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La demencia es una patología de prevalencia mundial y una de las mayores causas de discapacidad y dependencia entre las personas de edad avanzada. En el desarrollo de esta enfermedad, se produce un deterioro progresivo las células nerviosas que daña el cerebro, llevando al deterioro cognitivo. Se estima que, a nivel global, el número de pacientes con demencia se ascenderá para el año 2050 a 152,8 millones.
Como parte de la investigación de las posibles causas, se ha considerado recientemente el rol del virus de la varicela-zóster que, tras adquirirse en la infancia y causar la “varicela”, permanece en el sistema nervioso periférico de forma latente a lo largo de la vida y, en forma de reactivaciones, ocasiona los conocidos como herpes zóster. En los últimos años numerosos estudios han demostrado una asociación entre la reactivación del herpes zóster y el aumento del riesgo de demencia. Los hallazgos apuntan a que se produce una reacción neuroinflamatoria y vasculopatías que podrían estar asociadas al desarrollo de la enfermedad.
Hasta la fecha, existen estudios sobre la vacuna viva atenuada disponible desde 2006, que han proporcionado evidencia sobre la reducción relativa del 20 % en la probabilidad de un nuevo diagnóstico de demencia. Sin embargo, estos estudios presentan varias limitaciones, entre las que destaca el sesgo del “vacunado sano”, por el que los individuos vacunados podrían presentar conductas más saludables que confundan el beneficio real de la vacuna con su estilo de vida.
Además, con la evolución de la terapéutica, han aparecido nuevas vacunas de mayor eficacia y duración de la protección, como la vacuna recombinante del herpes zóster (en adelante RZV, del inglés), para la que, debido a su reciente aprobación en 2017, aún no hay datos sobre sus posibles beneficios en demencia.
Con el fin de aportar nuevos resultados y superar las limitaciones de estudios previos, un equipo de investigadores del Kaiser Permanente Southern California llevó a cabo un estudio retrospectivo de cohortes emparejadas de pacientes > 65 años que recibieron dos dosis de RZV, sin diagnósticos o medicación de demencia antes o en los 6 meses posteriores a su segunda dosis. El estudio incluyó a 65 800 personas vacunadas con RZV y 263 200 personas no vacunadas emparejadas.
Los resultados publicados en la revista Nature mostraron que la vacunación con dos dosis de RZV se asoció con un 51 % menos de riesgo de demencia (aHR: 0,49; IC95 %: 0,46-0,51); los aHR fueron comparables entre los distintos grupos de edad, raza y etnia, pero de mayor relevancia en las mujeres que en los hombres. Además, se evaluó el posible sesgo de los vacunados sanos mediante una comparación con un grupo de vacunados con Tdap, y el beneficio se mantuvo (aHR = 0,73; IC95 %: 0,67-0,79).
Estos resultados refuerzan y amplían la evidencia sobre el beneficio de la vacunación contra el herpes zóster en demencia, eliminando las posibles incertidumbres respecto a su beneficio al menos en la vacuna más novedosa, reforzando la importancia de la vacunación en la población para la que está dirigida.