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La melatonina es una molécula derivada del triptófano que se produce y libera en seres humanos por la glándula pineal, localizada en el cerebro. Es un compuesto fisiológico que permite sincronizar nuestro ritmo circadiano y ajustar el ciclo de sueño-vigilia al ciclo natural del día y la noche. Pero además de esta actividad cronobiótica, la melatonina presenta propiedades antioxidantes y capacidad inmunomoduladora para controlar procesos inflamatorios.
Se cree que su actividad antiinflamatoria se basa en la influencia de los ritmos circadianos sobre la expresión de distintos microARN (se han identificado hasta 43 distintos, que están implicados en la regulación postranscripcional de la expresión génica) que, a través de cascadas de señalización que involucran a la proteína SIRT1, reducen la expresión de distintos mediadores de la inflamación, como el TNF-α.
Aunque ya existen estudios en seres humanos que reflejan esta actividad terapéutica, se sigue generando evidencia para evaluar su potencial terapéutico en diferentes enfermedades.
A este respecto, son de gran interés los resultados de un estudio publicado recientemente en la revista Journal of Medical Virology, que se llevó a cabo en el Hospital Clínico San Carlos y que se remonta a los primeros meses de la pandemia de COVID-19, cuando se observó que los pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos (UCI) presentaban tasas de mortalidad muy elevadas y existían pocas opciones terapéuticas eficaces. Se llevó a cabo un estudio prospectivo, abierto, casi-experimental y pragmático durante cuatro periodos consecutivos, alternando grupos de control que recibían la atención estándar (SoC, del inglés standard of care) con grupos de tratamiento que recibían SoC más una dosis alta de melatonina oral (OBM) antes de acostarse (50-200 mg).
Se enroló a un total de 335 pacientes con COVID-19 grave y una estancia prevista superior a 48 horas en la UCI; 202 recibieron OBM con SoC y 133 recibieron solo SoC. El tratamiento con melatonina se asoció con una mortalidad a 90 días significativamente menor para el grupo OBM (20,8 % vs. 36,1 %; OR: 0,46; IC95 %: 0,28-0,76; p < 0,001). Además, los sujetos que recibieron melatonina tuvieron puntuaciones SOFA1 más bajas en el día 4, 7, 14 y 30. La mediana de tratamiento para el grupo OBM fue de 17 días, y se produjeron acontecimientos adversos graves en 84 (41,6 %) sujetos que recibieron OBM y en 80 (60,2 %) que recibieron SoC (RR: 0,68; IC95 %: 0,54-0,87; p = 0,001). De acuerdo con estos resultados, la melatonina oral en dosis altas fue segura y se asoció con mejores resultados clínicos.
Si bien es necesaria una evaluación más detallada de la melatonina y sus posibles efectos, los resultados de este estudio abren la puerta a la posibilidad de investigar la melatonina no solo para el tratamiento de pacientes críticos con COVID-19, sino también para otras enfermedades graves con un elevado componente inflamatorio o de estrés oxidativo.
1 Del inglés, Sequential Organ Failure Assessment. La escala SOFA se considera la herramienta de referencia en la cuantificación de la disfunción orgánica, y se emplea ampliamente en la rutina e investigación en cuidados intensivos.