Con ser romero, para ir con la Virgen en el sombrero. Bajo el cielo estrellado de la baja Andalucía, cada siete años, la Virgen del Rocío deja su ermita de las marismas y se encamina por las arenas, hacia Almonte. Su otra casa.
Caminan los peregrinos de noche, envueltos en una nube de polvo. Por el Camino de los Llanos y de los Taranjales. Henchidos de emoción. Entre pinos y matorrales; vítores, salves y salvas; pies cansados sobre la arena. Quince kilómetros con Ella. Avanza despacio. A hombros de su pueblo. Vestida de pastora. Como siempre lo hizo.
El traslado de la Virgen del Rocío, la Blanca Paloma, la Pastora de Almonte, tiene lugar, cada siete años, el 19 de agosto. Este 2026 tendrá lugar tan significativo acontecimiento, que conmemora entre otras cosas el milagro de haber librado a la población de una masacre durante la ocupación de los franceses en 1810. Aunque hay constancia que desde 1607, ya era llevada a Almonte por motivos de epidemias, hambrunas o sequías. Allí permanecerá nueve meses.
Al mayo siguiente regresará al Rocío. Tanto a la ida como a la vuelta, la Blanca Paloma, va ataviada como pastora: un traje de viaje, con la saya de ligero brocado y una esclavina de terciopelo. Tocada por un sombrero, bajo el que asoma un peinado de tirabuzones: un sombrero pastoril adornado con flores silvestres: lirios, amapolas, campanillas, clavellinas, flor de la jara, espigas, romero y por supuesto margaritas.
Las margaritas siempre han estado relacionadas con la pureza, la alegría, la inocencia. ¿Me quiere? ¿No me quiere? Su fragancia con un punto herbal, silvestre y delicado abre la puerta a mundos intangibles: tiempos dorados de la infancia; el primer amor o paisajes campestres atrapados en la memoria.
Machado en sus “Campos de Soria” recuerda que “la primavera pasa/dejando entre las hierbas olorosas/sus diminutas margaritas blancas.”

Esta flor cuyo nombre científico es “Bella perennis” pertenece a familia de las asteráceas. Las asteráceas, flores que parecen estrellas, favorecen la polinización debido a su disco floral. Aunque sus flores son una inflorescencia, es decir, un conjunto de ellas. De ahí que también se les conozca como Compuestas. Desde el punto de vista biológico es una de las familias con más éxito, capaces de sintetizar principios activos. Pueden tener actividad farmacológica, tóxica o alimentaria.
Esta flor cuyo nombre científico es “Bella perennis” pertenece a familia de las asteráceas. Las asteráceas, flores que parecen estrellas, favorecen la polinización debido a su disco floral… Pueden tener actividad farmacológica, tóxica o alimentaria»
Así, la manzanilla o camomila se emplea desde antaño (ya la tomaban los neandertales), para tratar problemas digestivos por sus propiedades antiinflamatorias y sedantes. La equinácea fortalece el sistema inmunitario; el diente de león de acción colerética, diurética y orexígenica; algunas especies de árnica se utilizan en linimentos y pomadas antiinflamatorias como remedio sintomático en contusiones, torceduras o esguinces.
El árnica montana se convirtió en un símbolo de alivio en el Camino de Santiago puesto que se encontraba entre las hierbas que guardaban las boticas de los monasterios y hospederías, que servían de refugio a los peregrinos.
Los girasoles tapizan las colinas riojanas y castellanas por donde transitan los caminantes jacobeos. Sus jóvenes cabezas giran al compás del sol. Al atardecer, miran, al igual que los peregrinos hacia poniente, hacia Compostela.
