El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza (COFZ) acogió la presentación de la Guía de Interacciones entre Productos Naturales y Complementos Alimenticios con Fármacos Inmunosupresores en el Paciente Trasplantado, una herramienta pionera dirigida tanto a profesionales sanitarios como a pacientes.
La guía, promovida conjuntamente por el COFZ y la Asociación de Enfermos y Trasplantados Hepáticos de Aragón (AETHA Aragón), es la primera publicación que recopila de forma sistemática las interacciones entre productos naturales y tratamientos inmunosupresores. Su objetivo principal es alertar sobre los riesgos del consumo no supervisado de plantas medicinales, complementos alimenticios y determinados alimentos, que pueden interferir en la eficacia del tratamiento y comprometer la seguridad del paciente trasplantado.
En el acto de presentación intervinieron la presidenta del COFZ, Raquel García Fuentes; el presidente de AETHA Aragón, Javier Arredondo; y el vocal de Docencia e Investigación del COFZ, Víctor López Ramos, coautor de la guía junto a los profesores Cristina Moliner, Guillermo Cásedas y Francisco Les, del Departamento de Farmacia de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Jorge.
El documento advierte de los riesgos del consumo no supervisado de plantas medicinales, complementos alimenticios y determinados alimentos en pacientes trasplantados»
El papel clave del farmacéutico en la seguridad del paciente
Durante su intervención, Raquel García Fuentes subrayó que “el papel del farmacéutico es esencial para garantizar el uso seguro de cualquier medicamento, especialmente en el caso de aquellos que no requieren prescripción médica”. En este sentido, destacó que lo mismo ocurre con los productos naturales, ya que “con frecuencia se asocia lo ‘natural’ con lo inocuo, cuando no siempre es así, y su consumo puede poner en riesgo la salud de los pacientes trasplantados”.
Javier Arredondo señaló que esta guía “supone un paso adelante para mejorar la información y la seguridad de los pacientes trasplantados, que a menudo recurren a complementos alimenticios o productos naturales sin conocer sus posibles efectos sobre el tratamiento”. Asimismo, insistió en la importancia de evitar la automedicación y consultar siempre con un profesional sanitario antes de incorporar cualquier producto de este tipo.
Alto consumo y bajo nivel de consulta previa
El coautor de la guía, Víctor López Ramos, recordó que diversos estudios indican que entre el 35 % y el 58 % de los pacientes trasplantados utilizan productos naturales o complementos alimenticios, y que la mayoría reconoce hacerlo sin consultar previamente con su médico o farmacéutico. Además, cerca del 80 % cree erróneamente que las plantas medicinales son completamente seguras y carecen de efectos adversos.
Con esta guía queremos ofrecer información clara, rigurosa y basada en la evidencia científica, con el fin de prevenir interacciones potencialmente peligrosas y promover un uso responsable de estos productos”
Víctor López Ramos, coautor de la guía
“Con esta guía queremos ofrecer información clara, rigurosa y basada en la evidencia científica, con el fin de prevenir interacciones potencialmente peligrosas y promover un uso responsable de estos productos”, explicó López Ramos
Productos y alimentos a evitar o vigilar
La publicación incluye una revisión detallada de productos naturales y alimentos que pueden interferir con los tratamientos inmunosupresores o que deben evitarse por motivos de seguridad. Entre ellos figuran plantas inmunoestimulantes como la equinácea, el sauco o los hongos medicinales (shiitake, reishi), que pueden activar el sistema inmunitario y contrarrestar el efecto del fármaco, aumentando el riesgo de rechazo del órgano trasplantado.
También se advierte sobre el uso de sustancias adaptógenas, como el ginseng, la ashwagandha o la esquisandra, así como de plantas empleadas para mejorar el sueño, como la valeriana, para las que se recomiendan alternativas más seguras, como la melatonina o la pasiflora. El consumo de hierba de San Juan (hipérico) se considera totalmente contraindicado, al igual que el de otros productos como el regaliz, la levadura roja de arroz o el té verde.
La guía recoge asimismo interacciones relevantes con alimentos como el pomelo, capaz de aumentar de forma peligrosa la concentración de los inmunosupresores en sangre. Además, alerta sobre el exceso de proteínas en la dieta y el uso de suplementos como creatina o colágeno, especialmente en pacientes trasplantados hepáticos o renales, debido a la dificultad del organismo para metabolizarlos adecuadamente.
Información clara para pacientes y profesionales
A través de tablas explicativas, la guía detalla los productos implicados, el tipo de interacción que pueden provocar y las recomendaciones de uso o evitación en cada caso. El documento insiste en la necesidad de que cualquier persona —y especialmente los pacientes trasplantados— consulte siempre con un profesional sanitario antes de incorporar un producto natural, complemento alimenticio o planta medicinal.
La supervisión farmacéutica es fundamental no solo en pacientes trasplantados, un colectivo especialmente vulnerable, sino también en la población general que recurre habitualmente a este tipo de productos”
Víctor López Ramos, coautor de la guía
“La supervisión farmacéutica es fundamental no solo en pacientes trasplantados, un colectivo especialmente vulnerable, sino también en la población general que recurre habitualmente a este tipo de productos”, concluyó Víctor López Ramos.
