Juan Torres Macho. Jefe de Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario Infanta Leonor. Vicepresidente de la Sociedad Española de Atención a las Personas con Enfermedades Crónicas (SEAPEC)
Recientemente se ha publicado el informe Los Sistemas Personalizados de Dosificación y Programas de Adherencia en la farmacia comunitaria española: una realidad que pide crecer, una iniciativa del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos en la que ha tenido oportunidad de colaborar la Sociedad Española de Atención a las Personas con Enfermedades Crónicas (SEAPEC). El documento ofrece una fotografía amplia y actualizada de la implantación de los Sistemas Personalizados de Dosificación, los conocidos SPD, y de los programas de adherencia terapéutica en la farmacia comunitaria española.
El documento ofrece una fotografía amplia y actualizada de la implantación de los Sistemas Personalizados de Dosificación, los conocidos SPD, y de los programas de adherencia terapéutica en la farmacia comunitaria española»
La adherencia terapéutica constituye uno de los grandes retos del sistema nacional de salud. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas y la polimedicación, conseguir que los tratamientos se tomen correctamente es una condición imprescindible para mejorar los resultados en salud, evitar complicaciones y garantizar la sostenibilidad del sistema.
Aproximadamente la mitad de los pacientes crónicos no sigue adecuadamente sus tratamientos, con consecuencias clínicas, sociales y económicas de gran impacto. Supone peor control de la enfermedad, más ingresos evitables, menor calidad de vida y un importante consumo de recursos sanitarios. En nuestro país se estima que la falta de adherencia provoca un gasto anual de unos 11.000 millones de euros y con 18.000 muertes vinculadas a esta causa.
En este escenario, la farmacia comunitaria ocupa una posición estratégica. Su accesibilidad, capilaridad territorial y relación continuada con la población la convierten en un recurso asistencial especialmente valioso para detectar dificultades en el uso de los medicamentos y ofrecer respuestas adaptadas a las necesidades reales de cada paciente.
Los SPD permiten organizar la medicación de forma individualizada, por días y tomas, facilitando que el paciente siga correctamente su pauta terapéutica. Sin embargo, su valor no reside únicamente en la preparación del dispositivo. El SPD forma parte de un proceso profesional más amplio, que incluye la revisión de la medicación, la identificación de posibles problemas relacionados con los medicamentos, la información personalizada, el seguimiento y, cuando es necesario, la coordinación con otros profesionales sanitarios.
El reto de los próximos años no es demostrar que los SPD son útiles. El verdadero reto es consolidarlos como una prestación asistencial estructurada, homogénea, evaluable y accesible para quienes más los necesitan»
El mapa recogido en el informe indica que esta práctica está ya ampliamente extendida. Dieciséis comunidades autónomas y Melilla cuentan con alguna experiencia en SPD, y catorce regiones disponen de programas conveniados dirigidos a perfiles concretos de pacientes, como personas polimedicadas, mayores, dependientes o residentes en zonas rurales o de difícil acceso. Además, casi el 85 % de las experiencias de ámbito provincial, comarcal o municipal se han iniciado a partir de 2020, lo que refleja un crecimiento reciente y una sensibilidad creciente hacia este problema.
Pese a los avances, el desarrollo de estos servicios sigue siendo desigual entre territorios. Persisten diferencias en financiación, criterios de acceso, herramientas de registro, remuneración profesional y grado de integración con el sistema sanitario. También se identifica como área de mejora la coordinación entre farmacia comunitaria y atención primaria, así como el acceso a la información clínica necesaria para prestar un servicio más completo y seguro.
El reto de los próximos años no es demostrar que los SPD son útiles. El verdadero reto es consolidarlos como una prestación asistencial estructurada, homogénea, evaluable y accesible para quienes más los necesitan. Para ello, resulta necesario avanzar hacia un modelo que no dependa exclusivamente de iniciativas locales, convenios puntuales o programas territoriales con distinto grado de desarrollo. La extensión de los SPD y de los servicios de adherencia terapéutica requiere un marco común impulsado por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, que permita regular un acceso homogéneo para los pacientes que más pueden beneficiarse de ellos. Su incorporación como prestación farmacéutica prescribible contribuiría a ordenar el servicio, garantizar criterios compartidos de indicación, financiación y evaluación, y evitar que el acceso dependa del lugar de residencia o de la existencia de proyectos concretos en cada territorio.
El mapa de adherencia muestra que el camino está iniciado. Ahora es necesario impulsarlo, extenderlo y reconocerlo como parte esencial de una atención sanitaria más humana, segura y eficaz»
El mapa de adherencia muestra que el camino está iniciado. Ahora es necesario impulsarlo, extenderlo y reconocerlo como parte esencial de una atención sanitaria más humana, segura y eficaz.