Este fenómeno es conocido comomheliotropismo. ¿No será que por ser asteráceas, quieren ser una estrella más del “Campus Stellae”? De todas formas, esta planta tiene algo mágico: cuando se mira un girasol, se ven espirales a favor y en contra de las agujas del reloj, formadas por sus semillas (pipas), siendo las cantidades de cada una de ellas, términos consecutivos de la sucesión de Fibonacci. Un prodigio de la naturaleza. Su colorido atrapa los sentidos. Van Gogh los amaba tanto que durante su época en Arles realizó diez versiones. Los consideraba “naturalezas vivas”, relacionando el amarillo con el fulgor del sol.
Gaudí, en su obra “El Capricho” sita en la localidad de Comillas en Cantabria, ubicó las habitaciones orientándolas en función según la trayectoria del sol. De ahí la metáfora de utilizar piezas cerámicas de girasoles en la fachada.
Sus frutos, las pipas, son un alimento rico en nutrientes, en minerales y vitaminas. De ellas se obtiene el aceite de girasol que se emplea tanto en cocina como combustible biológico.
Otra de las estrellas de esta familia vegetal es la alcachofa. La parte comestible es la yema floral que no ha llegado a abrirse. Alimento muy apreciado por los romanos. Los árabes la cultivaron y difundieron por Europa desde donde partió hacia el Nuevo Mundo. Pablo Neruda le compuso una oda en la que la define como un vegetal armado, de tierno corazón.
Considerada como la joya de la dieta por sus propiedades diuréticas, su alto contenido en fibra y su bajo valor calórico. Reduce los niveles de colesterol; rica en vitaminas, potasio e inulina. Al ser muy versátil se suele cocinar de muchas maneras, guardar en conserva e incluso congelar. Asimismo se puede encontrar en cápsulas como suplemento alimenticio al igual que su primo el cardo mariano.
La flor púrpura del cardo, planta humilde y espinosa es el emblema de Escocia. Según cuenta la leyenda, el grito de un enemigo vikingo, al pisar tan espinosa planta despertó a un grupo de guerreros escoceses que estaban dormidos, pudiendo así vencer a los invasores. Y adoptaron el cardo como emblema nacional. Uno de los himnos oficiales del país, como no podía ser de otra manera es “Flor de Escocia” y se suele cantar en las competiciones deportivas.
Bella, blanca, aterciopelada. La flor de las nieves o Edelweiss es otra asterácea que vive en las montañas, especialmente en las alpinas. Forma parte de la idiosincrasia suiza, siendo su flor nacional. Se creía que esta flor tenía poderes mágicos debido a su resistencia para soportar climas extremos. En 1959 se creó la canción que lleva su nombre para el musical de Broadway “La Novicia Rebelde”, que posteriormente se adaptó para el cine: la famosa Sonrisas y Lágrimas protagonizada por Julie Andrews.
Al inmenso compositor ruso Rachmaninov le apasionaban las flores. En 1916 compuso una pieza para voz y piano basada en un poema del poeta de San Petersburgo Severyanin, dedicada a las delicadas y bellas “estrellas de la tierra”, las margaritas»
Rubia, hermosa y dotada de gran encanto, la primera reina tras la unificación de Italia, Margarita de Saboya en un viaje a Nápoles, le sirvieron una pizza con los colores de la bandera italiana. Pizza que desde entonces lleva su nombre. Algunas leyendas afirman que las lonchas de mozzarella estaban colocadas en forma de flor, por supuesto una margarita. Flor sin duda preferida de su majestad.
Al inmenso compositor ruso Rachmaninov le apasionaban las flores. En 1916 compuso una pieza para voz y piano basada en un poema del poeta de San Petersburgo Severyanin, dedicada a las delicadas y bellas “estrellas de la tierra”, las margaritas.
Y en el verano, en los campos marismeños, volverá a sonar aquella sevillana. Esa que dice:
“En un canasto de flores
lloraba una margarita
soy de tela y muy bonita,
pero no tengo los olores que tienen las margaritas.
Y un ángel que la escuchó
desde el balcón de los cielos
con sus manos, la cogió
y con la Virgen salió.”
