Nº489
El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmunitaria crónica, sistémica y heterogénea, que puede afectar prácticamente a cualquier órgano –piel, riñón, aparato musculoesquelético, sistema nervioso, entre otros– produciendo autoanticuerpos con capacidad para dañar tejidos y provocar inflamación persistente. Su etiología ha sido durante décadas objeto de estudio: se reconoce un componente genético y se ha hipotetizado sobre desencadenantes ambientales y factores inmunitarios, pero ninguno de ellos es, por sí solo, suficiente para explicar por completo su aparición. Esta falta de un desencadenante claro y la variabilidad clínica han dificultado la identificación de un “gatillo” universal. En ese contexto, se ha hipotetizado desde hace tiempo con la posibilidad de que en su génesis pueda participar una infección viral. En particular, la infección por el virus de Epstein-Barr (VEB).
En un estudio recientemente publicado en la revista Science Translational Medicine se ha abordado esta posibilidad. Utilizando técnicas de secuenciación de ARN combinadas con análisis epigenéticos, los autores analizaron la funcionalidad de los linfocitos B en pacientes con LES infectados por el VEB.
Los hallazgos indican que en pacientes con LES existe un incremento de células B de memoria infectadas por el VEB que muestran un patrón caracterizado por la activación de genes relacionados con la presentación de antígenos. También se pudo comprobar la unión del antígeno viral EBNA2 al lugar de activación y regulación de la transcripción de factores como ZEB2 o TBX21, relacionados con la diferenciación de los linfocitos T. Al aislar anticuerpos recombinantes derivados de esos linfocitos B infectados, constataron que se unían a autoantígenos nucleares típicos del LES; en cambio, anticuerpos derivados de individuos sanos no mostraban esa reactividad.
Además, las células B infectadas por el VEB fueron capaces de comportarse como células presentadoras de antígeno, estimulando a los linfocitos T colaboradores periféricos, lo que sugiere un mecanismo funcional por el cual la infección viral podría desencadenar o perpetuar tal respuesta autoinmunitaria.
Estos datos aportan una base molecular robusta que vincula de modo causal la infección por VEB con la generación de autoanticuerpos y la activación inmunitaria patológica característica del LES. Los autores plantean además que este mecanismo podría ser relevante en un porcentaje muy elevado –posiblemente en la mayoría– de casos de LES.
Si estos hallazgos se confirman, la implicación terapéutica podría ser de gran interés, abarcando, por ejemplo, desde estrategias antivirales hasta vacunas o inmunoterapia dirigidas al VEB. Sin embargo, todavía quedan algunas incertidumbres por resolver, como el hecho de que solo una pequeña parte de los infectados por el virus desarrollen lupus, o qué factores genéticos o ambientales concretos favorecen ese desarrollo. En definitiva, el estudio abre una vía prometedora para explicar la causa de una enfermedad tan compleja como el LES, pero aún es necesario confirmar estos resultados y explorar sus implicaciones clínicas.