Nº490
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) figuran entre las 10 principales razones o motivos de consulta en España, suponiendo una elevada carga de morbilidad e impacto en la salud pública. Aunque la etiología de este grupo de enfermedades es muy diversa (comprende virus, protozoos, hongos y bacterias), el preocupante aumento de la incidencia de las ITS bacterianas unido al auge de las resistencias antimicrobianas ha puesto de manifiesto la necesidad de investigación de nuevos tratamientos antibióticos que permitan tratar de manera efectiva estas infecciones, evitando también el coste que suponen las complicaciones asociadas a ellas.
Específicamente en España, las infecciones por Neisseria gonorrhoeae, responsable de entre un 10-20 % de las uretritis, han aumentado entre 2020 y 2024 en un 28,9 %. Esta infección, que afecta principalmente al epitelio cilíndrico y transicional del tracto genitourinario, se manifiesta como cuadros inflamatorios de los genitales y las vías urinarias, recto o garganta y, sin tratamiento, puede entrañar complicaciones como la enfermedad inflamatoria pélvica en mujeres, con graves consecuencias reproductivas.
De forma paralela, en las últimas décadas ha aumentado la prevalencia de cepas de este microorganismo resistentes a penicilina, fluoroquinolonas, tetraciclinas y, más recientemente, a cefalosporinas (grupo al que pertenece el antibiótico de elección para su tratamiento, la ceftriaxona) y azitromicina, lo que ha ocasionado gran preocupación a nivel mundial.
Es por ello por lo que el desarrollo de nuevos antibióticos con mecanismos de acción innovadores se hace indispensable para poder afrontar este reto sanitario. En esta línea de investigación, destacan los resultados de un ambicioso ensayo clínico de fase 3, multicéntrico, aleatorizado, controlado, abierto y de no inferioridad en el que se incluyó a pacientes mayores de 12 años con signos y síntomas de gonorrea no complicada uretral o de cérvix (n = 930). En este estudio se evaluó la eficacia y seguridad de zoliflodacina, un novedoso antibiótico que actúa mediante la inhibición de la replicación del ADN bacteriano por una vía distinta, ya que interactúa sobre la subunidad GyrB de la topoisomerasa II.
Los pacientes finalmente incluidos se asignaron aleatoriamente (2:1) para recibir una dosis única de 3 g de zoliflodacina (por vía oral) o 500 mg de ceftriaxona IM más 1 g de azitromicina VO.
En los resultados publicados en The Lancet, las tasas de curación microbiológica fueron de 90,9 % (IC95 %: 88,1-93,3) para zoliflodacina y de 96,2 % (IC95 %: 92,9-98,3) para el grupo de ceftriaxona. La diferencia estimada entre los grupos fue del 5,3 % (IC95 %: 1,4-8,6)1, demostrándose la no inferioridad. En general, la zoliflodacina se toleró bien y los eventos adversos fueron similares entre los grupos de tratamiento.
El medicamento ha sido autorizado recientemente por la FDA para el tratamiento de la gonorrea urogenital no complicada, suponiendo una herramienta alternativa para frenar el avance de este grave problema de salud pública.
1 El límite superior para demostrar la no inferioridad preespecficado fue inferior al 12 %.