % de estas farmacias se sitúan fuera de las capitales de provincia, muchas en entornos rurales. En este contexto, la digitalización permite una prestación farmacéutica más ágil, cómoda y segura.
“La transformación digital refuerza la trazabilidad y la seguridad de los procesos, pero también mejora la coordinación entre profesionales y facilita el acceso a los tratamientos”, afirmó.
Acceso equitativo a los medicamentos en el medio rural
Desde CONCYL, María Engracia Pérez subrayó que la implantación del sistema completa el acceso a la receta electrónica para todos los mutualistas de la comunidad, independientemente del modelo asistencial elegido.
A su juicio, la red farmacéutica desempeña un papel esencial en territorios extensos y con población envejecida. “La accesibilidad de las farmacias garantiza la continuidad de los tratamientos, especialmente en pacientes crónicos que viven en el medio rural”, señaló.
Castilla y León cuenta con 1.578 farmacias comunitarias y 274 botiquines, lo que suma 1.852 puntos de atención farmacéutica. El 66 % se encuentra en zonas rurales, lo que permite que el 92 % de la población tenga una farmacia en su municipio.
Pérez afirmó que la incorporación de la receta electrónica refuerza el compromiso del sector con la innovación, la calidad asistencial y la mejora continua del servicio al paciente.
Los médicos piden garantías en la implantación
Por su parte, José Luis Díaz Villarig valoró la receta electrónica de MUFACE como un avance, aunque insistió en la necesidad de garantizar su correcta implementación.
El presidente del CCOMCYL defendió que el sistema debe contar con garantías técnicas suficientes, formación adecuada para los profesionales y evitar un aumento de la carga burocrática. También consideró imprescindible que se adapte a las particularidades del medio rural y mantenga el vínculo con la atención directa al paciente.
