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La Farmacia, un radar de vulnerabilidad que reclama su espacio en las políticas sociosanitarias

  • 7 octubre 2026
  • Redacción
  • Tiempo de lectura 4 minutos

La Farmacia se ha convertido en un punto de referencia para muchas personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Su proximidad, accesibilidad y contacto habitual con la población permiten a los farmacéuticos detectar problemas que van más allá de la medicación y actuar como un primer radar ante determinadas necesidades sociosanitarias.

Esta realidad ha quedado patente durante la mesa de debate “Farmacia que acompaña: cuidar personas, conectar comunidades”, celebrada en el marco del 24 Congreso Nacional Farmacéutico. Los expertos que han participado en el encuentro han defendido la necesidad de integrar a las farmacias en los planes públicos de atención sociosanitaria y de dotarlas de herramientas que permitan consolidar esta labor.

Los expertos destacan la capacidad de las farmacias para detectar situaciones de vulnerabilidad y piden proyectos coordinados y sostenibles que permitan ampliar su impacto social»

La sesión, moderada por Silvia Calzón Fernández, exsecretaria de Estado de Sanidad, ha abordado el papel del farmacéutico en la atención a las personas migrantes, la detección de problemas sociosanitarios entre colectivos vulnerables y la actuación ante casos de personas desaparecidas.

Un papel preventivo ante las desapariciones

En el ámbito de las personas desaparecidas, Marcial Bravo, jefe del Servicio del Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES), ha destacado dos funciones de los farmacéuticos: una preventiva, a través de la detección de factores de riesgo, y otra reactiva, mediante su colaboración cuando la desaparición ya se ha producido.

Para facilitar esta actuación, las farmacias cuentan con un protocolo impulsado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y el CNDES. El documento recoge indicadores que pueden alertar sobre situaciones relacionadas con una posible desaparición, como cambios bruscos de comportamiento, desorientación, aislamiento, exclusión social o entornos familiares conflictivos.

El protocolo también establece pautas de actuación cuando la desaparición ya se ha confirmado y contempla a las farmacias como colaboradoras en las labores de localización. “Es un protocolo que va a salvar muchas vidas”, afirmó Marcial Bravo.

La farmacia, puerta de entrada para las personas migrantes

La proximidad vuelve a situar a la farmacia en una posición relevante en la atención a las personas migrantes. Fernando Medina, jefe de la Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ha señalado las barreras culturales e informativas, la vulnerabilidad socioeconómica, el miedo y la desconfianza como algunas de las dificultades que afronta este colectivo al llegar a un país.

Ante estas circunstancias, la farmacia puede convertirse en el primer lugar al que acuden para pedir ayuda, debido a su cercanía y a su condición de establecimiento sanitario sin necesidad de cita previa. Es en este contacto donde los profesionales pueden detectar situaciones de vulnerabilidad, orientar y derivar.

De las iniciativas puntuales a una respuesta coordinada

El debate también ha puesto el foco en los retos que la farmacia deberá afrontar en los próximos años. Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, ha señalado que todavía es necesario trabajar sobre vulnerabilidades ya identificadas, como la violencia de género, la soledad, las desapariciones, las desigualdades en salud, las dificultades de determinados colectivos para acceder al sistema sanitario y el envejecimiento de la población.

Hay que anticiparse a otros retos que van a adquirir cada vez más importancia, como las emergencias y el impacto del cambio climático sobre la salud”

Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General

A estas cuestiones se suman nuevos desafíos, como las emergencias y el impacto del cambio climático sobre la salud. Las olas de calor, los incendios, las inundaciones, la pandemia o la situación de Ceuta muestran, según ha apuntado De la Plaza, la necesidad de contar con respuestas más coordinadas y sistemas sanitarios más resilientes. “Hay que anticiparse a otros retos que van a adquirir cada vez más importancia, como las emergencias y el impacto del cambio climático sobre la salud”.

Sara Catrain, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña, ha defendido que “los farmacéuticos debemos tener los mecanismos, las herramientas y las estructuras para que la persona que necesita un recurso lo tenga, de manera que nosotros podamos detectar e informar pero también derivar”. En su opinión, hay que dar el salto del voluntarismo y de las experiencias personales a impulsar proyectos coordinados con los que se pueda ayudar a más personas.

El objetivo, según los expertos, es avanzar hacia una respuesta coordinada que permita consolidar el papel social de la farmacia y llegar a un mayor número de personas en situación de vulnerabilidad.

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